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El Coliseo Toto Hernández en Cúcuta se llenó a reventar. Más de 3.000 asistentes coparon el escenario para festejar el primer título de Motilones del Norte en la Liga BetPlay de Baloncesto. Es el primero del cuadro de Norte de Santander en la era profesional, pues en 2008 y 2009, en la era invitacional —cuando la franquicia llevaba el nombre de la ciudad y el departamento (Cúcuta Norte)—, el equipo motilón ya había logrado dos títulos.
Motilones llegó a los playoffs como favorito después de haber liderado con contundencia la fase regular del torneo, con un registro impresionante de 18 triunfos en 22 partidos, superando ampliamente los 14 de Toros del Valle, su escolta.
En las semifinales, los cucuteños enfrentaron una serie complicada contra Cimarrones del Chocó, quienes los pusieron contra las cuerdas al adelantarse 2-0. Sin embargo, con gallardía y un juego colectivo sólido, Motilones logró remontar la serie y vencer 3-2, asegurando su paso a la final. Allí, demostraron su superioridad con una victoria contundente 3-1 sobre Caribbean Storm Coffee.
En el renovado palmarés del básquet profesional colombiano, que lidera Titanes de Barranquilla con nueve trofeos —por delante de Piratas de Bogotá y Búcaros, con cuatro—, Motilones adornó su primera estrella en el escudo al vencer con un contundente 96 a 80, en el cuarto juego de la serie definitiva, a Caribbean Storm Coffee, antiguo representante de San Andrés, que se quedó a las puertas de conseguir el segundo título para la franquicia y el primero para Armenia, su nueva casa.
La gran figura del nuevo campeón, como lo venía siendo desde hace un par de temporadas, fue el Juan Junior Rosario, quien demostró un dominio absoluto en la temporada y fue condecorado como el MVP (Jugador Más Valioso, por las siglas en inglés) de la campaña y de las finales. El dominicano lideró a los de Norte de Santander hacia el campeonato gracias a su capacidad anotadora, su desempeño defensivo con bloqueos y robos determinantes, y un liderazgo que cambió el rumbo de partidos clave, consolidándose como el jugador más determinante del baloncesto colombiano. Su papel en el partido definitivo fue apenas una muestra de su excelente nivel en todos los juegos, pues terminó siendo el jugador con más puntos de la noche (28), más rebotes (20), más asistencias (9) y más tapones (5). Fue una de las mayores exhibiciones que se le haya visto a un jugador en los tiempos recientes del baloncesto nacional.
Sin embargo, más allá de lo rutilante de la figura dominicana, Motilones, que era el favorito al título desde antes de empezar el semestre, también contó con un equipo de nombres preponderantes en el ámbito local, como Michael Jackson (figura de la selección de Colombia), Héctor Díaz o el histórico Jhon “Chiquillo” Hernández. Una nómina potenciada, además, por el también dominicano Jhery Matos y el estadounidense Jeremy Smith.
El futuro de la Liga de Baloncesto: un mar de dudas
En medio de la fiesta que había en el coliseo por el título, el alcalde de la ciudad, Jorge Acevedo, anunció junto al presidente de la Federación Colombiana de Baloncesto, John Mario Tejada, que Cúcuta es la principal candidata para ser sede de los próximos partidos de la selección de Colombia al clasificatorio a la AmeriCup, que serán contra Argentina y Chile el próximo año.
No obstante, el triunfo de Motilones también pone en evidencia los desafíos que enfrenta la Liga. La falta de competitividad del torneo, con semestres como el actual en el que solo participaron siete equipos, le resta peso a Colombia en el ámbito internacional. Este problema ha sido una de las principales deudas del baloncesto colombiano en los últimos años. Titanes, que venía de ser subcampeón sudamericano, este año ni siquiera pudo competir, afectando gravemente el nivel general de la liga.
Por su parte, la Federación Colombiana de Baloncesto ha tenido que responder a las críticas sobre los problemas financieros del torneo, defendiendo la continuidad de la competencia como su mayor logro. Es cierto que, durante un par de años, el campeonato estuvo en el limbo, pero en las temporadas más recientes, así sea con las uñas, la liga ha seguido adelante con doble torneo por año. Sin embargo, persisten las dudas sobre su sostenibilidad a futuro.
Con el triunfo de Motilones acabó así una nueva temporada de la Liga Profesional de Colombia, un semestre que dejó muchas reflexiones y dudas sobre el futuro del baloncesto en el país. La no participación de Titanes de Barranquilla, el equipo más poderoso e importante de la Liga, abrió de nuevo el debate sobre la falta de recursos y los problemas administrativos que atraviesan las escuadras profesionales colombianas. Sin los del Atlántico, la temporada perdió gran parte del interés del público y la repercusión del torneo, que tuvo apenas siete equipos y sin ronda de cuartos de final en los playoffs, fue bajísima.
Se abren muchos retos para 2025, año en el que se espera que, para el primer semestre, vuelvan a competir, además de Titanes, equipos como Búcaros o Corsarios de Cartagena. Sin embargo, si la Liga de Baloncesto ya sufría por el presupuesto en 2024, faltará ver cómo la afectará la reducción presupuestal que el actual gobierno le aplicará al Ministerio del Deporte, uno de los principales auspiciadores de la competencia, en el próximo año.
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