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La fase de grupos del Mundial Sub-20 en Chile concluyó, y el torneo ya dejó su primera gran postal: un campeonato vibrante, con cifras notables, selecciones que confirman su crecimiento y una sorpresa mayúscula que marcará la historia del fútbol juvenil. Colombia consiguió su pase como líder invicta de su grupo; en la otra cara de la moneda, Brasil, el gigante que parecía intocable, sufrió una eliminación que pocos creían posible.
La primera ronda dejó 107 goles y partidos intensos. Más de 45 mil personas colmaron el Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos en el partido inaugural, donde Chile venció a Nueva Zelanda. Equipos como Japón, Argentina, Marruecos y Estados Unidos mostraron poderío y consistencia. Japón, por ejemplo, ganó sus tres encuentros y se convirtió en el primer equipo asiático en lograr un rendimiento perfecto desde Irak en 1989. Además, las 24 naciones anotaron al menos un gol, algo que no ocurría desde 2015. Una estadística que resume la paridad y competitividad de este Mundial.
Colombia: líder invicta con amplio margen de mejora
En este contexto, la selección de Colombia Sub-20 cerró una fase de grupos positiva. Sumó cinco puntos de nueve posibles, los mismos que Noruega, pero se quedó con el liderato del Grupo F gracias a un mejor registro en el criterio de juego limpio (cuatro tarjetas amarillas contra cinco de los europeos). Este detalle les permitió a los dirigidos por César Torres evitar rivales más pesados en octavos de final.
¿Se puede criticar con dureza a un equipo que no perdió y que lideró su grupo? En principio, es difícil; sin embargo, el balance tiene matices. Colombia ha sido un equipo intenso, con un despliegue físico de primer nivel, que juega con ritmo alto y mantiene la presión durante los noventa minutos. Su energía y ambición son contagiosas, y en un Mundial donde el margen de error es mínimo, esa disposición para competir se convierte en un valor diferencial.
También dejó huella por su volumen de juego. La tricolor genera muchas ocasiones por partido, con laterales que se incorporan al ataque, mediocampistas que se asocian con soltura y extremos que encaran sin miedo. Esta capacidad para crear peligro es un síntoma de madurez futbolística, algo que no siempre se ve en categorías juveniles.
En defensa, Colombia también se mostró sólida. El arquero Jordan García respondió con solvencia cuando fue exigido, mientras que Simón García y Yeimar Mosquera se consolidaron como una dupla firme en el centro de la zaga. Los laterales Sarabia y Arizala cumplieron tanto en la marca como en la proyección ofensiva, complementando a un bloque compacto que transmite confianza. En un torneo que castiga cualquier distracción, la solidez defensiva es fundamental.
Pero no todo fue impecable. En la definición, el equipo desperdició demasiadas oportunidades. Los delanteros, en especial Néiser Villarreal y Emilio Aristizábal, no lograron anotar en la primera fase. El propio técnico lo reconoció sin rodeos: “Lo único que me preocupa es que mis número 9 hagan goles, nada más”. Esta falta de contundencia puede ser decisiva en los cruces directos, donde cada chance vale un pase o una eliminación.
También hubo momentos de desconcentración, como el penal innecesario frente a Nigeria o el descuido que permitió el gol de Noruega. Son detalles que deben corregirse con urgencia, porque en octavos de final ya no hay margen de error.
Aun así, el balance general de Colombia es alentador. El equipo combina intensidad, estructura y variantes tácticas. Tiene margen de mejora, pero también fundamentos sólidos. Pasar invicto y como líder no es un accidente: es el resultado de un proceso que empieza a consolidarse. Si afina la puntería y mantiene la cabeza fría, puede mirar el futuro sin miedo.
Brasil y el golpe histórico
La otra cara de la moneda es Brasil. La ‘Canarinha’ protagonizó la gran sorpresa del torneo. Quedó última en su grupo, con apenas un punto, y se marchó por primera vez en la historia sin superar la fase de grupos. Perdió 2-0 contra Marruecos, empató con México y cayó 1-0 frente a España. Un desastre en toda la línea. El impacto fue tan grande que la Confederación Brasileña de Fútbol decidió despedir de inmediato a su técnico, Ramon Menezes.
⛔️🇧🇷 BRASIL PERDIÓ Y QUEDÓ ELIMINADO DEL MUNDIAL SUB 20 EN FASE DE GRUPOS.
— Sudanalytics (@sudanalytics_) October 4, 2025
⚠️ Desde la Copa América 2019:
❌ Derrota en la FINAL de la Copa América 2021 en el Maracaná con ARGENTINA.
❌ Eliminados en 4TOS DE FINAL de Qatar 2022 por penales ante CROACIA.
❌ RENUNCIA de TITE… pic.twitter.com/wuKBiQSDNB
El fracaso brasileño tiene explicación. La selección no contó con varias de sus joyas, como Endrick, Estêvão o Vitor Reis, cuyos clubes europeos no los cedieron. Pero, más allá de las ausencias, lo que se vio en la cancha fue un equipo sin identidad, con poco peso ofensivo y sin la chispa que siempre caracterizó al fútbol brasileño. En tres partidos solo marcó un gol y dejó la sensación de estar más ansioso que convencido. Los datos son lapidarios: trece disparos al arco en tres partidos y catorce recibidos. Brasil no dominó, no brilló, y terminó pagando el precio más alto.
La eliminación de Brasil marca un antes y un después. Es el fin de una era de complacencia en las divisiones menores. Desde Bebeto y Ronaldinho hasta Coutinho y Oscar, la historia juvenil del país estaba repleta de estrellas que luego marcaron época. En Chile no apareció ninguna figura de ese calibre. La camiseta amarilla, que antes intimidaba, esta vez pesó poco y nada.
Récords y nombres propios de la fase
El Mundial también dejó marcas y protagonistas que merecen mención. El joven mexicano Gilberto Mora, con apenas 16 años y 352 días, se convirtió en el jugador más joven en anotar en esta edición. Ucrania extendió su racha invicta a 14 partidos, España superó la fase de grupos por undécima vez consecutiva, y Marruecos volvió a confirmar el poderío africano, liderando su zona con autoridad.
Además, se mostraron diez tarjetas en un solo partido —Corea del Sur contra Paraguay—, reflejo de la intensidad con la que se disputa cada balón. La cifra global de 107 goles habla de un torneo ofensivo y atractivo.
Lo que viene: cruces, presión y madurez
Ahora empieza lo verdaderamente serio. Los octavos de final no dan margen a la especulación: cada error cuesta la eliminación. Para Colombia, el desafío será convertir el dominio en resultados. En estas instancias se premia la eficacia más que la estética, y la frialdad más que la euforia. El torneo, que ya ha demostrado ser impredecible, entra en su etapa definitiva con una mezcla de favoritos consolidados, sorpresas inspiradoras y un ambiente de expectativa máxima.
Así quedaron los octavos de final del Mundial Sub-20 de Chile 2025
| Fecha | Partido | Sede | Hora (hora colombiana) |
|---|---|---|---|
| 7 de octubre | Ucrania vs España | Valparaíso | 2:30 p.m. |
| 7 de octubre | Chile vs México | Valparaíso | 6:00 p.m. |
| 8 de octubre | Argentina vs Nigeria | Santiago | 2:30 p.m. |
| 8 de octubre | Colombia vs Sudáfrica | Talca | 2:30 p.m. |
| 8 de octubre | Paraguay vs Noruega | Talca | 6:00 p.m. |
| 8 de octubre | Japón vs Francia | Santiago | 6:00 p.m. |
| 9 de octubre | Estados Unidos vs Italia | Rancagua | 2:30 p.m. |
| 9 de octubre | Marruecos vs Corea del Sur | Rancagua | 6:00 p.m. |
Chile 2025 ya tiene su primera gran historia: un Mundial Sub-20 más equilibrado que nunca, donde los gigantes pueden caer y los nuevos talentos pueden escribir su nombre. Colombia llega con méritos y tareas pendientes, pero con la confianza de saber que su fútbol tiene garra y personalidad. Brasil, en cambio, se marcha en silencio, víctima de su propio pasado. Y el resto del mundo juvenil sigue en carrera, decidido a demostrar que el futuro del fútbol está más repartido de lo que muchos creían.
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