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Rodri es una persona sencilla. O, al menos, eso es lo que transmite fuera de las canchas. No tiene redes sociales y, a diferencia de buena parte de los futbolistas instalados en la élite mundial, suele viajar en vuelos comerciales y hacer la fila como cualquier otro pasajero.
Cuando todavía se preparaba para llegar al profesionalismo y formaba parte de las categorías inferiores de Villarreal, iba a entrenar en bicicleta. Cursó Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Jaume I de Castellón y completó una carrera que le tomó seis años, incluso cuando ya había dado el salto a Manchester City.
Dentro del campo, esa sencillez parece trasladarse a su manera de jugar. Alto, sobrio y elegante, Rodri suele llevar la camiseta metida dentro de la pantaloneta, como se les enseña a los niños en las escuelas de formación. No necesita adornar demasiado sus acciones ni conducir el balón durante largos trayectos. Interpreta el juego, se ofrece como apoyo y, generalmente, resuelve a uno o dos toques. Prefiere pensar antes que correr.
Quizás por eso su elección de Barcelona parece tener sentido. El mejor jugador del Mundial de 2026 explicó durante su presentación que la filosofía del club fue determinante para tomar la decisión: “El Barcelona siempre ha sido para mí un referente en el juego y en los valores que representa. El Barcelona fue siempre mi primera opción. Hubo muchos motivos para elegir al Barça cuando te llegan tantas propuestas, algunos de estos motivos me los reservo, pero valoré fundamentalmente el reto deportivo”.
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Qualité, précision et contrôle.
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Rodri est culer. 💙❤️ pic.twitter.com/7hmXveD1PG
No es casualidad. La carrera de Rodrigo Hernández Cascante, nacido en Madrid el 22 de junio de 1996, ha estado marcada por equipos en los que el balón tiene una importancia especial. Su camino comenzó en el Villarreal, donde debutó el 17 de diciembre de 2015 en un partido de Copa del Rey. Allí, lejos todavía de los grandes focos que acompañarían el resto de su carrera, fue creciendo poco a poco, como quien sube los escalones sin saltarse ninguno.
Terminó su etapa en el Submarino Amarillo con 103 partidos y dos goles. El siguiente paso fue el Atlético de Madrid. Con Diego Simeone disputó 50 partidos durante la temporada 2018-2019, marcó tres goles y conquistó la Supercopa de Europa. El estilo rojiblanco era diferente al de Villarreal, pero Rodri no necesitó cambiar su esencia para adaptarse. Seguía siendo el futbolista que ofrecía una salida, que daba equilibrio y que encontraba una solución antes de que el problema apareciera. Aquella experiencia le sirvió para dar el salto definitivo de su carrera.
Ese paso llegó en 2019, cuando Manchester City pagó cerca de 70 millones de euros por su fichaje. La cifra podía parecer enorme. El reto también. Pero Rodri llegó a uno de los mejores equipos del mundo sin convertirse en un futbolista diferente. Bajo la dirección de Pep Guardiola encontró el contexto ideal para potenciar sus condiciones: un equipo que necesitaba pensar con el balón, dominar los espacios y tener siempre una solución cerca.
Su importancia fue creciendo temporada tras temporada, casi con la misma discreción con la que vive fuera del campo. No necesitaba ser el que más corría ni el que más regates hacía. El City comenzó a encontrar en él una especie de punto de equilibrio: el jugador que aparecía para recuperar, ordenar, dar continuidad y volver a empezar.
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The master of space and time touches down in Barcelona ⏱️ pic.twitter.com/BESJxrGg3w
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En sus primeras seis temporadas con el conjunto inglés superó los 300 partidos oficiales. Los títulos tampoco tardaron en acumularse. Ganó cuatro Premier League consecutivas, dos FA Cup, dos EFL Cup, una Community Shield, una Supercopa de Europa, un Mundial de Clubes y, sin duda, la más importante: la Champions League, en la que además tuvo un papel protagónico.
El 10 de junio de 2023, en la final de la Liga de Campeones contra el Inter de Milán, apareció en el área para marcar el único gol del partido. Un toque, un remate y una historia entera que cambió. Su gol le dio al Manchester City la primera Orejona de su historia y convirtió al mediocampista que hacía sencillo el juego en el protagonista de la noche más importante del club.
A la par de sus logros con el club, con la selección nacional de España sus logros también iban en aumento. Conquistó la UEFA Nations League en 2023 y la Eurocopa de 2024.
La vitrina crecía, los reconocimientos se multiplicaban y Rodri seguía pareciendo el mismo futbolista de siempre. En 2024 recibió el Balón de Oro, el premio individual más importante del fútbol. Se convirtió en el segundo jugador español en conseguirlo después de Luis Suárez, quien lo había ganado en 1960.
Pero ni siquiera la cima lo libró de caer. El 22 de septiembre de 2024 sufrió una rotura del ligamento cruzado de la rodilla durante un partido de la Premier League contra Arsenal. La lesión frenó de manera abrupta una etapa en la que se encontraba en el mejor momento de su carrera y limitó su participación en la temporada 2024-2025 a apenas ocho partidos.
El regreso llegó en la temporada 2025-2026: disputó 38 encuentros con Manchester City, pero lo verdaderamente importante es que empezaba a coger ritmo de cara a la Copa del Mundo.
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Welcome to FC Barcelona, Rodri! 💙❤️ pic.twitter.com/voCFDwqt5D
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Y llegó la cita mundialista, en la que Rodri terminó de confirmar esa importancia que muchas veces pasa desapercibida a simple vista. Fue titular en los ocho partidos de España, disputó 726 minutos y se convirtió en el eje de la selección campeona. No marcó goles ni dio asistencias, pero su influencia estuvo en todas partes: lideró el torneo en entradas exitosas, con 18, completó 692 de 747 pases para una precisión del 93,2 % y fue el jugador con más aciertos en el último tercio, con 204.
Su dominio terminó siendo reconocido con el Balón de Oro del Mundial, el premio al mejor jugador del campeonato, una distinción que resumió su torneo: sin necesidad de hacer ruido, fue quien hizo funcionar a España.
Así, el madrileño llega al Barcelona con 30 años, después de haber ganado prácticamente todo a nivel de clubes y con la selección de España. Rodri ya conoce el Camp Nou, aunque siempre como visitante: jugó allí en tres oportunidades con Villarreal y Atlético de Madrid. Esta vez la historia será diferente.

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