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Entre el estrépito de obreros, polvo y maquinaria, Bogotá parece moverse al unísono con sus ambiciones. En medio de este constante ruido urbano, conversamos con Orlando Molano, director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), quien hace una promesa audaz: que la troncal de la avenida 68 no se entregará en 2026, como se esperaba, pero que la ciudad podrá disfrutar algunos tramos. En esta entrevista con El Espectador, el funcionario nos revela cómo se enfrentan los retrasos, sanciones y expectativas ciudadanas ante al desarrollo de los casi 1.000 frentes de obras que avanzan en la ciudad y la paciencia con el cambio visible en el asfalto.
Usted asumió la dirección del IDU hace dos años. ¿Qué encontró al llegar y qué margen de maniobra ha tenido para enderezar el rumbo de las obras?
Cuando llegamos, encontramos 76 proyectos en ejecución y ninguno al día. Tenían retrasos de entre dos y tres años, incluso obras contratadas desde 2017 que debían estar listas en 2019 o 2020. De esos 76, ya hemos entregado más de 12 proyectos completos. Además, cambiamos las polisombras verdes por transparentes, para que la gente vea que hay trabajo real en las calles.
¿Qué proyectos destaca?
Hemos entregado proyectos como la 170-183, la Caracas sur, el Canal Córdoba (de la 129 a la 170), La Sirena (avenida 153) y los puentes de la 127 con Boyacá. En pocos días entregaremos el tramo hasta la carrera 91.
Bogotá tiene más de 1.000 frentes de obra, de los cuales el IDU maneja más de 400. Sabemos que eso genera estrés, pero cuando la gente ve que se trabaja, entiende que la ciudad está cambiando y se vuelve más paciente.
Usted menciona obras con buenos avances, pero también hay corredores críticos como la avenida 68 y la avenida Cali, que siguen retrasadas. ¿Cómo lograr que avancen al mismo ritmo?
La troncal de la avenida 68 es uno de nuestros mayores retos: tiene 17 kilómetros y nueve grupos de obra. Fue contratada en 2020 y debía terminar en 2025, pero cuando llegamos en 2024 estaba en solo 44 % de avance, cuando debía estar en 77 %. Hemos hecho planes de contingencia con los contratistas y aplicamos sanciones o caducidades cuando no cumplen. Ya llevamos más de 40 sanciones y multas por más de COP 100.000 millones, además de cuatro caducidades.
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¿Cómo van los proyectos?
Hoy la avenida 68 está en 70 % de avance. No se terminará en 2026, sino en 2027, pero vamos a habilitar tramos antes. Este año el grupo cinco y en 2026 los grupos dos, tres y cuatro, para conectar con la 26.
¿Y la avenida Ciudad de Cali?
En la avenida Ciudad de Cali, el grupo uno ya está al 100 % y el grupo tres, al 95 %. El grupo dos se caducó y el grupo cuatro va en 80 %. Lo importante es que ahora los contratistas trabajan con más turnos y maquinaria.
La gente a veces siente que las obras se quedan quietas o que no hay obreros en algunos frentes. ¿Cómo controlan eso?
Tenemos controles permanentes. El alcalde creó una Comisión Intersectorial que reúne a todas las entidades. Si alguna se demora, el alcalde interviene directamente. Además, cuando un contratista no cumple, aplicamos sanciones, multas o caducidades. También buscamos destrabar procesos de permisos con movilidad, ambiente o acueducto. Lo importante es no permitir más contratistas incumplidos.
El 12 de octubre se realizará la primera implosión de un puente en la historia de Bogotá, en la carrera 50 con Américas. ¿Qué puede esperar la ciudadanía de este proceso?
Es un momento histórico. Será una demolición controlada, que reducirá un año de obra. El nuevo megaproyecto de la calle 13 tiene tres niveles:
uno para vehículos mixtos, otro para Transmilenio y un tercero que conectará las Américas y la carrera 50. La implosión durará solo 11 segundos y el retiro de escombros tomará entre mes y medio y dos meses. Parte de esos materiales se reutilizarán en la misma obra. Esperamos habilitar los puentes en 2027, cuando empiecen los otros grupos, desde la avenida Boyacá hasta el río Bogotá.
¿Qué recomendaciones deben tener los ciudadanos en la zona?
El Plan de Manejo de Tráfico (PMT) seguirá igual, pero haremos ajustes si es necesario. Además, ya habilitamos la estación de La Pradera y en un mes estará completamente operativa.
Esta obra conectará las Américas, la calle 13, la carrera 6 y la carrera 50, lo que mejorará la movilidad en el occidente de Bogotá. Los puentes antiguos tenían más de 45 años y ya no cumplían con las condiciones para Transmilenio.
¿Qué otras obras podrá ver la ciudadanía en lo que resta de esta administración y cuál cree que será su legado?
En los próximos meses entregaremos la avenida Rincón; una deuda de valorización desde la Boyacá hasta la carrera 91, y la Laureano Gómez, entre la 170 y la 193. También habilitaremos la 170-183 (costado oriental y occidental), y avanzamos en el Transmicable de San Cristóbal, que debe entregarse el año entrante. Además, vienen mejoras en la autopista Norte, el puente de La Sirena (153) y la ampliación de la 183 y la 146.
En conclusión, ¿qué mensaje les da a los ciudadanos?
Que tengan un poco más de paciencia. Sabemos que hay retrasos, pero las obras están avanzando y Bogotá se está transformando. Vamos a tener una ciudad más conectada y con mejor calidad de vida.
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