Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Las academias de fútbol suelen ser el primer escenario donde niños y niñas dan sus primeros pasos en el balompié. Allí no solo aprenden fundamentos técnicos, sino también valores como la disciplina, la responsabilidad y el trabajo en equipo.
En Millonarios FC, la academia cumple ese rol formativo con una propuesta que combina desarrollo deportivo y formación personal.
Andrés González, director de las academias, recuerda que el proceso no es nuevo, pero sí tomó un rumbo claro hace una década: “Las academias de Millonarios vienen de vieja data, pero fue en 2015, cuando el club se reorganizó bajo la razón social Azul & Blanco S.A., que empezamos a estructurarlas de manera independiente. Desde entonces somos una unidad con el mismo nivel que tiendas, comunicaciones o fútbol base, y eso nos permitió crecer. Primero en Bogotá y luego en ciudades como Tunja o Villavicencio”.
¿Cómo funciona la academia de Millonarios FC?
El modelo actúa de manera escalonada. La mayoría de los niños ingresa en el Plan Azul, el nivel de iniciación con entrenamientos de fin de semana. De allí pueden pasar al Plan Blanco, que suma una práctica entre semana, y al Plan Embajador, con dos entrenamientos adicionales, hasta llegar al Plan Dorado, el más exigente, que replica la dinámica del fútbol base, de martes a domingo.
“La idea es que el niño que muestre condiciones pueda ir subiendo de nivel. En Dorado ya tenemos categorías como sub-13 y sub-15 que funcionan como cantera. Además, en diciembre hacemos veedurías para conformar equipos, lo que abre la puerta a que quienes están en Embajador o Dorado den el salto a divisiones formativas”, explicó González.
El costo de la mensualidad está entre $330.000 y $390.000, dependiendo del plan. Aunque se trata de una unidad de negocio, González insiste en que el objetivo central no es económico: “No queremos que la diferencia de precios sea un obstáculo. No se trata de que quien entrene más pague mucho más, sino de reconocer el mérito deportivo. Por supuesto buscamos sostenibilidad, pero lo deportivo siempre está primero”.
La ruta formativa y las competencias
En cuanto a resultados, la Academia cuenta con cerca de setenta categorías, desde los cinco hasta los diecisiete años. “Hemos obtenido campeonatos, subcampeonatos, terceros lugares y muy buenas participaciones en torneos nacionales. Desde que aplicamos el modelo escalonado, la exigencia aumentó y el nivel deportivo también. Competimos en Liga de Bogotá, en la Metropolitana y en torneos nacionales. Además, tenemos nuestra Copa Natumalta Azul y Blanco, que es uno de nuestros eventos más importantes”, detalla.
Sin embargo, el propósito va más allá de los trofeos. “La Junta Directiva nos ha pedido que no formemos solo futbolistas, sino personas. Por eso trabajamos la parte psicológica, emocional y pedagógica. El 99 % de nuestros niños está en el colegio y muchos ingresan a universidades. Siempre los incentivamos a estudiar, porque el fútbol es una carrera incierta: puedes ser muy bueno, pero una lesión te cambia todo”, asegura.
Ese enfoque integral también se refleja en el MFC Campus, un espacio donde los jóvenes reciben talleres sobre temas como redes sociales y finanzas. “Queremos darles herramientas que vayan más allá de la cancha. El carisma, la disciplina y la educación también son parte de lo que debe tener un jugador de Millonarios”, añade.
Identidad y proyección: talento bogotano, familias y salto al profesionalismo
El sentido de pertenencia con el club aparece pronto. “La mayoría de los niños llega con herencia familiar: padres, abuelos o hermanos hinchas de Millonarios. Eso les da una pasión natural por el club. Desde pequeños sienten que todos los rivales quieren ganarles, golearles, jugar más fuerte contra ellos. Esa presión, aunque dura, los ayuda a crecer con la identidad del equipo más importante de Colombia”.
El talento bogotano ocupa un lugar central en ese proceso. “El 97 % de los niños de la academia son bogotanos. En el fútbol base recibimos jóvenes de toda Colombia, por lo que el porcentaje baja, pero sigue siendo muy importante. Muchos de los equipos de alta competencia están conformados por jugadores rolos, lo que demuestra que el talento local tiene espacio y proyección dentro del club”, afirma González.
No obstante, hay retos permanentes, sobre todo con las familias. “Los padres siempre creen que su hijo es Messi o Cristiano, lo cual no está mal, pero muchas veces piensan solo en el individuo y no en el equipo. Ofrecemos capacitaciones y acompañamiento pedagógico, porque una presión excesiva puede entorpecer el proceso del niño. Lo importante es que disfruten, que jueguen, y que los aspectos de nutrición o disciplina estricta lleguen a su debido tiempo”.
González también hace una reflexión sobre la formación futbolística en el país: “Siempre hay espacio para mejorar. El fútbol ha cambiado: antes era más técnico, ahora es más físico y atlético. Por eso es clave apoyar a los niños desde pequeños, acompañarlos como familia y darles herramientas. No basta con tener talento, también se necesitan valores, disciplina y educación”.
Mirando hacia adelante, el director de las academias de Millonarios es claro en las metas: “A mediano y largo plazo, la gran meta es que de aquí salga otra figura que llegue al equipo profesional. En lo inmediato, queremos seguir compitiendo, cosechando títulos y que los niños vivan experiencias enriquecedoras: jugar en diferentes ciudades, enfrentarse a distintos climas y, sobre todo, convertirse en personas íntegras para la sociedad”.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador