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Del campo al plato: el desafío de Bogotá para garantizar alimentos a precio justo

El 85% de los alimentos que se consumen en la capital vienen de afuera y esto ha creado dependencia para garantizar la seguridad alimentaria de sus habitantes. Un proyecto busca marcar la diferencia, a partir de producir lo que más se necesita y donde puede cultivarse mejor.

Aspectos varios de la venta de frutas y verduras de esta central de abastos ubicada en Bogotá
«¿Qué pasa si los alimentos que más consumimos también son los que más aportan nutrición y pueden cultivarse cerca?» Esa es la apuesta del proyecto que busca alinear la aptitud productiva del territorio con las necesidades alimentarias de la población urbana y rural de la Región Metropolitana Bogotá–Cundinamarca.
Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos

En medio de las crecientes preocupaciones por la desigualdad en la seguridad alimentaria, el cambio climático y la inflación de precios de los alimentos, Bogotá le apuesta a tener un Sistema de Abastecimiento Regional Agroalimentario (SARA), que se perfila como una solución innovadora, para garantizar que los alimentos lleguen de manera más eficiente, justa y sostenible a la capital y la región metropolitana.

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María Angélica García Puerto

Por María Angélica García Puerto

Cubre temas de seguridad, primera infancia, educación, movilidad, derechos humanos y género. _amariag
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