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Cada 28 de diciembre se celebra el Día de los Inocentes, una fecha que nació para recordar a los niños menores de dos años que fueron asesinados en Belén por orden del rey Herodes, pero que con el tiempo, al menos en Colombia, fue asociado más con las bromas.
En ese contexto tiene sentido contar la historia de uno de los impostores más famosos en la historia del fútbol, la de Ali Dia, el hincha que cumplió su sueño de jugar como futbolista profesional en la Premier League inglesa.
Ali Dia nació en Senegal y se mudo a Europa, donde buscó sin éxito un lugar en el fútbol profesional. Entre finales de los 80 y a lo largo de la década de los 90 pasó por varios equipos aficionados de Alemania, Francia, Finlandia e Inglaterra.
En noviembre de 1996 a Dia se le ocurrió llamar al entrenador del Southampton, el escocés Graeme Souness, para que lo fichara. Lo curioso es que alguien —no se sabe si el Dia o un amigo suyo— se hizo pasar por el famoso futbolista liberiano George Weah, ganador del Balón de Oro un año antes.
La persona que llamó a Souness aseguró que Dia era primo de Weah y que ya tenía experiencia con su selección, así como en el Paris Saint-Germian. Lo vendió como un futbolista talentoso de gran proyección. Southampton estaba golpeado por varias bajas en su plantel profesional y atravesaba una crisis de resultados, cerca de la zona del descenso, por lo que le ofrecieron un contrato de un mes.
Antes de firmarlo, el equipo de Los Santos (The Saints) organizó amistoso para que Ali Dia demostrara sus habilidades. Sin embargo, una fuerte lluvia inundó la cancha y el partido tuvo que ser cancelado. Esto no impidió que los directivos firmaran el contrato, confiando en el supuesto llamado de Weah.
Se supone que Southampton lo iba a probar con su reserva en un amistoso contra los juveniles del Arsenal, pero por culpa de la lluvia dicho encuentro tuvo que ser cancelado. Poco después The Saints tuvieron que enfrentar a Leeds United en la Premier League y el nuevo fichaje fue inscrito para encarar dicho compromiso.
El 23 de noviembre de 1996 llegó el histórico debut de Dia. Al minuto 32, el mediocampista Matt Le Tissier, referente del club del sur de Inglaterra, abandonó el terreno de juego por lesión. De esta manera el senegalés cumplió su sueño de jugar en una de las ligas más emblemáticas, aunque no sería una historia feliz.
“Corría por la cancha como Bambi sobre hielo; fue muy vergonzoso verlo”, recordó Le Tissier sobre este episodio. Sus demás compañeros de equipo lo describieron como “una gallina sin cabeza” y su desempeño reveló que no tenía condiciones para jugar en la élite.
Dia fue sustituido al minuto 85, cuando Leeds vencía a The Saints por 2-0. Sus pases fueron imprecisos, su control del balón no estaba a la altura del fútbol profesional y se notaba que era lento y no tenía el físico para imponerse a los rivales en los duelos.
“No lo hizo bien hoy. No lo vamos a juzgar por 60 minutos, tenemos tres semanas más para verlo”, comentó Souness tras el partido. El senegalés fingió una lesión y no se volvió a reportar en la sede del Southampton, que al final de la temporada se salvó de descender por apenas un punto.
Cuando los directivos se dieron cuenta del engaño despidieron al futbolista .La camiseta de Dia, con el número 33 en la espalda, se convirtió esa temporada en una de las más vendidas por el revuelo que causó su historia.
De Ali Dia no se supo mucho después de su paso fugaz por la Premier League. No volvió a jugar fútbol a nivel profesional y estudió negocios en la Universidad de Northumbria, en Newcastle, de la que se graduó en 2001. Recibió una Maestría en Administración de Empresas de la Universidad Estatal de San Francisco en 2003.
Vivió en Londres y en Catar. El portal deportivo Bleacher Report lo contactó en 2016 y Dia les contó que su historia en el Southampton es “dolorosa” tanto para él como para su familia. Contradijo la versión de la prensa que en su momento aseguró que él no había entrenado con el equipo antes de debutar. “Me han retratado como un mentiroso, y eso no es cierto”.
El senegalés aseguró que había pasado al menos mes y medio en entrenamientos con el primer equipo y que no lo había hecho mal. A pesar de que el protagonista de esta historia no se llevó el mejor recuerdo de su experiencia en la Premier League, puede decir que cumplió el sueño de muchos de jugar en la élite.
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