
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Rigoberto Urán parece una persona diferente ahora. Al hablar sobre su última temporada y mirar hacia atrás, a los capítulos recientes de su larga carrera como ciclista, se nota más tranquilo. “Estoy enguayabado por recordar. Fui alguien que no ganó muchos títulos, pero el más importante que me gané fue el de toda la gente. Hay mejores ciclistas en el país, pero Rigoberto Urán solo habrá uno”, confiesa.
Rigo nació en Urrao, municipio de Antioquia que se vio afectado por el paramilitarismo durante su infancia. Rigoberto de Jesús Urán, su padre, le brindó un apoyo incondicional y lo acompañó en cada momento para que lograra salir adelante.
De niño pasó por el fútbol, el atletismo e incluso la natación, pero se enamoró del ciclismo, a pesar de que al principio no le gustaba mucho. Sin duda, fue la insistencia de su padre lo que lo llevó a dedicar su amor tanto a su familia como a la bicicleta.
Sin embargo, la vida no siempre es justa. En agosto de 2001, cuando apenas tenía 14 años, perdió a su padre, víctima de los paramilitares . Fue un golpe del que no fue fácil reponerse, pero el antioqueño decidió luchar y demostrar de qué estaba hecho. Le tocó dejar el hogar muy temprano para poder ir a Europa, terminar de formarse y brillar en cada pedalazo.
Para enorgullecer no solo a Dios, sino también a su madre Aracely Úran de Urán y Michelle Durango, el amor de toda su vida, le tocó dejar Colombia para viajar al rededor del mundo y sumar kilómetros en sus piernas.
Otro continente, el mismo Rigo
Lejos de su hogar, en un país nuevo y con pocas personas conocidas, Urán encontró una luz en su vida. Cuando se fue a Italia para seguir formándose como ciclista, aparecieron sus padres adoptivos: Beppe Chiodu y Melania Charutti, quienes lo acogieron como a un hijo, le enseñaron italiano y lo animaron a no dejar la bicicleta de lado.
“Yo digo que para nosotros, los deportistas, los papás han sido fundamentales, porque son los que creen en uno. A mí ,la vida me dio la fortuna de tener dos duplas de padres. Todo lo que yo logré fue gracias a ellos, incluyendo a Melania, que fue como mi mamá en Italia. Ella es de esas personas que siempre creyó en mí, incluso más que yo mismo en aquel entonces”, dice Rigo.

Tanto amor y apoyo lo ayudaron a llenarse de la valentía que lo llevó a brillar en el ciclismo. En 2012, con un poco más de experiencia en el deporte, e incluso en el inglés, Rigo alcanzó la medalla de plata en la prueba de ruta de los Juegos Olímpicos de Londres. Para él, ese fue el momento de un antes y un después en su carrera.
Además del gran éxito en Londres, en su carrera logró otras hazañas; sumó un segundo puesto en el Giro de Italia en dos años consecutivos (2013 y 2014), en los que también consiguió ganar una etapa en cada uno de ellos. También estuvo a punto de coronarse en el Tour de Francia 2017, pero le tocó conformarse con el subtítulo, ya que el inglés Chris Froome se consagró campeón.
La difícil decisión
Hace un año, Rigoberto Urán reunió a las personas más cercanas en su vida para consultarles la posibilidad de ponerle fin a su larga carrera, dejar el ciclismo profesional y buscar nuevos retos. “Habían pasado muchos años, en los cuales yo no podía estar con mis hijos, no podía compartir con ellos momentos muy especiales. Ahí es donde nosotros tomamos la decisión”.
“Los resultados de los últimos años no eran los mismos, en Europa ya no era capaz de competir a gran nivel. Nos dimos cuenta de que ya era hora de dar un paso al costado para disfrutar y enfocarnos en otras cosas que teníamos ya preparadas”.
Con la decisión ya tomada, Rigo se dio cuenta de que a pesar de haber protagonizado grandes momentos su carrera le dejó uno que otro pendiente que soñó con lograr.
El Toro de Urrao, confesó que una de las cosas más amargas que dejó su carrera fue su deuda personal con la Vuelta a España. Si bien fue llamado para participar de la edición 2024 de esta carrera, una caída hizo que no pudiera cumplir su meta de acabarla y sentir una gran satisfacción consigo mismo al momento del cierre.
Tras su cierre como ciclista profesional, Rigoberto Urán se dio cuenta de que no le quedó debiendo nada a nadie. Para él, aquel gran sueño que logró cumplir fue algo que le había prometido a su mamá desde que era niño: comprarle una casa.
“Rigo es más que un deportista, Rigo es persona. Alguien que aprendió a disfrutar incluso de sus malos resultados. Yo creo eso fue algo que conectó mucho con la gente. Alguna vez quise ganar un Tour de Francia, nunca lo gané, pero pude lograr otras cosas. No podemos decir que Rigo fue un mal deportista: fue un deportista que la luchó, se la soñó y eso era lo que buscaba ser”, dice.
Si bien va a dejar de viajar por el mundo para participar en múltiples carreras, está convencido de que no dejará este deporte de lado. Urán, como empresario, seguirá con el ciclismo para ayudar e inspirar a la gente y no dejar que se rindan a una temprana edad.

“Admito que se viene un cambio que, afortunadamente, no será duro. Yo creo que voy a empezar una vida diferente, no voy a la presión de entrenar y mucho menos tener la presión de rendirle cuentas a alguien por tu entrenamiento o por tu estado físico. Sé que voy a poder pegarme motosos con mi familia sin satisfacer a alguien más”, cuenta.
Probablemente en algunos meses, quizás años, cuando Rigoberto Urán miré atrás, se dará cuenta de que cada esfuerzo, caída e incluso las largas ausencias de casa valieron la pena. Todas sus decisiones, que más de una vez fueron difíciles de tomar, llenarán de orgullo a aquel urraeño que desde muy pequeño soñó con hacer historia y dejar su marca en el ciclismo colombiano.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador