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Después de siete años de restricciones y tres de cierre total, en septiembre de 2023 se reabrió la frontera entre Colombia y Venezuela. En la promesa de restablecer las relaciones estaba incluida la reactivación del transporte aéreo.
El 7 de noviembre la aerolínea venezolana Turpial Airlines salió desde Caracas con rumbo a Bogotá en el primer vuelo comercial entre los dos países después de dos años sin conexión aérea. Dos días después, Satena aterrizó en el aeropuerto de Maiquetía, que sirve a Caracas. Ese también fue el primer vuelo comercial internacional de la aerolínea estatal colombiana.
Aunque el Gobierno venezolano recibió el avión de Satena con bombos y platillos (literalmente) y el Ministerio de Transporte informó que la aerolínea colombiana tendría dos rutas semanales, la venta de tiquetes no se inició sino hasta marzo de 2023.
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Esta semana se dio otro paso en la reactivación: ya son cuatro las aerolíneas autorizadas para realizar vuelos en modalidad chárter. Después de 10 meses de la reapertura de la frontera, a la lista (en la que estaba Satena y Turpial) se sumaron Laser y Wingo. Cada una tiene tres frecuencias a la semana.
Wingo manifestó el interés en la ruta poco después de que se restablecieran las relaciones comerciales entre los dos países e incluso alcanzó a informar de la reanudación de sus vuelos para principios de octubre de 2022. El avance no se materializó porque los gobiernos tenían otros planes.
“En su momento, las autoridades de ambos países nos explicaron que se había fijado una hoja de ruta para la reapertura de cielos y que ese tema tomaría unos meses. Ambas autoridades aeronáuticas nos han venido informando sobre los avances en ese proceso y ya nos confirmaron que Wingo puede iniciar nuevamente las operaciones”, explicó a este diario Eduardo Lombana, presidente ejecutivo de la aerolínea.
Previo a la pandemia, Wingo fue la única aerolínea colombiana que mantuvo la operación comercial entre los dos países, de ahí su interés en retomar la ruta Bogotá-Caracas. “Hay un número importante de venezolanos en el país y también hay colombianos que están residiendo en Venezuela. Con esas dos poblaciones, más el público internacional que quiera volar entre los dos países, hay un mercado que debemos servir”.
El primer vuelo saldrá de Bogotá el 25 de julio. Wingo espera transportar entre 45.000 y 50.000 pasajeros al año, pero podrían ser más, teniendo en cuenta que la aerolínea quiere aumentar gradualmente las frecuencias si los gobiernos lo permiten y existe la demanda suficiente. De hecho, la empresa proyecta, en la medida en que se sigan reactivando las relaciones comerciales, conectar Caracas con Medellín y Barranquilla y Bogotá con Maracaibo y Valencia.
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Si bien la autorización para las cuatro aerolíneas es en modalidad chárter, Lombana afirma que de cara a los pasajeros (al igual que con Satena) no hay mayores diferencias. En este caso, las tarifas van desde los 199 dólares, el 50 % del valor del tiquete se destina al pago de impuestos.
Para Claudia Velásquez, experta en temas aeronáuticos, el restablecimiento de las relaciones aéreas es una buena noticia para el comercio, pues tiene el potencial de impulsarlo; sin embargo, dice que esta reapertura se ha desarrollado lentamente. “La llegada de Wingo es un buen mensaje, pero el proceso es lento”.
Lo importante para Velásquez es que los gobiernos mantengan la confianza de los inversores, en el caso de las aerolíneas es fundamental que “no se generen barreras de acceso al mercado ni mayores impedimentos en trámites aeronáuticos que dificulten la reactivación de las operaciones”. El segundo reto es que la demanda siga creciendo.
Por ahora, Latam y Avianca también están “pidiendo pista” para operar la ruta Bogotá-Caracas y cuentan con el visto bueno de la Aeronáutica Civil, pero falta el del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC). Por el principio de reciprocidad debe haber la misma cantidad de aerolíneas desde Colombia y Venezuela operando las rutas, por eso todavía faltan autorizaciones.
📍 El balance de Satena
“Esta ruta ha sido muy bien recibida por los viajeros. El nivel de ocupación de los vuelos se encuentra alrededor del 85 %, lo que demuestra un buen nivel de demanda”, asegura el brigadier general Óscar Zuluaga Castaño, presidente de Satena.
Los datos de la aerolínea indican que en estos meses han transportado a unos 3.000 pasajeros. Inicialmente, Satena operaba la ruta con dos vuelos semanales, martes y viernes, pero en junio se abrió una ruta adicional los domingos, según Zuluaga están “analizando la posibilidad de sumar nuevas frecuencias”.
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La compañía busca fortalecer este año su presencia en el vecino país y expandir sus operaciones internacionales. Una de las metas, según Zuluaga, “es conectar el sur del país con vuelos interfronterizos desde regiones como Nariño, Putumayo y Valle del Cauca hacia Ecuador”.
De todas formas, aseguró el presidente de Satena, la aerolínea “se enfoca en consolidar y mejorar la calidad de sus servicios en la región antes de ampliar sus operaciones internacionales”.
*Nota del editor: en la versión original de esta nota señalamos que Turpial y Estelar son las dos aerolíneas venezolanas con autorización para volar entre los dos países, de acuerdo con información que nos entregó la Aerocivil. Sin embargo, la autoridad ya confirmó que las dos aerolíneas venezolanas autorizadas son Turpial y Laser.
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