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Los ocho clubes con mayor peso histórico, deportivo y comercial del fútbol colombiano acaban de poner contra las cuerdas a la Dimayor. América de Cali, Atlético Nacional, Deportivo Cali, Independiente Medellín, Independiente Santa Fe, Junior, Millonarios y Once Caldas lanzaron un mensaje que puede cambiar las reglas del juego: no cederán sus derechos intangibles y de imagen para un nuevo contrato de transmisión mientras no se discuta y modifique el actual modelo de distribución de los ingresos.
El fútbol profesional colombiano atraviesa una de las discusiones más importantes de los últimos años. Lo que está en juego no es únicamente quién transmitirá los partidos del campeonato ni cuánto dinero pagará la próxima empresa por quedarse con los derechos. El verdadero debate está en cómo se distribuirá ese dinero.
“El fútbol profesional colombiano necesita un nuevo modelo de distribución de los ingresos derivados de los derechos de transmisión del campeonato. El modelo actual distribuye esos ingresos por partes iguales y no toma en cuenta el rendimiento deportivo, el nivel de inversión o la fidelidad de los hinchas”, se lee al inicio del comunicado.
Y es que los derechos de transmisión son, hoy, uno de los negocios más importantes del deporte mundial, esto debido a que se convirtieron en el motor financiero de las grandes ligas, en la principal fuente de ingresos de muchos clubes y en una herramienta capaz de transformar la estructura completa de una competencia profesional.
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La 𝐃𝐢𝐯𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐌𝐚𝐲𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐥 𝐅𝐮́𝐭𝐛𝐨𝐥 𝐏𝐫𝐨𝐟𝐞𝐬𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥 𝐂𝐨𝐥𝐨𝐦𝐛𝐢𝐚𝐧𝐨 – 𝐃𝐈𝐌𝐀𝐘𝐎𝐑, se permite informar a la opinión pública, que ante el comunicado publicado por los clubes @nacionaloficial, @DIM_Oficial, @MillosFCOficial, @SantaFe, @AmericadeCali,… pic.twitter.com/0IBeLG7PPh
— DIMAYOR (@Dimayor) July 22, 2026
La diferencia entre los grandes campeonatos del mundo y el fútbol colombiano puede entenderse, precisamente, desde ahí. La Premier League inglesa, por ejemplo, distribuye más de 3.400 millones de dólares al año entre sus clubes. Cada equipo recibe una base cercana a los 120 millones de dólares solo por competir en el torneo, a los que se suman incentivos por rendimiento y exposición mediática.
En Colombia, la realidad es completamente distinta. El contrato vigente de transmisión genera cerca de 50 millones de dólares anuales. Ese dinero se distribuye entre los 36 clubes profesionales bajo una lógica de categorías. Los equipos de la Categoría A reciben alrededor de 1,25 millones de dólares al año, mientras que los de la Categoría B obtienen cerca de 700.000 dólares.
El modelo tiene una particularidad que explica buena parte de la discusión actual: dentro de cada categoría, el reparto es prácticamente igualitario. Esto quiere decir que un club como Atlético Nacional, Millonarios, América de Cali o Junior recibe una cifra similar a la de otros equipos con menor capacidad de convocatoria.
El sistema garantiza una base económica para todos. Ese es su principal argumento. Pero también genera una pregunta que los clubes grandes llevan años planteando: ¿por qué un equipo que genera más audiencia, invierte más dinero y obtiene mejores resultados deportivos debería recibir lo mismo que uno que produce un impacto comercial mucho menor?
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La verdadera disputa en el fútbol colombiano 🇨🇴 no es la TV: es cómo se reparte el dinero.
— Marcelo Bee Sellares (@mbeesellares) July 22, 2026
Hoy, en la DIMAYOR, los ingresos por televisión se distribuyen principalmente bajo un esquema igualitario.
Los ocho clubes firmantes sostienen que el nuevo contrato debe incorporar… pic.twitter.com/ICmdx2OUEO
Ese es el centro de la pelea. Los ocho clubes que firmaron el comunicado no están pidiendo, al menos en su planteamiento, acabar con la solidaridad entre las instituciones. Su propuesta apunta a revisar el modelo para que una parte de los recursos continúe siendo distribuida de manera que todos los equipos puedan sostenerse, pero que otra tenga en cuenta variables como el rendimiento deportivo, el nivel de inversión y la fidelidad de los aficionados. Que el éxito también tenga un premio económico.
“El crecimiento, atractivo y sostenibilidad de una liga dependen, en buena medida, de que los incentivos económicos estén alineados con el fortalecimiento de la competencia. Así lo han entendido otras ligas de la región que han avanzado hacia modelos de distribución que combinan la solidaridad entre clubes con reconocimientos al buen desempeño deportivo”, se lee en el comunicado.
La propuesta, insisten, no consiste en eliminar el principio de solidaridad que permite que los clubes con menor capacidad económica también reciban recursos. El objetivo de los firmantes es encontrar un punto medio con lo deportivo.
“Consideramos indispensable revisar el modelo vigente y construir, entre todos los clubes, un sistema de distribución más objetivo y equilibrado, que preserve la sostenibilidad de todas las instituciones y, al mismo tiempo, premie el éxito deportivo, la inversión y la fidelidad de los hinchas (…) Nuestra intención ha sido la de construir, en conjunto con todos los clubes, un modelo que recoja las distintas visiones y responda a las necesidades del fútbol colombiano”, sigue el comunicado que firmaron los ocho clubes.
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🚨ATENCIÓN: Los 8 clubes grandes de la Liga emitieron un comunicado donde exigen una distribución de los derechos de TV diferente a la actual, donde se tenga en cuenta rendimiento deportivo, nivel de inversión y fidelidad de los hinchas. Si no lo aceptan, no acataran la venta de… pic.twitter.com/yUzkyxpeqt
— Cesar Augusto Londoño (@cesaralo) July 22, 2026
Para entender qué significa esta decisión, hay que comprender cómo funciona el negocio. La Dimayor centraliza la comercialización de los derechos de transmisión del campeonato. Es decir, los clubes ponen a disposición de la organización los derechos necesarios para que una empresa pueda transmitir y explotar comercialmente los partidos del fútbol profesional colombiano. La compañía que adquiere esos derechos paga por el acceso al producto. Ese dinero se convierte después en una de las principales fuentes de financiación para los clubes.
Por eso, los equipos firmantes aseguran que no pueden comprometer sus principales activos comerciales sin conocer con claridad las reglas bajo las cuales se distribuirán los recursos.
“No podemos comprometer los principales activos comerciales de los clubes, sin que exista claridad sobre las reglas bajo las cuales se distribuirán los recursos que se generen. Esta decisión no busca afectar el normal desarrollo del campeonato, alterar la institucionalidad de Dimayor ni limitar el acceso de los aficionados a nuestro fútbol. Por el contrario, busca abrir una discusión que permita alcanzar un acuerdo capaz de fortalecer la liga, generar mayores incentivos para todos los clubes y ofrecer un mejor espectáculo a los millones de aficionados que merecen una liga cada vez más fuerte”.
La discusión se da, además, en la víspera del inicio de la Liga BetPlay, que comenzará mañana con dos partidos. Sin embargo, más allá del arranque del campeonato, el punto central de esta disputa está en que el actual contrato de transmisión se encuentra vigente hasta diciembre de 2026 y, de cara al próximo ciclo de comercialización, la Dimayor —que ya citó una asamblea extraordinaria para 29 de julio— deberá definir cuánto vale realmente el producto que está ofreciendo y cómo se distribuirán los recursos que genere.

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