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Gabriel Santos, presidente de Colombia Fintech, en una entrevista para Emprendimiento y liderazgo de El Espectador, donde hablamos de, precisamente, Fintech, negocios de base tecnológica y el impacto que eso tiene en el sistema financiero que usamos los y las colombianas. Gabriel, bienvenido.
Muchísimas gracias Edwin, un gusto estar acá, un gusto estar con todos ustedes y poder compartir sobre estos temas.
Estamos precisamente en el espacio, en la mitad del evento organizado por el gremio que usted lidera, donde usted propuso junto con todas las compañías que agremia, un “tsunami” a la regulación del sistema financiero. ¿Por qué? ¿Qué lo llevó a pedir eso?
Es muy importante entender de dónde venimos. En Colombia hemos tenido una regulación financiera increíblemente estricta, muy por encima de países similares, y eso es parte del estigma de lo que nos ha dejado el narcotráfico, el terrorismo en Colombia o las, digamos, algunas quiebras del sector financiero.
Desafortunadamente se nos fue la mano y sobre regulamos un sector hace mucho tiempo que ha hecho muy difícil la movilidad entre jugadores, la oferta de nuevos productos, una larga lista, etcétera. Este sistema financiero está protegido casi que por diseño, está protegido en tener pocos jugadores que se puedan mover muy fácil. Desafortunadamente la consecuencias es que nos quedamos con un sector financiero en muchos segmentos poco profundo.
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Cuando empiezan a existir este, digamos, una nueva oleada de innovaciones financieras en el mundo más allá, por ahí en el año 2008, cuando se quiebran las grandes entidades financieras en Estados Unidos, hay un quebrantamiento de la confianza con estas grandes corporaciones, y emprendedores empiezan a decir: ¿Por qué no me meto yo con tecnología a generar esta disrupción?
Eso llega a Colombia, llega con creces en el 2018, en el año 2021 esto empieza a explotar por la cantidad de plata que hay por la postpandemia para invertir en este tipo de negocios, pero desafortunadamente empezamos a ver estas compañías de base tecnológica siendo reguladas con esa regulación del pasado, entonces las hacía altamente ineficientes, las hacía muy costosas, las hacía tener que enfrentar unos escenarios muy complejos de competencia.
“El efectivo es el peor enemigo en los buenos hábitos financieros de una persona”
Y al principio de este año nos fuimos a Brasil y conocimos a un grupo de personas del Banco Central allá y dijimos: oigan, qué hicieron ustedes para tener un ecosistema de este tamaño, con este nivel de inversión, con este nivel de inclusión financiera. Y nos mostraron la hoja de ruta, como desde el año 2018 empezaron a sacar en tres bloques 57 leyes que cambiaron eso, pero lo cambiaron, generaron desconcentración del sector financiero, reducción de costos, aumento de acceso y ahí fue cuando nosotros en el equipo Colombia Fintech se nos prendió ese bombillo, esa epifanía y dijimos esto es lo que necesita Colombia: importar y colombianizar ese ejemplo para permitirle a los emprendedores seguir creciendo.
Nosotros entendimos que en Colombia ya teníamos los empresarios, teníamos la cercanía con la inversión, teníamos el talento, pero estábamos como en un techo de cristal, que era la regulación y cuando vimos eso, empezamos a trabajar durante ocho meses para presentar esta hoja de ruta, para poder estructurarla, para poder conversar con los emprendedores cuáles son esos cuellos de botella que no los dejan competir, cuáles son los cuellos de botella que nos dejan crecer y eso se ve manifestado en esa hoja de ruta.
Antes de que la desmenucemos, yo le quiero preguntar por la técnica y eso qué quiere decir: ¿Cómo se puede hacer que eso pase? ¿Hay que pasar por el Congreso? ¿Hay que pedirle el favor al Gobierno? ¿Hay que confiar en la Superintendencia Financiera? ¿Cómo se puede hacer ese sueño realidad? Porque por algo lleva 40 años igual.
Esta es una apuesta muy grande. Es una apuesta muy grande y entre más grande la apuesta, más difícil es realizarla. Y somos muy conscientes. Estos son 22 áreas de intervención, más de 120 propuestas específicas y nosotros entendemos que esto es complejo, digamos, de aplicar. ¿De quién depende esto? De todos. Hay proyectos de ley, circulares, decretos reglamentarios, pero además hay incluso algunas iniciativas que es solo voluntad del gobierno, voluntad política. O sea, llegamos a ese punto tan micro de poder de alguna forma tener muy sintetizadas esas decisiones. Parte de esa dificultad que usted identificó, ese es motivo del porqué esta hoja de ruta no se llama hoja de ruta 2025 – 2030, porque sabemos que esto va a necesitar tal nivel de empuje, tal nivel de agallas, tal nivel de sofisticación gubernamental, que es imposible hacerlo en un año electoral.
En una rueda de prensa previa un colega le preguntó por qué no hacían el lanzamiento de ese Playbook o hoja de ruta justo cuando los que van rumbo al Congreso y a la presidencia deberían estar debatiéndolo, y la respuesta suya fue un poco queremos que se se decante y que esta discusión la asuman los que queden…
Tal cual. Es que esto, mire, estos son unas discusiones tan sensibles, tan complejas, que requieren tanta técnica, que si uno politiza esto, una campaña está muerta. Si esto se vuelve un tema de campaña, quién hace A o quién B, este proyecto nació muerto, Entonces lo que necesitamos es romper ese ciclo electoral, educar muy bien a quienes van a estar tomando las decisiones, y permitirles tener buen acceso a información para que una vez lleguen, lo puedan aplicar y empezar desde el año uno.
Ejecución.
Ejecución. Esto es ejecución y voluntad política. Eso es.
Ahora sí, desmenucemos la propuesta. Hablan del cuatro por mil, hablan de formas digamos más sencillas de abrir la información, pues, que todos tengan acceso a una información para seguramente hacer negocios más fáciles; también hablan de una cosa que me llamó mucho la atención y es que no le cobren a la misma persona que tiene varias cuentas justo ese cuatro por mil, algo que no tiene mucho sentido que esté pasando. Bueno, yo no sabía que así funciona, entonces seguramente estoy pagando cuatro por mil porque tengo varias cuentas. Entonces vayamos como en ese paso a paso.
Perfecto.
Arranquemos por lo que nos toca todo, el 4×1.000.
El 4×1.000 es una perversión colombiana que lo único que ha hecho es empeorar nuestro ecosistema digital y hacer la vida más difícil.
Nació con un buen objetivo…
Con un buen objetivo y era el precio de rescate en ese momento, era urgente. Nosotros no podíamos quedarnos, digamos, con el resquebrajamiento financiero que tuvimos en ese momento, pero muy rápidamente los políticos se dieron cuenta de que era un impuesto muy fácil, de fácil de captar. Y muy lucrativo. Lo estaba diciendo el doctor Alejandro Gaviria, representa el 5% de los ingresos por tributación del Estado. Imagínese usted.
¿5% de los ingresos de toda la tributación de un estatal?
O sea, eso es demasiada plata. Y eso no depende de que si usted declara y que la Dian tiene que ir a perseguirlo. No, si usted movió la plata, el banco, además para nuestros queridos emprendedores, esa plata no es de los bancos, no se la quedan los bancos ni las fintech, están obligados a recaudar, pero eso es del Estado. Se las cobran para pasársela al Estado.
Y nos quedamos con un mundo donde cada vez más fuimos subiendo un punto del cuatro por mil y entonces la gente se aburrió, pues claro, eso duele, cómo así que yo le voy a mover mi plata del bolsillo a la suya o incluso entre mis dos cuentas y me van ustedes a quitar el 4×1.000 en cada transacción.
Entonces ahí empezamos a identificar, digamos, lo primero. Los pañitos de agua tibia. ¿Cómo podemos empezar a solucionarlo? Entendiendo ese 5% del ingreso por tributación, por ejemplo, prohibir lo que estábamos hablando. No tienen por qué estar cobrándole un cuatro por mil entre transacciones, entre cuentas de una misma persona.
Un ejemplo, yo me mandó una cuenta la otra porque tengo que hacer una transferencia al colegio de mi hija y hoy me están cobrando el 4×1.000 en cada uno de esos movimientos.
Me pasa exactamente lo mismo
O cuando pago la cuota de la casa. Lo que les entiendo es que eso no debería pasar….
No debería pasar. Imagínese, además, usted tuviera una tienda y tuviera sus cuentas de esa empresa también. Eso no tiene sentido. Todo ese ecosistema de cuentas bajo una misma titularidad debería estar sujeto a un mismo régimen y excluido. Esa plata no se está moviendo. Usted no está haciendo como esa concepción original del cuatro por mil que usted haciendo una dispersión, usted no lo está moviendo.
Ya de pronto el momento de la dispersión, ahí podemos entrar a una discusión más profunda, pero entre personas de una misma titularidad, no. El desmonte tiene que existir, pero tiene que ser gradual. Tenemos que ser muy realistas. El doctor Mauricio Cárdenas dijo que 43210 en su gobierno; nosotros habíamos propuesto un punto en este cuatrienio, dos puntos en el siguiente y un punto en el siguiente. Desmontar un esquema de 12 años donde el Estado pudiera empezar a acomodar año a año, digamos, estos ingresos. Pero la realidad es que este se convirtió en un desincentivo salvaje a la economía digital. Tristemente estamos hoy en día en una economía del efectivo por, entre otras cosas, este escenario del 4×1.000.
Gabriel, recuérdele a la gente ese dato, porque la palabra efectivo es importante en un escenario como este. ¿Cuánto efectivo se mueve en Colombia? Cuéntele ese dato a la gente…
A mí me duele mucho. Lo primero, hago un reconocimiento y a mí me duele mucho que nosotros como sector no hayamos tenido la sensibilidad de explicarle a los ciudadanos por qué el efectivo es tan malo.
Y ojalá las personas que nos vean puedan coger esto y desmenuzarlo y ver cómo lo que les voy a explicar se refleja en su vida en distintos momentos muy particulares y termina por hacernos un daño muy grande.
Entonces, lo primero, el efectivo es informalidad financiera y el efectivo es el peor enemigo en los buenos hábitos financieros de una persona. ¿Por qué? El mundo ha venido transitando desde, hablémoslo desde el punto de vista de crédito: Antes las personas solo recibían créditos y tenían más que nada dos cosas: o altos ingresos recurrentes, es decir, un contrato de trabajo que pudiera transar sus ingresos, o activos para colateralizar en un crédito.
Entregarlo en prenda…
Exacto, que se tuviera el carrito o la casa, etcétera . Después de eso está excluido. En esto las Naciones Unidas se dieron cuenta, pues, que esto era profundamente excluyente y empezaron a trabajar una cosa que se llama las garantías de reputación, y es cómo pasamos de ese mundo a un mundo donde sea más importante sus hábitos de consumo, donde pueda hablar mejor de su capacidad de pago, que es lo que más importa en un crédito. ¿Cómo está usted consumiendo en su diario vivir? Y los sistemas financieros se empezaron a adaptar de una muy buena forma a cómo le podemos otorgar crédito a las personas a través, digamos, de conocer más los hábitos de la persona que lo que tiene la persona.
Mejor dicho, sobre hábitos y no patrimonio.
Exactamente. Es un gran resumen. Terminamos generando casi que lo mismo porque son las personas que ganan más de cuatro salarios mínimos, que son las personas de más altos ingresos, quienes menos usan efectivo y quienes más utilizan medios digitales. Entonces pónganse a pensar en una persona que utiliza transporte, utiliza efectivo para para pagar el transporte público, es un arrendador, entonces los servicios públicos no están a su nombre, que compra los almuerzos, el aguacate. Todo en efectivo. Esa persona, a pesar de que en un día puede gastarse, pongamos una cifra, $50.000, esa persona para el sector financiero no existe, como si no hubiera comprado nada claro, pero esa persona ya está mostrando que tiene una capacidad de endeudamiento un poquito más grande.
Es una persona que se gasta $50.000, lo multiplico por 30, es una persona que ya podemos mostrar unos ingresos desde la informalidad, desde ese país que es el 57% informal, pero que ya puede mostrar sus ingresos. Entonces a esa persona lo que le está diciendo es: trate de hacer la mayor cantidad de transacciones que usted pueda, no en efectivo, sino por el mundo digital, porque este tipo de compañías, las fintech, tienen el oído pegado al piso, la antena pendiente a ese tipo de transacciones, pendientes a como capturan esos datos y decir, oiga, puede ser una señora que trabaja en servicio doméstico en una casa como esta, cogiendo ese transporte o pagando el celular, que es uno de los hábitos recurrentes más constantes de los colombianos.
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Ahí es cuando dicen: oiga, ya esta persona tiene un hábito de consumo que habla mejor de su capacidad endeudamiento. Entonces el efectivo genera informalidades, invisibilidad financiera que nosotros queremos acabar. En Colombia el 79% de las transacciones hoy en día se hacen en efectivo y como le está diciendo ahorita, es más dolorosa esa cifra si la miramos por distribución de ingresos. Los colombianos que se ganan menos de dos salarios mínimos, que son el 80% del país, hacen ese 80% en efectivo, más del cuatro se va casi al 26. Imagínese.
Usted me hizo acordar de una historia de una emprendedora, bueno, no es colombiana, y se dio cuenta que a partir de esos flujos diarios, de lo que movían las personas que venden el aguacate, el tomate y demás, a partir de esos comportamientos del efectivo, creó un ‘score’ crediticio y les empezó a prestar plata.
Estamos hablando de Mercedes Bidart, cofundadora y CEO de Qipu, ella es miembro de Junta Colombia Financiera.
Es un debate largo, una discusión larga que, pues la pusieron ustedes sobre la mesa y que esperan seguramente que sea inicie. Yo hice anoche un artículo sobre ese libro y decía que van a mostrar el libro el gordo, el grande, en el 2026. Y usted también dijo aquí a uno de los candidatos, porque estaban varios, pero le dijo a uno que creía que solo él se la iba a leer. El exdirector del Dane, Oviedo. Y es que, claro, esto requiere estudio, esto requiere método y esto requiere poner debate. Pero bueno, eso dejémoslo para su momento. Ahora le quiero preguntar pues sobre el ecosistema fintech: ¿Cómo está hoy en día, como está el tema fintech en Colombia, que en últimas es lo que nos convoca en este espacio y a un montón de emprendedores haciendo cosas distintas, usando la tecnología como base?
El ecosistema fintech que está compuesto, pongámosle más o menos… el 70%, son compañías que están en dos verticales que son las más grandes: crédito digital y pagos digitales. Esto es por constitución, por cantidad de empresas. Estamos viendo unos segmentos donde hay pocas compañías, pero mueves unos volúmenes grandísimos, que es todo el segmento de los bancos.
En los últimos 12 meses los bancos como Nu bank, como Lulo, como Rappi Pay, aumentaron la cantidad de depósitos de los ahorros de los colombianos en diez equis llegando a 10 billones de pesos en los últimos 12 meses. Eso nos habla, digamos, de un voto de confianza. El ecosistema criptoactivos, un ecosistema donde hay un par de jugadores inmensamente grandes, pero en Colombia ya se transan 26 millones de dólares al año en criptoactivos. Estamos viendo un crecimiento de los más grandes que vimos entre el año pasado y este, curiosamente fue todo el ecosistema de lo que se llama redtech, todo el ecosistema digital verificación de identidad, gestión de cumplimiento.
Como la tras escena.
La tras escena, todo lo que pasa detrás para que cuando ustedes se metan su aplicación en efecto, usted es quien dice ser, está donde dice estar. Ese es un dispositivo conocido. La transacción es confiable en todo ese tema de lucha contra el fraude, eso fue lo que más creció el año pasado.
Pues ese es un ecosistema que a mí la verdad me sorprende porque hace cambios muy rápidos, a mí me parece que también es intensivo en capital, requiere mucha inversión, pero sobre, todo luchar contra las olas, porque es un sistema que en últimas está construido para unos bancos muy grandes. ¿Cómo se sueña usted ese ecosistema fintech en cinco años? Y tal vez, yo sé, usted me va a decir que porqué le hago esa pregunta si cinco años es muy lejos, sobre todo cuando tenemos inteligencia artificial a la mano. Pero, hay que hacerla…
Le voy a contar antes una anécdota sobre esa planificación de cinco años, porque fue como esos momentos cuando uno llega a un ecosistema y dice de verdad estoy en un mundo en el que jamás soñé estar. Muy chévere.
¿Cuando este aterrizo acá, en Colombia Fintech?
Cuando yo aterricé acá, en agosto del año 2022 y vámonos al mes de diciembre del año 2022. Entonces yo tenía junta directiva y dije oiga, nosotros no teníamos plata, ni un centavo. Y dije: vamos a hacer una planeación estratégica para los próximos cuatro años y me voy a levantar un platal de cooperación, etcétera, para que nos contrate un consultor de estos globales y nos lo haga.
Yo dije, oiga, voy a tener eso. Era diciembre, el año 2022, va a tener la mejor junta directiva del año. Yo recién llegado, a cuatro meses.
Soñador, como todo emprendedor.
Clarfo, dije: la va a reventar, me van a aplaudir en la Junta. Llegué, me senté y les propuse eso y un miembro de junta me dijo: esta es la brutalidad más grande que yo he escuchado en mi vida. Miren, yo era pálido, yo sudaba. Yo decía: bueno, me van a echar, me quedé sin trabajo, soy bruto.
Y me decía: ¿usted cómo está pensando una planeación de cuatro años, si yo en mi empresa hago planeaciones cada tres meses, o sea, usted no tiene ni idea dónde vamos a estar en cuatro años, entonces ahí me lleve un vaciadón, salí esa junta dije: me tocó empezar de cero a buscar trabajo, no pasa nada. Pero me llevé una lección muy grande: pleaneaciones chiquitas y estratégicas.
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Ahora, seamos soñadores, dónde estaremos en un ecosistema dentro de cinco años. Yo creo que vamos a empezar a ver, sobre todo por dos, por el tema de computación cuántica e inteligencia artificial, vamos a ver cómo se va a empezar a cambiar la forma en la que nos relacionamos con eso. Por ejemplo, hoy en día la máxima es a través de aplicaciones, hoy en día todo es apps, apps, súper apps, etcétera. Yo creo que la mezcla de la inteligencia artificial y la computación cuántica nos van a llevar a un mundo mucho más eficiente donde usted ya se comunica es con un dispositivo y el dispositivo a través de esos medios escoja cuál es la mejor forma de hacerlo.
Oiga, pídame un domicilio que llegue en 15 minutos. Quiero una hamburguesa. Yo ya no me meto a la aplicación, eso ya está conectado a mi banco, hala, escoge, si hay más de una aplicación hace el pedido y me llega. O, oiga, hágale una transferencia a mi mamá. Ya no estaré en esa minucia de entrar, verificar, validar, etcétera, sino va a ser como una relación más persona dispositivo, digamos, un mundo mucho más geek que entrar a las aplicaciones.
Yo creo que hacia allá, hacia allá vamos a estar.
Hacia allá nos vamos a mover… Le quiero preguntar por el usuario. Y es que los cambios arrancan siendo técnicos y luego de movimiento de pensamientos. ¿Cómo la ve desde el lado de los usuarios? Digamos que ustedes la tienen clara por la tecnología que se viene o lo que se escucha de los emprendedores o las startups o los bancos, pero, ¿cómo lo adoptamos nosotros los usuarios?
Yo creo que en eso me llevé una gran lección en Brasil y la lección que me dieron los brasileros para hablar, por ejemplo, de un tema: sistema de pagos Bre-be, que en Brasil se llama Pix. En Colombia tenemos mucho miedo si va a haber una adopción para las personas más vulnerables y lo van a entender, etcétera. Y la gran lección de los brasileros es que eso no es tan importante.
¿Ah no?
No, que es más importante que se le dé un buen producto que se acomode a su vida y el ser humano tiene esa necesidad de buscar eficiencia, y si esa aplicación es tan buena como se dice, la va a adoptar incluso sin entenderlo
¿Ah sí?
Sí. Exacto. Entonces es más pensar en un sistema con costos marginales, muy veloz, con un uso muy bajo de consumo de internet, que esté muy bien diseñada, muy bien pensada para el consumidor…
Livianita…
Y no necesariamente va a tener que entenderlo para empezar a mover su dinero a través de eso, que es que es curioso. Yo también antes creía igual tenemos no es para decir que no tenemos que hacer un esfuerzo en términos de educación financiera, pero sí creo que es lo segundo que tenemos que hacer, lo más importante, lo más urgente, es diseñar un producto que sea de adopción masiva.
Un caso, por ejemplo, las empresas, de lo que pasó en Brasil. Cuando nace Pix, finales de 2020 principios del 2021, la adopción por parte de las empresas y los comercios fue muy bajita.
Había un temor, porque me iba a tocar pagar impuestos, me van a chequear cómo es que es mi flujo de plata, lo que entra y sale.
Tal cual y muchos no lo entendían, para qué. Y el Banco Central, en vez de pensar en campañas de publicidad, dijo: Yo voy a pensar en un producto que les sirva a ellos. Y sacaron en los primeros siete meses la primera iteración del sistema de pagos diseñada exclusivamente para comercios donde podía disponibilizar intereses, donde podía desagregar costos, una vaina muy chévere, muy pensada en ese comercio vulnerable brasilero y se disparó, se disparó y hoy en día hacen la misma cantidad de transacciones las personas naturales y los comercios. Pero fue más pensado: pucha, hagamos ese cambio, esa iteración, pensando en facilitar la vida, en vez de tratar de explicarle por qué debería subirse a eso.
Lo que se me está diciendo es lo mismo que decía Roberto, la cabeza de todo eso en Brasil, y es que todo esto debe ser “user friendly”, o sea, fácil de usar y amigable para uno.
Exacto, de acuerdo. Yo creo que hay que hacer educación en muchos otros frentes. Por ejemplo, en Colombia hay una cosa que me enferma y es por qué en Colombia las pirámides son tan exitosas. Es una cosa como medio de ambición, medio de facilismo.
El dinero rápido, el dinero rápido…
Y contra eso pues no hay ningún producto que le vaya a cambiar eso. En Colombia caemos muy fácil en las estafas. Eso es una cosa con la que el producto no puede competir y ahí es, creo, donde podemos enfocar esos esfuerzos desde el punto de vista de educación financiera.
Seguramente necesitamos otra entrevista, otro capítulo, para conversar sobre todo este, así que es momento de una sección que yo le llamo El pitch, para que usted nos cuente en respuestas fuera de la caja a preguntas fuera de la caja.
Gabriel, si su negocio o si el papel que hoy ejerce en Colombia Fintech fuera una serie de televisión, ¿de qué género sería y en qué temporada iría?
Tiro al ángulo, de qué género sería. Yo creo que estamos en la primera temporada, definitivamente, creo que estamos en la primera temporada, y esta yo creo que es una película de género como de acción, de guerra. Sí. O sea, primera, primera fase. Ya estaba pensando en Salvando al soldado Ryan. Primera escena. Se abre la escotilla del barco y nos están fumigando los alemanes con ametralladoras en Normandía, porque así fue la llegada de esto. Colombia Fintech ha tenido históricamente un propósito muy bonito, pero la realidad es que en el año 2022, si uno llamaba a un congresista, no sabía quiénes éramos, no nos pasaban el teléfono, no teníamos un peso para hacer nada. Teníamos un equipo muy chiquito y y fue esos primeros seis meses dando vueltas, empecemos a tratar de volver este ejercicio rentable.
Esto es como una startup. Demos la vuelta a los perfiles que tenemos en el gremio y empecemos a hablar de eso. Entonces inventamos el Departamento de Investigaciones para poder tener algo que llevarle a los políticos de qué es esto y explicarles. Eso fue durísimo y ya hoy en día pues estamos en un momento como esto, en el Congreso del gremio que reúne a más de 2.000 personas en América Latina, dos paneles de candidatos presidenciales, más de 37 candidatos al Congreso, congresistas actuales. Este gremio es una entidad sin ánimo de lucro en donde pueden auditar nuestros ingresos públicamente, pero es una asociación que está aumentando de manera brutal los ingresos año a año por ese tipo de cosas, por afiliaciones, por trabajo con cooperación internacional, todo para el servicio de los afiliados. Entonces yo creo que ya estamos en esa escena final bonita, todos devolviéndonos a la casa, pero que no nos pase lo de Salvando al soldado Ryan que nos matan a todos, no. Yo quiero mucho a mis tres hermanitos, pero creo que por ahí va la cosa.
¿Si pudiera cambiar una regla de los negocios de esa que ha sido tradicional toda la vida y estuviera en sus manos cambiarla, cuál sería y por qué?
La usura. Vuelvo a mi tema, pero para todos, para negocios, para hacer todo, tenemos una cifra inmoral de crédito. O sea, y no lo pensemos de las personas que igual son importantes, pero pensemos en cómo crece un país con mercado estancado en un momento de baja inversión, bajo crecimiento y alta informalidad. Eso es la muerte de un país.
Si nosotros no le logramos enviar financiamiento a las empresas en Colombia no van a poder crecer nunca. Y la realidad es que las empresas están dispuestas a endeudarse mucho más caro de la tasa de usura, si lo vemos hoy en día en las personas jurídicas en Colombia, es el 35% que acuden a la usura, se endeudan al 668%, pagan nueve veces la deuda originalmente adquirida.
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Si usted cogiera unas empresas, una peluquería en un barrio marginal de Colombia, le dice: no se endeude al 600%, la tasa de usura debe estar en el 25%. Endéudese al 60%. Para una persona que tiene crédito, eso suena muy horrible, ¿no? No me le acerco. Para esa persona que está pagando 668%, le estamos cuántas veces reduciendo lo que está pagando en términos de tasa de interés, pero sobre todo que se pueda endeudar con una empresa formal que no le va a poner una granada al negocio, etcétera.
¿Y por qué me metería en esa? Porque es de la que menos se habla en la política. Todo lo demás de acá hablan de open finance, hablan de pagos, etcétera. La gente le tiene pánico a la tasa de usuaru. Ese es mi designio de vida. Es muy difícil hablar de esto si la gente me va a detestar, si, eventualmente no volveré a sacar un voto jamás, está bien, pero esa es una discusión que yo quiero catalizar y me parece buena.
Ahí solté un dato, va a volver a aspirar a cargo de elección popular…
No, no, no, prometido, prometido, prometido, por ahora no.
¿Qué se soñó hacer en algún momento y no lo ha logrado, pero que de pronto usted dice listo, está en stand by y en algún momento voy a trabajar para cumplir ese sueño?
Yo he tenido una romantización con emprender muy grande. Desde chiquito yo en el colegio vendía dulces, como que me ha gustado mucho hacer mi plata por mis propios medios. Me ha gustado siempre mucho, pero soy muy gallina. Toda la vida. A mí no hay un día más feliz en la vida que el 25 de cada mes. Es mi favorito.
Cuando entra el cheque.
Cuando llega la transferencia. Y viendo este ecosistema los últimos tres años, eso me ha cambiado. Estoy hablando todo el día con gente fascinante. Converso con David Vélez, estamos ahorita en un conversatorio con la gente Revolut que uno dice: oiga, nos hace falta un poquito de valentía. Entonces en este momento no estoy listo, tengo una niña de cuatro años, tengo una de un año y medio. Este no es el momento en mi vida para emprender, pero sí es algo con lo que romantizo mucho de decir: pucha, de pronto en un momento, cuando tenga una estabilidad y a mis hijas ya un poquitín más grandes, sería algo que de manera decidida quisiera hacer.
Sueño compartido. Yo me sueño exactamente lo mismo. Hace media hora estaba hablando con Sebastián Noguera, el fundador de habi, y le dije exactamente lo mismo que me está diciendo aquí Gabriel, porque ese también es mi sueño, pero tengo la misma variable: tengo una niña de 11 años y una que tiene cuatro meses, así que toca primero definir eso.
Exacto, si eso es, hay que primero organizarlo.
Y la última, con esta terminamos. Dígame cómo está su salud mental Y lo pregunto porque casi nadie habla de eso, pareciera que haciendo negocios es un tema vetado. Pero yo creo que es un tema valioso y es un tema sobre todo humano.
Mire, ye se lo digo: he sufrido depresiones, he estado medicado por depresiones, más un poquito como en mi post adolescencia, en toda mi etapa de educación, pucha, yo he tenido fracasos educacionales que me llevaron digamos, como a esos procesos de depresión, y terminé medicado, cosa que no oculto. Voy, digamos, con algún tipo de frecuencia, a terapia, lo que yo denomino más terapia de mantenimiento, porque este es un trabajo de muy alto estrés, de muy altas decepciones. Yo le digo y, y por lo menos el mío, mi estado mental es impresionantemente variable. Ahorita en hacer este evento, este es un evento digamos de $7 mil millones. Yo empiezo todos los años perdiendo solo por hacerlo.
Si, entra uno con la deuda.
Claro, entonces esto me generaba unas presiones, una ansiedad asfixiante. Yo llevo 15 días sin dormir bien, hasta ayer, eyer por la noche. Estaba hablando con mi señora el otro día, como ya ella diciendo: necesito que esto acabe ya, porque esto está muy rudo, y eso es, pues, un poco la realidad de estar en estos ambientes altamente competitivos, donde además celebro que, que conversemos y hablemos de esas cosas, porque usualmente uno es muy eficiente metiéndose debajo del tapete.
Es más fácil.
Y es más fácil no hablar de esto y la gente le tiene como cierto tipo de de rubor a conversar de esto. Pero esto pues es más real y apremiante que no sea que se nos salen de las manos muy rápido. Si uno no pide ayuda, conversa con algún alguna persona, sobre todo calificada, esto no es de que le den un abrazo, un de buen consejo, no, se conversa eso con una persona calificada para tener este tipo de conversaciones, entonces, pues veremos ires y venires. Ya puedo decir que estoy muy bien.
Pues ahí está Gabriel Santos, la cabeza de Colombia Fintech, el lugar que organizó este evento que ya escucharon cuánto cuesta hacerlo siendo una organización sin ánimo. Y lo que he escuchado incluso hasta en los baños, es que les ha gustado mucho a las personas que están acá. Yo, personalmente, como periodista que cubre esto, también he aprendido, pero también me lo sueño algún día como emprendedor. Gabriel muchísimas gracias.
Gracias, muchas gracias por la oportunidad.
Gracias por explicarnos. Y aquí seguiremos contando, porque lo que hay es un libro para estudiar muchas de las reformas en un país que, siento yo también, lo necesita. Gabriel Santos hoy en entrevistas de Emprendimiento y liderazgo de El Espectador. Ya saben, esto queda en la plataforma digital del periódico y también hay una versión para nuestras redes sociales. Nos vemos en la próxima. Hasta pronto.

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