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El dólar barato en Colombia puso a unos a celebrar y a otros a lamentarse. Quienes hacen compras internacionales (como vuelos, paquetes turísticos, bienes importados) salen ganando, pero los hogares que reciben dinero desde fuera del país están recibiendo menos pesos por las mismas divisas.
A ese dinero que llega vía transferencia internacional se le conoce como remesas. Estas son, por cierto, uno de los mayores canales de entrada de dólares al país.
Las remesas, además, vienen batiendo récords. Colombia recibió USD 13.098 millones en remesas al cierre de 2025. Se trata de la cifra más alta de la serie histórica y representa un crecimiento de 10,5 % frente al año anterior, según el Banco de la República.
En marzo de 2026, estos flujos llegaron a un máximo nunca visto: USD 1.226 millones en un solo mes, con lo que el país acumuló 23 meses consecutivos por encima de los USD 1.000 millones.
El acumulado de enero a mayo de este año llegó a USD 5.638 millones, un monto que ya equivale al 50,2 % de todas las divisas que entraron a la economía colombiana en ese periodo, según cálculos de ANIF con base en la balanza cambiaria del Banco de la República.
Desde hace tiempo, las remesas superaron a la inversión extranjera directa. Mientras las remesas están en máximos históricos, la inversión extranjera cayó 14,1 % en 2025 y cerró en USD 9.176 millones, según cifras de la balanza cambiaria del Banco de la República. Colombia recibe hoy más dólares de sus migrantes que de quienes invierten en el país.
¿Por qué llegan tantas remesas?
Casi la mitad de las remesas que llegan a Colombia sale de un solo país. Estados Unidos concentra el 48,2 % del total, según ANIF. España está en segundo lugar, con un 17,7 % de estos flujos.
La migración de colombianos al exterior explica en gran parte ese comportamiento. Según cifras de Migración Colombia recopiladas por ANIF, desde 2022 más de 500.000 colombianos han salido del país.
El Instituto de Política Migratoria de Estados Unidos calculaba en 1,6 millones la población de origen colombiano residente en ese país durante 2025 (la sexta nacionalidad más numerosa allí). En España, el Instituto Nacional de Estadística registró cerca de 676.000 colombianos en 2025, un salto del 17 % frente al año anterior.
Valle del Cauca, Cundinamarca y Antioquia concentran cerca del 58 % de las remesas que entran a Colombia.
Flujos que se desaceleran
En dólares, las remesas nunca habían sido tan altas; al cambiarlas a pesos, esta plata cada vez rinde menos para quienes la reciben. El comportamiento de la tasa de cambio en el último año es el motivo del lamento del que hablábamos al principio: este martes 28 de julio, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) se ubicó en COP 3.205,80, su nivel más bajo en más de siete años.
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De un año para acá, la TRM promedio pasó de COP 4.113,49 (en junio de 2025) a COP 3.500,98 en junio de 2026, una caída de 15 %. En ese mismo periodo, las remesas recibidas en Colombia pasaron de USD 1.084 millones a USD 1.038 millones, una reducción de un 4 %, según cifras provistas por Bancolombia.
Precisamente, la debilidad del dólar ha coincidido con una desaceleración en los montos que llegan al país.
En el tercer trimestre de 2025, las remesas sumaron USD 3.354 millones; en el cuarto, bajaron a USD 3.336,18 millones, y en el primer trimestre de 2026 apenas subieron a USD 3.346,96 millones. Es decir, tres trimestres seguidos casi sin moverse, después de que en los tres últimos trimestres de 2024 el crecimiento se hubiera mantenido entre 3 % y 7 % frente al trimestre anterior, como lo ilustran datos del Banco de la República.
Mismos dólares, menos pesos
Según el más reciente reporte de RADDAR, las remesas representaron apenas el 4,13 % de las fuentes que financian el gasto de los hogares colombianos en el primer semestre del año, muy por debajo de los salarios y rentas (69,90 %) y del crédito de consumo (25,97 %).
Y es que, de todo lo que creció el gasto de los hogares en ese periodo, las remesas aportaron solo 0,60 puntos porcentuales, frente al 39,1 % que pusieron los salarios y el 60,4% que puso el crédito de consumo.
La causa de lo anterior, como lo indica RADDAR, es que aunque los giros se mantienen sólidos en dólares, la revaluación del peso reduce su equivalente en moneda local y modera su impacto real.
Lo anterior está cambiando ciertos patrones que antes se veían con las remesas. Como lo explica Juan Carlos Arbeláez, socio de la firma Crowe Co., “los hogares ya no solo reciben giros para cubrir gastos corrientes, sino que cada vez más están monetizando y consignando montos mayores en operaciones individuales, lo que describimos como depositar en bloque”.
Esta conducta puede responder a dos situaciones principales. Según el socio de Crowe Co., está la necesidad de enviar más dólares para cubrir las mismas obligaciones en pesos (arriendo, créditos o matrículas) cuando la tasa de cambio baja, así como la búsqueda de aprovechar momentos específicos de liquidez para transformar ahorros en divisas en capacidad de pago e inversión en el sistema financiero local.
“Las remesas pasan de ser un flujo fraccionado de subsistencia a convertirse en operaciones que financian pagos acumulados, permiten mostrar historial bancario y respaldan proyectos de vivienda y emprendimiento”, indica Juan Carlos Arbeláez.
Esto es algo que se está viendo no solo en Colombia, sino en la región. Según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo, publicado en junio de este año, en 2026 los migrantes de América Latina están enviando más dólares para proteger el poder de compra de sus familias frente a la apreciación de las monedas locales.
“Buena parte del aumento de 2025 respondió a un comportamiento excepcional de los migrantes ante un contexto de incertidumbre en torno a las políticas migratorias (…). En 2026, el margen para ese tipo de crecimiento se ha reducido: los ahorros disponibles se agotan tras varios envíos extraordinarios, las horas trabajadas por quienes permanecen empleados no pueden crecer indefinidamente y el aumento de la fuerza laboral femenina en Estados Unidos no alcanza a compensar la caída de trabajadores masculinos (…)”, señaló el BID en su informe.
Pero hay quienes creen que no todo se explica por la caída de la tasa de cambio. Desde Bancolombia explican que, si bien se ha observado una disminución en los volúmenes de remesas que se están transando, “no es posible atribuir este comportamiento únicamente a la TRM, ya que también podrían estar influyendo otros mecanismos de dispersión de recursos, como Bre-B y otras alternativas de pago”.
Además, Bancolombia recuerda que las remesas no solo se utilizan para cubrir necesidades básicas de los hogares, sino también para propósitos de ahorro e inversión. “En tal sentido, es posible que una menor tasa de cambio reduzca los incentivos para enviar recursos destinados a estos últimos fines. No obstante, no es prudente concluir con evidencia actual que hayan cambiado los usos específicos que los clientes les están dando a las remesas”, puntualizan desde el banco.
Algunos ‘tips’
Hay algunas decisiones que pueden ayudar a que cada giro rinda un poco más. Expertos aconsejan revisar las comisiones que cobran tanto los bancos como billeteras digitales y ‘fintech’ que ofrecen plataformas especialmente diseñadas para el envío de giros internacionales, para así hallar la tarifa que más le convenga. También conviene tener presente que, a partir de ciertos montos, la DIAN puede exigir que esos ingresos queden reflejados en la declaración de renta.
La TRM, además, se mueve todos los días y, a veces, cambia varias decenas de pesos de una semana a otra. Por eso, quien recibe remesas puede esperar el momento en que la tasa esté más alta para cambiar sus dólares, en lugar de hacerlo apenas le llegan. Eso puede significar más pesos en el bolsillo.
Qué se espera del dólar
Mientras las remesas desaceleran, otro flujo de dólares hacia Colombia viene ganando terreno rápido, y podría cambiar el podio antes de que termine el año. Según un informe de Banco de Bogotá, las exportaciones de petróleo sumaron USD 1.620 millones en abril, el monto más alto desde julio de 2022, impulsadas por el alza en los precios del crudo por cuenta de la guerra en Oriente Medio.
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Si esa tendencia se sostiene, las exportaciones petroleras podrían superar los USD 17.500 millones en 2026 (unos USD 5.000 millones más que el año anterior) y, con ello, retomar el primer lugar como fuente de divisas del país, condición que perdieron frente a las remesas en 2025.
No obstante, las proyecciones para lo que resta del año apuntan a una leve reversión de la tendencia en la tasa de cambio. Según Investigaciones Económicas de Bancolombia, el peso se movería entre COP 3.400 y COP 3.580 durante el tercer trimestre. La Encuesta Mensual de Expectativas del Banco de la República estima que el dólar cerrará el año alrededor de COP 3.500, mientras que la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo proyecta un cierre más moderado, en COP 3.443.
Así las cosas, los hogares que reciben remesas podrían recuperar algo de capacidad adquisitiva en los próximos meses, pero en ningún escenario parecido al que tenían hace un año.
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