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La guerra de los iconoclastas (De Urufa a Europa X)

Teodora, emperatriz regente del Imperio Bizantino, y quien vivió los últimos años de su vida en un monasterio, determinó durante su gobierno que cesara la batalla entre los enemigos de las imágenes, los iconoclastas, y los partidarios de ellas, los iconódulos, en el año 811 después de Cristo. Pese a que por un tiempo sobrevino una aparente paz, los conflictos sobre las representaciones de Cristo, María, los santos y los apóstoles, volvió a darse y seguiría siendo tema de debate hasta el siglo XXI.

La iglesia de Santa Irene, en Estambul, Turquía, presenta un ejemplo del arte iconoclasta: una cruz.
La cruz en la iglesia de Santa Irene, en Estambul, Turquía, es un ejemplo del arte al que se oponían los iconoclastas.
Foto: Nina Aldin Thune
Fernando Araújo Vélez

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas. fernando.araujo.velez@gmail.com
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