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La historia de una vendedora informal que cambió las reglas de desalojos en espacio público

La Corte Constitucional protegió los derechos fundamentales al trabajo y al mínimo vital de una vendedora informal en Cartagena que fue desalojada de su puesto de comidas rápidas tras décadas de laborar en el mismo lugar. El alto tribunal determinó que la Alcaldía ignoró el contexto y no ofreció alternativas de subsistencia tras el desalojo. El fallo marca un precedente entre las políticas de espacio público y la realidad de los trabajadores informales.

El fallo marca un precedente entre las políticas de espacio público y la realidad de los trabajadores informales.
El fallo marca un precedente entre las políticas de espacio público y la realidad de los trabajadores informales.

Desde hace 32 años, Rosalba Pérez vende comida en el barrio Getsemaní, de Cartagena. Ese puesto de fritos y comidas rápidas, al que le llama “Donde Rochy”, le ha permitido subsistir a sus casi 60 años. Lleva tanto tiempo en la misma esquina de la Plaza, que hasta el párroco de la Santísima Trinidad le entregó un certificado que la reconoce como una vendedora informal de las de origen. Pero un día, la Alcaldía de Cartagena la desalojó.

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