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Sancocho en fogón de leña. ¡Qué maravilla!
Fríjoles, arroz, plátanos, sopas, asados, lo que quieran de nuestra muy rica comida criolla sabe mejor si se cocina con leña.
Hasta los paseos son mejores si se va a cocinar con leña. O si no, ¿por qué tanto añoramos los paseos de olla a la orilla del río?
Ahí todos participan en el sancocho. Esa es la gracia, como dirían algunos.
“Todos vamos a participar”, ese es el lema: unos recogen la leña, otros arman el fogón, unos pelan los plátanos, la yuca. ¡No le vayan a echar papa, que se lo tiran! El (nótese que es masculino) que despresa la gallina (óptimo), claro que a falta de esta el pollo también es bueno, si se sabe cocinar. Lo mejor es la gallina, porque “a esa gallina vieja que le den candela”, entre más candela sabe mejor.
Y por último en la repartición de los oficios, el o la que hace el sancocho. Que lo haga misiá o don, que a “ese” o a “esa” sí le queda bien. Ellos sí saben de eso. Es que hacer un buen sancocho tiene su misterio y el que sabe sabe.
¿Trajeron el azafrán de raíz, que es el que le da ese colorcito verdoso al verdadero sancocho? ¿El cilantro? ¿La cebolla larga (no le vayan a cortar lo verde, que eso ayuda al sabor)? Y acuérdense de que sin cimarrón no sabe a sancocho.
Hasta aquí, todo bien. Los ingredientes y la repartición de los oficios.
Pero para cocinar un verdadero sancocho son necesarias las infaltables menudencias y la olla sancochera, pero la sancochera, la usada en varias sancochadas, la de experiencia, la veterana de varios paseos (eso de usar olla nueva es para “cachorritos” o, mejor dicho, para aprendices).
¿Y del plátano, qué?
Este es un capítulo aparte. Solo para para conocedores. El plátano tiene que ser hartón, de pulpa rosada y viche, ojalá de Rozo o de Puerto Tejada. Pues, fíjense ustedes, el plátano tiene más propiedades que Gasca (“está compuesto principalmente por hidratos de carbono complejos en forma de almidón y además contiene mucha fibra, por lo que es un alimento idóneo para fortalecer nuestra microbiota y controlar los niveles de colesterol y azúcar en sangre”).
¿Y de la yuca? Chirosa. Claro que ahora hay una especie denominada “mantequilla”, fácil de pelar y de un corazón blanco, como tiene que ser una verdadera yuca. De corazón blanco.
¿Y el charco? Ah… el charco. Cualquier río es bueno si se tiene como pretexto hacer un paseo de olla.
Oigan, les falta el aguardiente, el manjar blanco, los zancudos, las piedras…
¿Y Pance? ¿En dónde lo dejan?
Esos sí eran paseos, con todos los fierros.
Jorge Enrique Santacruz.
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