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El primer partido en la historia de la NBA no se jugó en Estados Unidos. Todo empezó un primero de noviembre de 1946, hace 78 años. El reloj marcaba las ocho de la noche en el Carlton Street, un viejo pabellón en el centro de Toronto (Canadá), cuando la primera pelota fue lanzada al aire en la que se convertiría en la mejor liga de baloncesto del mundo. En la pista, los Toronto Huskies, equipo hoy en día extinto, se medía con los New York Knicks, uno de los únicos tres equipos que en la actualidad siguen vivos.
La NBA, en esos primeros años, se formó a través de la sociedad de 11 franquicias: Boston Celtics, Philadelphia Warriors, New York Knicks, Chicago Stags, Cleveland Rebels, Detroit Falcons, Pittsburgh Ironmen, Providence Steamrollers, St. Louis Bombers, Toronto Huskies y Washington Capitols. De los 11 equipos fundadores, hoy solo se mantienen los tres primeros. Y solo los Celtics y los Knicks se mantuvieron, casi un siglo después, inamovibles a su historia, pues los Warriors se mudaron varias veces de sede y hoy, de hecho, representan a la Bahía de Golden State, en San Francisco.
Por tradición, bostonianos y neoyorquinos son los dos equipos históricos de la NBA. Los originarios que pusieron la primera piedra del que se convertiría en uno de los mayores espectáculos del deporte mundial. No obstante, más allá del mito fundacional, el camino de los dos equipos recorrió trechos dispares. Los de Boston se convirtieron en uno de los equipos más grandes del baloncesto estadounidense. Con 17 títulos, los Celtics son el equipo más ganador en la historia de la NBA junto a Los Ángeles Lakers, que ha ganado la liga en igual cantidad de ocasiones.
Los Knicks, en cambio, solo ganaron dos veces la liga. Y el recuerdo de ambos títulos se difumina tanto en el tiempo que casi se ha vuelto mito. Generaciones de fanáticos, de uno de los equipos con más hinchada en el básquet de Estados Unidos, han crecido escuchando las historias de los equipos que campeonaron en la década del 70 (1979 y 1973). Es la leyenda de un amor inquebrantable, la de un equipo que carga una larga y amarga maldición. Ese equipo hoy en día está en los playoffs del baloncesto norteamericano y aspira a volver a una final de la NBA, fase que no alcanza desde 1999, cuando los Spurs de San Antonio acabaron los sueños de los fanáticos del baloncesto de la Gran Manzana.
1970, el glorioso mito de los Knicks de New York
Si bien eran un equipo de tradición, antes de 1970, el año de su primer título, los Knicks de New York siempre sufrieron los varapalos de las caídas deportivas.
En 1951, 1952 y 1953 perdieron tres finales al hilo y, tras esa última disputa por el título, pasarían 17 años hasta que volvieran a tener la posibilidad de luchar por el anillo en una nueva final.
1970 será una fecha inolvidable para los neoyorquinos. Liderados por Willis Reed y Walt Frazier, además de jugadores de destacado rol, como Dick Barnett, Dave DeBusschere, Bill Bradley y Cazzie Russell, los Knicks consiguieron su primer anillo de la NBA y vencieron la desgraciada fortuna que le había hecho esquivo el título durante casi 30 décadas.
Esa generación sería histórica, el presagio mal fundado de un equipo que empezó a creerse hecho para victorias luego de que, en 1973, todavía con los legendarios Willis Reed y Walt Frazier a la cabeza, cayó el segundo título de la franquicia. Tras más de 30 años viendo las vitrinas ajenas, los neoyorquinos empezaron a pulir sus propios trofeos.
Con un condimento adicional: el rival que vencieron en ambas finales fueron los Lakers. Así nació una de las rivalidades más icónicas en la historia de la liga, pues los angelinos, en esos años, contaban con los históricos nombres de, entre otros, Kareem Abdul-Jabbar o Wilt Chamberlain, dos de los basquetbolistas más grandes de todos los tiempos.
El festejo en New York sería gigante. Sin embargo, la resaca todavía perdura. Han pasado más de 51 años y la Gran Manzana nunca volvió a levantar el trofeo Larry O’Brien. Es un caso curioso, porque sin duda los Knicks, a pesar de su largo historial de fracasos, son uno de los equipos más valiosos del mundo. Juntando todas las disciplinas, es de las franquicias que más dinero mueve en el globo. Su marca, icónica entre los estadounidenses, es popular en todo el planeta, a pesar de sus contados triunfos y sus sonadas derrotas. De ahí nace la idea del amor inquebrantable de los neoyorquinos, que, cinco décadas más tarde de sus únicos dos títulos, sueñan con vencer algún día la maldición de su larga sequía.
Playoffs 2024, nace un nuevo sueño
A la ronda actual de playoffs, los Knicks de New York entraron como la segunda mejor franquicia del este por detrás de sus contemporáneos históricos, Boston Celtics. A pesar de tener una de las mejores duplas de la liga, Jalen Brunson y Julius Randle, de su gran rendimiento en la fase regular y el emocionante proyecto que plantean a futuro, los neoyorquinos no son favoritos a ganar el título este año. Para muchos, incluso, no son favoritos ni siquiera a pasar su primera serie de playoffs en el duelo contra Philadelphia 76ers.
Los Knicks cargan con años de decepciones en sus hombros. Patrick Ewing, Bernard King o Carmelo Anthony son algunos de los nombres más ilustres que fueron incapaces de alzar un título con los de New York y que acumularon años de desgracias deportivas.
Hoy, ni siquiera su buen rendimiento antes de la postemporada es sinónimo de favoritismo para los Knicks, un proyecto, de todas maneras, bastante joven para seguirse proyectando al futuro. Ya, en 2021, tras siete años sin entrar a los playoffs, el barco empezó a enderezarse. En 2023, tras más de una década, lograron llegar a las semifinales de conferencia. Este año, si vencen a los 76ers, se encaminarán en la misma ruta para seguir soñando con el esquivo título. Y aunque parezca difícil, la afición neoyorquina no se vence. Están convencidos, como todos los aficionados de la NBA, que algún día acabará la mala racha. Bien lo dice el adagio popular: “no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”.
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