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En Urrao, se siente a Rigoberto Urán en todo lugar. En locales, tiendas y murales se encuentra la cara del carismático ciclista. Desde pocillos con su imagen y billetes de lotería hasta un tour en chiva que recorre las calles por las que el doble subcampeón del Giro de Italia se formó previo a posicionarse en el ciclismo mundial. Incluso uno que otro perro se llama Rigo, en honor al personaje más famoso del pueblo.
La iglesia de San José, en la plaza principal de Urrao, es el único punto donde no se escucha su nombre por respeto a Dios. Aunque muchos podrían considerar a Rigoberto Urán como un santo.
“¿Qué significa Rigo para nosotros?”, dice Nancy, una urraeña de 42 años. “Él es de los mejores deportistas que ha sacado Antioquia, ha sabido representar y dejar por lo alto el nombre de Urrao”.
Probablemente, la devoción por Urán comenzó en 2006, el año en que debutó como profesional. En sus 17 temporadas de carrera y su participación en cientos de carreras alrededor del mundo, Rigo ha logrado consolidarse como una leyenda del ciclismo colombiano.
A pesar de sus buenas presentaciones, sus mejores años fueron entre 2012 y 2017. Sin duda, el punto de inflexión se dio en los Juegos Olímpicos de Londres, en los que logró colgarse la medalla de plata en la prueba de fondo del ciclismo de ruta.
En 2013 y 2014 logró el subcampeonato del Giro de Italia y ganó una etapa en ambas ediciones. Tres años después consiguió lo que todo ciclista sueña: subirse en el podio del Tour de Francia. Lamentablemente para él, dentro de los 198 ciclistas que participaron en la carrera, estaba el británico Chris Froome, quien no dejó que el urraeño se quedara con la camiseta amarilla por una diferencia de tan solo 54 segundos.
Este año a Rigo le llegó el momento del retiro. En febrero pasado anunció que al final de la temporada se bajaría definitivamente de la bicicleta. A los 37 años siente que su trabajo está cumplido y logró hacer algo que se propuso desde que decidió dedicarse al ciclismo: dejar el nombre de Urrao por lo alto.
La otra cara de Urrao, el pueblo de Rigoberto Urán
El suroeste antioqueño fue una de las zonas más golpeadas por el conflicto armado a finales de los años 90 y comienzos del nuevo milenio. Muchas de las masacres en esa zona del departamento se debieron a las acciones de grupos al margen de la ley, especialmente el Bloque Suroeste y otras estructuras paramilitares.
El nombre de Urrao se escribió para siempre en la historia del conflicto armado colombiano en mayo de 2003, cuando el frente 34 de las FARC asesinó al entonces gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria, al asesor de Paz de la Gobernación, Gilberto Echeverri, junto a ocho militares más.
Dos años antes de ese suceso, en 2001, la familia Urán fue víctima de la violencia cuando don Rigoberto, el padre de Rigo, fue asesinado a manos de un grupo armado. El cuerpo de quien le heredó el amor por el ciclismo a su hijo fue hallado tiempo después a orillas del río cercano al municipio. A la fecha, su muerte no ha sido esclarecida y los responsables nunca han sido llevados ante la justicia.
“En Urrao hemos sido víctimas del conflicto armado, aquí estoy con un corazón resiliente donde hace varios años asesinaron y arrojaron al río a mi papá. Estoy convencido de que los colombianos buenos somos más”, ha dicho el pedalista en varias entrevistas.
Hoy, con las FARC y las Autodefensas desmovilizadas, el municipio está fuera del radar de los actores del conflicto y libre de grupos armados ilegales. Todo Urrao perdonó, pero no está dispuesto a olvidar que fue escenario de un capítulo negro de la historia del país
Urrao, cuna cuna de campeones del ciclismo
Además de Rigoberto Urán, de Urrao también han salido varios pedalistas como Juan Pablo Restrepo, a quien apodaban con el nombre del municipio, y Nicolás Castro. Sin embargo, los más destacados antes de Rigo fueron los Laverde. Todos los miembros de esa familia tienen que ver con el ciclismo, ya sea como practicantes del deporte o trabajadores de los talleres de bicicletas. El responsable de esta fiebre es Nicolás ‘Mincho’ Laverde, un ciclista que no tuvo éxito, pero dejó la semilla en sus sobrinos.
El de mayor reconocimiento es Luis Felipe Laverde. El ‘viejo zorro de las carreras’ ha sido doble ganador de etapa en el Giro de Italia, en las ediciones de 2005 y 2006, y ciclista durante más de 35 años. El nacido en 1979, fue campeón de la Vuelta de la Juventud en 2003 y un año después hizo parte de la delegación de Colombia en los Juegos Olímpicos de Atenas. Actualmente, es el director de la Vuelta a Antioquia.
Ruben, Arles y Nicolás, hermanos de Luis Felipe, también se han destacado en el ciclismo, pero a menor escala. César Laverde, un primo, tiene su historial como pedalista, del cual no hay mucho registro en grandes vueltas, pero se ha mantenido en este deporte sirviendo como juez en varias carreras a nivel nacional.
“Acá en Urrao hay mucho talento, solo falta apoyar a los jóvenes. Los Laverde y Rigo solo son un ejemplo de que con trabajo duro y perseverancia se puede salir adelante”, dice John, un joven urraeño que aspira algún día ser como el gran Rigoberto Urán.
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