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Cuando se habla de la FIFA, puede que se vengan muchas cosas a la cabeza: el mundial, el fútbol y la fiesta del deporte rey. Sin embargo, detrás de esa fotografía existe una estructura de poder que ha sobrevivido durante más de un siglo y que ha convertido a la organización en una de las instituciones deportivas más influyentes del planeta.
Desde su fundación en 1904, la FIFA apenas ha tenido nueve presidentes. La cifra resulta llamativa si se compara con cualquier organización de dimensiones similares. Seis de ellos gobernaron durante más de diez años y el promedio de permanencia ronda los 13 años.
El primero en convertir esa permanencia en una característica del cargo fue Jules Rimet, quien presidió la organización durante 33 años, entre 1921 y 1954. Su nombre quedó ligado a la creación y consolidación de la Copa del Mundo, pero también a una época en la que la FIFA comenzó a ampliar su influencia más allá de Europa.
Después llegaría una figura fundamental para entender cómo el fútbol pasó de ser un deporte a convertirse en un negocio global: João Havelange. El brasileño ocupó la presidencia entre 1974 y 1998, durante 24 años, y transformó la FIFA a partir de dos elementos que terminarían siendo determinantes: la televisión y el marketing.
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8 de julio de 1990. Diego Armando Maradona NO SALUDA a Joao Havelange ante cientos de millones de personas de todo el mundo porque se sintió DESPOJADO. La diferencia entre el argentino más argentino y el resto de los mortales es ABISMAL. Al que le quepa el sayo que se lo ponga. pic.twitter.com/y0fYMEuQrP
— Mariano Fernández (@Fernandez_MM) December 15, 2025
Su llegada tampoco fue casual. Detrás de su elección estuvo Horst Dassler, heredero de Adidas, quien ayudó a construir una red de apoyos entre federaciones, especialmente en África. La estrategia permitió que Havelange llegara al poder y, posteriormente, que el Mundial ampliara su número de participantes. La expansión deportiva también significaba una expansión del mercado.
Ahí comenzó a tomar forma el modelo que todavía define a la FIFA: más selecciones, más partidos, más audiencias y, por supuesto, más derechos comerciales. Havelange dejó el cargo en 1998 y fue sucedido por Joseph Blatter, quien permaneció 17 años. Durante su administración, la FIFA alcanzó una dimensión económica todavía mayor, pero también quedó atrapada en una red de denuncias de corrupción que terminaría explotando en 2015.
Ese año, el llamado FIFA Gate puso al descubierto cómo dirigentes y empresarios habían utilizado contratos de televisión y marketing para repartir millones de dólares en sobornos. El FBI presentó 47 cargos y recurrió incluso a la ley RICO, utilizada contra organizaciones criminales, para perseguir a varios de los involucrados.
Uno de los personajes claves fue Chuck Blazer, antiguo secretario general de CONCACAF. Después de ser investigado por evasión fiscal, se convirtió en informante del FBI. Sus grabaciones ayudaron a revelar una red en la que los derechos comerciales del fútbol se habían convertido en una moneda de cambio entre dirigentes y empresas.
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Recuerdo cuando un tío interrumpió una conferencia de prensa de Joseph Blatter en la sede de la FIFA y le lanzó fajos de billetes denunciando su corrupción.
— (fan) Trunks (@trunksRM7) July 7, 2026
Creo que este héroe sin capa debería repetirlo contra Infantino por su sinvergüenzura con Argentina y Messi. pic.twitter.com/k0rJUsai3X
La crisis terminó provocando la salida de Blatter y abrió una nueva etapa. En 2016, Gianni Infantino llegó a la presidencia.
Infantino asumió inicialmente para completar el periodo que había dejado Blatter y posteriormente fue elegido en 2019 y reelegido en 2023. Con las reglas actuales, un presidente puede permanecer un máximo de 12 años, divididos en tres periodos de cuatro años, aunque el primer periodo de Infantino no fue contabilizado como un mandato oficial. Por eso, si vuelve a ganar en 2027, podría permanecer hasta 2031 y alcanzar 15 años desde su llegada al cargo. La elección, entonces, se convierte en una batalla mucho más grande que escoger un nombre.
¿Cómo se elige al presidente de la FIFA?
La FIFA tiene 211 federaciones miembro, una cifra incluso superior al número de Estados que integran Naciones Unidas. Cada federación tiene un voto en el Congreso de la FIFA, independientemente del tamaño de su población, de su economía o del nivel futbolístico de su selección. Ahí está una de las claves del poder.
Las relaciones con las asociaciones nacionales de África, Asia, Concacaf y otras regiones han sido fundamentales para cualquier candidato que quiera alcanzar la presidencia. El presidente no se elige por voto popular. Necesita construir una mayoría entre las federaciones y, para conseguirla, debe negociar apoyos, prometer proyectos y mantener relaciones con las diferentes confederaciones continentales. En otras palabras, la elección de la FIFA es también una elección de alianzas.
Y esas alianzas pueden definir desde quién controla la organización hasta qué propuestas avanzan, dónde se disputan los Mundiales y cómo se reparten los enormes ingresos que genera el fútbol.
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— Sputnik Mundo (@SputnikMundo) August 11, 2026
🗣 El presidente de EEUU, Donald Trump, elogió al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y advirtió al organismo que sería un "terrible error" apartar al dirigente suizo de la… pic.twitter.com/jiNYYTxKaW
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