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La inflación siguió dando señales preocupantes con los resultados de junio, que fueron publicados este martes por el DANE.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) rompió el umbral del 6 %, ubicándose en 6,14 % en su variación anual para junio (es decir, en comparación con el mismo mes de 2025). En su mirada mensual (esto es comparando contra mayo de este año), el IPC se ubicó en 0,39 %.
Ambas mediciones estuvieron levemente por encima de las proyecciones de los analistas que participan en encuestas, como la de Opinión Financiera de Fedesarrollo o la que realiza el Banco de la República.
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Los mensajes que dejan los datos
Romper la barrera del 6 % puede leerse como un punto psicológico, de cierta forma. Pero a la vez lo que muestran las cifras es que hay varias presiones de fondo que siguen dándole oxígeno al crecimiento en los precios.
Para tener contexto, la última vez que la inflación estuvo por encima del resultado reportado este martes fue en julio de 2024. En otras palabras, retrocedimos unos dos años en la pelea por bajar el IPC en el país.
Los datos no dan tranquilidad, especialmente porque siguen marcando cada vez más distancia con la meta del 3 % trazada por el Banco de la República.
Si se mira la variación anual, se ve que el renglón que más contribuyó al crecimiento es el que agrupa el alojamiento y los servicios públicos (poniendo 1,56 puntos del resultado del 6,14 %). En este grupo la división que manda la parada es la de suministro de agua y servicios relacionados con la vivienda, que creció cerca del 10 % bajo la mirada anual.
Este dato es inquietante, pues al ir más al fondo de ve que, desde la perspectiva anual, los renglones que más están halando en esta subclase son la recogida de basuras (con un crecimiento de casi 20 %) y los servicios relacionados con la copropiedad (incremento del 14,5 %). En ambos renglones, dicen algunos analistas, puede haber vínculos con el alza del salario mínimo.
Los alimentos y las bebidas no alcohólicas se ubicaron en el segundo lugar como el renglón que más contribuyó a la variación anual (aportando 1,29 %).
Cuando se miran los datos solamente de los alimentos se prenden algunas señales de alerta. En la variación mensual este renglón registró un crecimiento del 0,71 % y bajo la mirada anual tuvo una expansión del 6,83 %.
Al comparar estos resultados con los registros de mayo se puede ver una aceleración en el crecimiento de la inflación de alimentos. En mayo, las variaciones mensuales y anuales de este rubro fueron de -0,01 y 6,09, respectivamente.
En la variación mensual, el incremento en los alimentos se explica especialmente por los incrementos en productos como la papa, la cebolla, la carne de res, el arroz y las frutas frescas, según Piedad Urdinola, directora del DANE.
La carne de res tiene un comportamiento especialmente alcista, pues muestra incrementos casi ininterrumpidos en sus variaciones anuales desde enero de 2025. En este punto acumula una expansión del 14,27 %.
Esta tendencia la comparte la papa, que hace un año registraba variaciones anuales y mensuales contractivas (por debajo de cero), pero que hoy muestra una expansión mensual del 9,85 % y una anual del 32,3 %.
Si la tendencia se sigue consolidando en el rubro de alimentos en general hacia los próximos meses, esto puede constituir una potencial mala noticia para todos los consumidores en general, pero también es algo que les puede pegar con especial fuerza a los renglones más pobres y vulnerables de la población.
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La relación con las tasas de interés
La inflación guarda una estrecha relación con las tasas de interés del Banco de la República, o si se quiere ver al revés: en todo caso, una variable está profundamente ligada con la otra.
Y esta relación, si se quiere, es más profunda en este momento por cuenta de las tensiones entre el Banco y el Gobierno, que constantemente ha criticado las decisiones del Emisor.
Las cifras complican más el panorama de tasas de interés del Banco de la República, que la semana pasada se decantó por una subida de 75 puntos básicos, llevando el indicador al 12 %.
En ese momento el Banco aseguró, a través del comunicado oficial después de la decisión de tasas, que “en línea con los pronósticos del equipo técnico, los indicadores de inflación han mantenido una tendencia ascendente”.
El gerente del Banco, Leonardo Villar, estimó en ese momento que la senda de convergencia de la inflación con la meta del Banco (3 %) ya no se daría en 2027 y se ubicaría ahora más hacia 2028.
Los datos de junio van pavimentando el camino hacia una posible alza más por parte del Banco Central, que se reunirá de nuevo a finales de este mes para tomar decisiones sobre el costo del dinero.
Además de la información del IPC que publicó este martes el DANE, los analistas han destacado que el escenario inflacionario puede recibir presiones extras por cuenta de los posibles efectos del fenómeno de El Niño sobre los alimentos y la generación de electricidad, así como la incertidumbre que sigue rondando al conflicto en Oriente Medio.
Así las cosas, el dato de junio no llega solo: El Niño amenaza los precios de los alimentos y la generación eléctrica, y el conflicto en Oriente Medio sigue alimentando la incertidumbre en los mercados energéticos. Con la inflación alejándose de la meta del 3 %, y la próxima reunión del Banrep a la vuelta de la esquina, la pregunta puede no ser si habrá otro aumento en las tasas, sino de cuánto.
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