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Colombia es sin lugar a dudas la potencia mundial del patinaje de velocidad. Estar en lo más alto es el fruto de un trabajo mancomunado, pero si hay un nombre que a lo largo de todos estos años de éxito ha estado siempre presente, ese es el de Elías del Valle, el seleccionador nacional.
Del Valle nació en Cartagena hace 57 años y creció en el barrio Blas de Lezo. Cuando niño jugó béisbol, pero fue sobre ruedas que encontró su verdadera pasión. En las pistas no lo hizo mal, pero cuando dejó los patines y se volvió entrenador encontró su lugar en el mundo.
Bajo su mando la selección alcanzó su título número 22 en los mundiales, el decimoquinto consecutivo. La delegación nacional dominó de principio a fin la cita que se celebró en Beidaihe, China. La cosecha fue amplia, con 20 medallas de oro, 16 de plata y ocho de bronce, para un total de 44 preseas.
Por los logros cosechados no es exagerado considerarlo el mejor seleccionador de patinaje en el planeta. Es una etiqueta que el cartagenero se acostumbró a escuchar, pero más allá del brillo que tienen las medallas, ha preferido resaltar lo logrado con sus dirigidos fuera de las pistas.
“Siempre lo asumo con sencillez y con mucha nobleza, siento que Dios me puso con ese propósito en la Tierra, de guiar a un grupo de deportistas, pero más que en conseguir ese número de medallas, en guiarlos como buenos seres humanos y construirlos como grandes profesionales”, resaltó Del Valle sobre su labor en entrevista con El Espectador.
En su extensa trayectoria no solo se convirtió en el timonel del proceso más exitoso en la historia del patinaje de velocidad, sino que impulsó a distintas generaciones de deportistas a alcanzar su mejor versión, tanto así que Colombia se convirtió en la potencia mundial de esta disciplina.
“Lo ideal es sentarse con ellos en el andén, tomarse un café, sentarse con ellos a compartir el almuerzo, hacerlos sentir que se es uno más del equipo, de que uno es el otro coequipero que ellos necesitan para seguir caminando, y así siempre me han visto, más que como ese entrenador, como el amigo”.
Los nombres han cambiado, pero lo cotidiano es que el himno colombiano sea el que más suene. Hace unos años trabajó junto a Cecilia “Chechi” Baena, Andrés Felipe Muñoz y Pedro Causil en la conquista de distintos títulos mundiales. Ahora lo hace con Luz Karime Garzón, John Edwin Tascón, Gabriela Rueda y Juan Jacobo Mantilla.
“Cambiamos la mentalidad, le dijimos al atleta que sí podía y le dijimos a la Federación que era posible desde que se valorara al deportista por encima de todo. Nosotros llegamos en el año 2.000, y cambiamos muchas cosas, colocamos al atleta como el número uno”.
El experimentado seleccionador resaltó que esos cambios se reflejaron en la garantía de una mejor preparación y comodidad, de modo que los deportistas se enfocaran solo en la parte competitiva.
Resalta que para que un proceso deportivo rinda frutos es clave que todos los eslabones cumplan su función con altos estándares de calidad, y ese aspecto es otra de las claves para Del Valle, el trabajo en equipo, que va más allá de los deportistas y su cuerpo técnico. También es fundamental el trabajo de las personas que están detrás de los escritorios, en puestos administrativos.
El bolivarense se siente agradecido con la gestión de la Federación Colombiana de Patinaje (Fedepatín). “Todos tienen respeto y se camina hacia delante con el conocimiento de cada uno”.
La competitividad del cartagenero en el deporte va más allá del patinaje, pues ha sido gerente de altos logros en su departamento. Con él, Bolívar logró un histórico cuarto puesto en el medallero de los Juegos Deportivos Nacionales de 2019, por detrás de las potencias Valle del Cauca, Antioquia y Bogotá.
Elías del Valle considera que lo que nos mantiene vivos a los humanos es siempre tener retos.Uno de ellos, según comentó Alberto Herrera Ayala, presidente de Fedepatín en la bienvenida del equipo campeón la semana pasada, está en la formación de los próximos entrenadores colombianos.
En el horizonte el profe tiene el objetivo de dirigir a la selección en unos Juegos Olímpicos. Este deporte todavía no es parte de unas justas por varias razones, entre ellas la falta de estandarización en escenarios y reglamentación, más la falta de más federaciones a nivel mundial.
Aun así, Del Valle no pierde la fe de competir en unas Olimpiadas. “Eso estamos esperando, llegar al olimpismo para ser parte de ese equipo. Cuando fueron los Olímpicos de la Juventud se convirtió en un reto, porque decían que no íbamos a ganar. Había dos medallas de oro en competencia y las dos las ganamos”.
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