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Colombia insistió, sobre todo en la segunda mitad, pero no pasó del 0-0 ayer contra Noruega en su segunda presentación en el Mundial Sub-20 de Chile. El objetivo de pasar a octavos de final de manera anticipada y, de paso, adueñarse del primer lugar del Grupo F no fue posible y ahora, aunque la clasificación está muy cerca, toca esperar al partido del domingo para sellar el boleto rumbo a la próxima ronda.
Los dirigidos por César Torres tuvieron más la pelota en comparación con el encuentro del debut contra Arabia Saudita. No obstante, la mayoría de los pases al principio fueron en territorio propio, pues la intervención de los hombres de ataque en el juego colectivo fue escasa en ese tramo del partido.
Jhon Rentería fue el colombiano más activo en la fase ofensiva durante la primera mitad. En el arranque fue quien exigió la respuesta del portero Einar Fauskanger, que terminaría siendo la figura del partido. Óscar Perea y Néiser Villarreal, quien regresó a la titularidad, no tuvieron una participación influyente en los primeros 45 minutos, pero mejoraron en la segunda mitad.
La defensa colombiana tuvo una buena actuación en general. Los centrales Simón García y Yeimar Mosquera, quienes estuvieron sólidos en el fondo, fueron los que más tocaron la pelota y trataron de sacar al equipo con pases en corto. De todos modos, Noruega llegó a preocupar con remate de Sondre Granaas que dio en la mano de García dentro del área. La jueza central, la mexicana Katia Itzel García, señaló penalti en un principio. Pero, por fortuna para la tricolor, el brazo del defensor estaba en posición natural y no hubo cobro. La única situación en la que Colombia cometió un descuido grave fue en la primera media hora, pero los nórdicos mandaron ancha esa acción que nació de un error de Carlos Sarabia.
En la segunda mitad, Torres retrasó a Néiser y eso le dio más manejo de balón a la tricolor en territorio rival. Villarreal y Perea tomaron más protagonismo y estuvieron cerca de abrir el marcador. A nivel físico era evidente el contraste de biotipos, pues el promedio de estatura de los vikingos era más alto. Aun así, la primera muestra clara del complemento fue un cabezazo de Mosquera que exigió al portero rival. Después Néiser acarició la apertura del marcador con un remate en el horizontal.
Con el paso de los minutos también fue más clara la sensación de cada uno de los seleccionados respecto a la igualdad parcial. Mientras la tricolor adelantó sus líneas e insistió con un juego horizontal para romper la paridad, los noruegos estaban conformes con el punto. En el cierre el plantel tricolor se alcanzó a ilusionar con la victoria gracias a un remate de Joel Romero que también se estrelló en el horizontal y otro de Perea que contuvo Fausekanger. Sin embargo, no fue posible romper el cero.
Al final se logró un punto que sabe a poco. Colombia no termina de convencer, tras su dos primeras salidas. No obstante, con cuatro unidades, solo una catástrofe ante Nigeria el domingo podría dejar por fuera a la tricolor. El desafío ahora para los dirigidos por Torres está en la finalización. Un dato que respalda ese argumento es que son el equipo que más remates ha estrellado en el palo en el torneo. La iniciativa está, y se nota más cuando los delanteros participan en la elaboración, pero ese ítem debe mejorar, pues una estadística de un gol cada 29 remates le puede pasar factura ante rivales más fuertes.
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