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El pasado 24 de abril, la Comisión Quinta de la Cámara de Representantes aprobó, en primer debate, el proyecto de ley 122 de 2023C, por medio del cual se reconocen, morigeran y regulan las actividades de la cultura rural y urbana popular con animales en Colombia.
La iniciativa, que está respalda por más de 30 congresistas, “busca establecer un marco regulador que garantice prácticas éticas y responsables, respondiendo a las preocupaciones contemporáneas sobre el bienestar animal sin sacrificar las tradiciones que definen muchas áreas del país. Asimismo, se busca proteger el empleo de miles de familias en Colombia, en claro contraste con las posturas provisionistas que descuidan el factor humano de sus políticas. Este enfoque subraya un compromiso fundamental con el bienestar económico de los trabajadores rurales”.
“Con este proyecto buscamos dar voz haciendo visible lo invisible en defensa de la Colombia soñada, pluricultural y diversa, que reconoce y respeta las diferentes tradiciones étnicas y culturales. Sí a la regulación, no a la prohibición”, afirmó la representante Ana Rogelia Monsalve, una de las autoras del proyecto, cuando fue aprobado en primer debate.
Detrás del proyecto 122 de 2023C hay diversas asociaciones, entre estas, la Corporación Libertad Cultural que representa a los sectores que están dedicados a las actividades de corridas de toros, corralejas, riñas de gallos, coleo y cabalgatas. Su objetivo, aseguran, es garantizar “que las tradiciones que definen nuestra cultura sean reconocidas y respetadas a nivel nacional”.
Hoy, 7 de mayo, se realizará el último y cuarto debate con el que se pretende prohibir las corridas de toros en el país. De acuerdo con la senadora Esmeralda Hernández, el proyecto de ley No. 219 de 2023 Cámara – 298 de 2023 Senado se construyó de manera colectiva, integrando los puntos de vista de la comunidad directamente implicada y se centra en un ejercicio pionero de transformación cultural. Sin embargo, los representantes de la tauromaquia han manifestado que aún hay varios factores de esta posible prohibición que causan preocupación en el gremio.
Por esta razón, desde El Espectador entrevistamos a Gonzalo Sanz de Santamaría, director de la Corporación Libertad Cultural, y Diana Andrade, consultora parlamentaria para la Corporación Libertad Cultural, sobre cómo surgió la idea de unir todas estas actividades en un solo texto para pedir su regulación y cuáles son las preocupaciones y reparos que tienen frente al proyecto de prohibición.
¿Cómo nació la Corporación Libertad Cultural?
Gonzalo Sanz de Santamaría (GS): Es la respuesta a una persecución que hemos tenido los taurinos y todas las expresiones culturales de la ruralidad. El movimiento animalista empezó a crecer y a perseguirnos. En el momento en que (Gustavo) Petro cerró la Plaza de Toros de Bogotá, nosotros montamos unas corridas de rebeldía, de protesta a las afueras de Bogotá y eso, obviamente, se politizó automáticamente. Desde entonces hemos estado luchando contra toda esta persecución. Yo me di cuenta de que aquí el tema era ya de dedicarnos 100% a defendernos y montamos la Corporación Libertad Cultural.
Diana Andrade (DA): Todas las expresiones rurales y urbano populares con animales decidieron someterse al mandato de la Corte Constitucional, en su sentencia 666, y decir: “bueno, vamos a reglamentarnos, pero no solo para proteger las actividades de tradición con animales, sino para proteger la ruralidad de esa Colombia profunda que hace parte fundamental de estas actividades”. Adicionalmente, para dar el debate desde la reglamentación y demostrar que se pueden dar consensos tanto a favor del animal, como de las personas involucradas, sin afectar derechos fundamentales, presupuestos generales y el bolsillo de los contribuyentes en futuras demandas por indemnizaciones.
¿Por qué asegura que es una persecución?
DA: El sector prohibicionista, yo no digo animalista, sino prohibicionista, empezó a permear en los municipios diciendo que las corridas de toros ya eran prohibidas, empezaron a entutelar a los alcaldes y hasta había alguna que otra amenaza. Eso pasa sistemáticamente todos los años, cada vez en más municipios. Cuando se reabrió la Santamaría en 2017, muchas personas nos vimos afectadas por la violencia y agresión. Eso es persecución que se disfraza con palabras bonitas, supuestamente, a favor del animal.
Retomando la respuesta anterior, ¿cómo fue ese dialogo para unir en un solo lugar a las “expresiones culturales de la ruralidad” del país?
GS: Comencé a reunir a aficionados taurinos, a ver cómo hacíamos con todo esto. Y después nos juntamos con otros ganadores, empresarios y vimos la necesidad de constituirnos legalmente con todo el tema y me nombraron a mí de director porque querían que nos identificáramos solamente como taurinos. Y les dije: “No, si nos quedamos en el tema taurino, nos van a derrotar muy rápidamente, tenemos que juntarnos con las otras expresiones culturales”. Entonces le pusimos Corporación Libertad Cultural. Y empezamos a llamar a los galleros, a los corralejeros, a los de cabalgatas, coleo.
¿Por qué, según ustedes, es mejor regular y no prohibir?
GS: Es mejor regular porque se salvaguardan miles y miles de empleos que se ponen en riesgo, directos e indirectos, y porque si se caen los toros, después en efecto dominó van a ir uno por uno. Después de los toros van a ir por los gallos, por las corralejas, cabalgatas. A todos, de alguna u otra forma, nos han atacado. Lo único que les interesa es prohibir y acabar con todas estas actividades.
El proyecto 219 de 2023 establece que el sector taurino tendrá tres años para vivir esa transición económica. ¿Saben cómo funcionará?
GS: Estamos seguros de que no nos van a ayudar en nada. Además, hay que demostrar que vivimos 100 % y dependemos 100 % de esa actividad. Con toda esta persecución, los toreros cada vez tienen menos posibilidades. Entonces, les ha tocado rebuscarse en otros oficios y cuando pueden, pues aprovechan y torean.
DA: Habla de reconversión, pero de ninguna manera de indemnización. ¿Qué pasa si la persona no quiere otra profesión u oficio? Deberá el Estado indemnizar, y ahí surgen las preguntas: ¿en cuánto dinero? ¿hasta qué monto? ¿de dónde saldrá ese dinero? Este proyecto hará que muchísimas personas acudan a las vías judiciales para que se les protejan sus derechos y para que se les indemnice.
Uno de los argumentos más debatidos en este discusión es el siguiente: ¿los toreros, en una temporada taurina, que no dura más de dos semanas, podrían reunir el dinero suficiente para subsistir el resto del año?
GS: La gente puede no hacerse el 100 %, pero sí la gran mayoría de su sustento para el resto del año.
DA: Hay algo que la senadora (Esmeralda Hernández) no cuenta y es que lo que se recauda en la temporada taurina de Manizales va para el Hospital Infantil de Caldas de la Cruz Roja.
¿Cuáles son sus principales preocupaciones frente al proyecto de ley No. 219 de 2023 Cámara- 298 de 2023 Senado?
DA: Habla de una reconversión social para las personas que dependen directamente, como si fueran reos. Reconversión no es la palabra, pero, además, habla de otras alternativas para las personas, pero si ustedes ven los seis artículos, en ninguno se nombra qué va a pasar con el animal. Y lo que hacen estos proyectos prohibicionistas es acelerarle la muerte a un animal que, muy probablemente en una corrida de toros, podría ser indultado y ser semental hasta su último día.
El proyecto no tiene en cuenta al toro. No dice qué va a pasar si se aprueba. ¿Qué beneficio le va a traer al toro? ¿Sabe cuál es el beneficio que le va a traer? Que los ganaderos, como Gonzalo, lo que van a hacer al siguiente día es mandar sus toros al matadero.
Gonzalo, ¿esa es la única opción?
GS: El toro de lidia no existiría si no hay corridas de toros. Para mí, se acabaría la raza más linda, impetuosa y poderosa de todos los bovinos. Entonces, la opción es: torearlos o extinguirlos, porque de resto no sirven para nada más.
¿Por qué no hay datos oficiales sobre cuántos toreros hay, cuántos toros de lidia, cuántas plazas de toros y cuánto dinero genera el sector taurino para el país?
DA: Hemos pedido, desde el año 2020, que se haga un censo, pero no nos han tenido en cuenta.
¿Por qué siempre se ha dicho que las corridas de toros son un “tema de la elite colombiana”?
GS: Es un sitio en donde las clases sociales conviven, comparten, se ponen de acuerdo. No hay peleas, no hay muertos.
Pero los toros mueren…
GS: Es que el toro tiene que morir. Todos los bovinos tarde o temprano mueren porque nos alimentan. El toro bravo es el sacrificio a un animal que ha sido un dios. Además, es al único animal que se le da la oportunidad de defenderse e inclusive de matar a su adversario, pero también se le da la oportunidad de salvar su vida (indulto).
En un futuro, ¿ustedes creen que las corridas de toros se podrían acabar en todo el mundo?
GS: Que se acabe, pero que se acabe por extracción de materia. Si la gente no quiso volver a los toros, pues que no vuelvan. Pero, perfecto, porque eso es libertad. Es que, en el fondo, detrás de todo esto, lo más triste es que nos digan qué tenemos que hacer o qué no tenemos que hacer. Sobre todo, con una tradición que lleva 200 años. (…) Dejemos que la gente escoja. Si es tan malo, la gente sabrá si va o no va.
Hablando de la herencia, el sector animalista argumenta, precisamente, que esta no es una herencia propia, sino de los españoles.
GS: Si vamos a acabar con los toros porque son españoles, entonces tampoco podemos hablar español. Ni podemos profesar la religión católica. Los españoles nos heredaron muchas cosas. Entonces, ¿vamos a acabar con todo lo español porque viene de España? No, así como no negamos a los indios, tampoco podemos negar a los españoles.
El argumento central de quienes están a favor de este proyecto es que estas actividades son maltrato. Nunca ha tocado esta palabra en lo que ha hablado. ¿Cree que las prácticas taurinas tienen algo de maltrato animal?
GS: Para nosotros no es maltrato. No hay nadie que quiera más a los animales. Si yo viera que el toro sufría durante una corrida de toros, yo con seguridad no sería taurino. Pero nunca he visto que el toro sufra. El toro es un animal de pelea, es un animal tan bravo, tan agresivo. El toro vive y muere mejor que cualquier otro animal de producción del hombre, pues dura más, vive en paraísos ecológicos, en estados semisalvaje, con mucha más apertura, con muchos mejores alimentos que cualquier otro bovino, y muere mejor porque es el único que se le da la oportunidad de defenderse y de inclusive salvar su vida. Nosotros vamos allá a admirar al torero por su valor, por su arte toreando, y al toro por esa belleza de animal que lucha por su vida.
¿El toro debería luchar por su vida?
GS: Los toros son animales muy agresivos, usted no los ve sufriendo, usted no le ve tristeza a un toro bravo. La invito a un matadero, donde mueren tan lindos los animales. Ahí ellos sí perciben que los van a matar, ahí a ellos sí se les ve la tristeza. Al toro bravo nunca se le ve tristeza. Pero esto lo podemos decir nosotros que lo conocemos. No hay animal más respetado en el mundo que el toro de lidia, porque sabemos de la capacidad, del poder, de la bravura que tiene este animal cuando se le llega a provocar o a hacer algo que no le gusta.
¿Qué harían en caso de que hoy se apruebe el proyecto y sea ley la prohibición de la tauromaquia?
DA: El proyecto de ley de reglamentación de las prácticas rurales y urbana populares con animales, que ya tuvo éxito en su primer debate, sigue su tránsito como nuestra ley que queremos desde todas las entidades. Y entendamos que, jurídicamente, toda ley posterior elimina la anterior. En este proyecto de ley de reglamentación, se derogan todas las leyes en contra.
GS: Al día siguiente ya estamos viendo a ver como los vendemos, porque mantenerlos es mucho más costoso que la misma plata que nos dan por su carne. Entonces saldríamos lo más antes posible de ellos, porque es más fácil crear un animal manso y manejar un animal manso para carne que un toro de lidia, un toro de lidia requiere un manejo muy especializado, de mucho riesgo.
Aquí puede leer el proyecto de ley 122 de 2023C: