Es normal que luego de un descanso se genere estrés posvacacional. Este se ve reflejado en sensaciones de irritabilidad, ansiedad, insomio o depresión por regresar a la rutina. Lo anormal es desconocerlo y no enfrentarlo. Por eso, la principal recomendación es retomar gradualmente la intensidad del trabajo, de menos a más, y dormir adecuadamente, alrededor de ocho horas cada noche.
También se recomienda:
· Aprovechar los tiempos de la comida para volver a alguna actividad agradable y para reencontrarse con amigos y familiares.
· Mantener horarios regulares en las horas de dormir y levantarse.
· No llevar trabajo a casa.
· Practicar ejercicio físico moderado, a diario si es posible.
· Seleccionar aquellas actividades que podemos llevar a cabo, y delegar aquellas para las que no estamos tan preparados.
· Mantener una actitud realista y proactiva.
· Plantear los problemas laborales del modo más simple y esencial posible, prescindiendo de los detalles y sopesando la esencia para encontrar las soluciones.
· Halagar el trabajo bien hecho de las personas a nuestro alrededor y corregir las conductas inapropiadas o negativas en cuanto surjan de modo sutil pero firme.
· Relajarse varias veces durante el día: eliminar pensamientos erróneos o ideas irracionales que puedan darnos ansiedad.
Tener la energía y disposición es posible, todo depende de ti. Organiza tu regreso a la rutina y siente el cambio positivo en tu vida.