Para empezar, toca devolverse ¡casi 80 años! Era la década del 50 y un día, a Efraín el “Zipa” Forero se le ocurrió que en Colombia debía hacerse una carrera como las grandes del ciclismo en Europa. La idea nació, contaba él, una tarde cualquiera, cuando entró a la oficina de Guillermo Pignalosa, presidente de la Liga de Ciclismo de Cundinamarca, y vio unas revistas extranjeras sobre la mesa. En ellas aparecían leyendas como Fausto Coppi y Hugo Koblet conquistando el Giro y el Tour. “¿Y cuándo hacemos la Vuelta a Colombia?”, preguntó, lanzando su sueño al vacío. La respuesta fue tajante: “Eso no se puede, Efraín”. Le dijeron que estaba loco, que no había carreteras, que era imposible. Pero el Zipa insistió. Lo repitió, con tanta fe, que terminó convenciéndolos. Así surgió la carrera más importante del país, con un hombre que pedaleó primero en la imaginación antes de hacerlo en las montañas.
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Tras 75 años, de forma ininterrumpida, la Vuelta a Colombia sigue adelante y hoy, en Yopal, comenzará una nueva versión con un homenaje a ese pionero, el “Zipa”, quien también fue el primer campeón. No será el único reconocimiento, pues la Federación Colombiana de Ciclismo anunció que en esta oportunidad, la celebración número 75 de su competencia de gala, también se recordarán los 30 años del Mundial de Ruta de la Unión Ciclística Internacional, que el país acogió en 1995.
Son datos de color que, en la previa, preparan el terreno para una nueva batalla en bicicleta. Así, 25 equipos, entre nacionales y extranjeros, se darán cita en 10 etapas que buscan coronar a solo uno de los casi 170 ciclistas que partirán desde Yopal y llegarán a Bogotá el 10 de agosto.
La edición 75 de la Vuelta a Colombia presenta un recorrido exigente y equilibrado, con etapas decisivas que pondrán a prueba a los verdaderos escaladores y contrarrelojistas. La tercera fracción, una crono individual de 33 kilómetros entre Curisí y Toquilla, marcará la primera gran diferencia en la general. Sin embargo, las etapas de alta montaña son las que definirán el título: la sexta, con final en el temido Alto de La Línea tras 232 km. de desgaste, y la novena, que termina en el mítico Alto del Vino tras un largo ascenso desde Alvarado. Ambas prometen duelos intensos entre los favoritos. También serán claves la cuarta jornada en Duitama, la octava entre Cali y La Tebaida, y la última etapa con llegada en Bogotá, que, pese a su distancia corta, tiene un perfil montañoso que puede romper cualquier estrategia. Será una carrera para corredores completos, con piernas fuertes y cabeza fría.
Rodrigo Contreras parte como el gran favorito para revalidar su título, respaldado por un equipo sólido como NU Colombia, que incluye gregarios de lujo como Sergio Luis Henao y Javier Jamaica, experiencia y potencia al servicio del líder. Sin embargo, no tendrá un camino fácil: Kevin Castillo, quien ya lo superó en el más reciente Clásico RCN, y Wilson Peña, ambos del combativo equipo Sistecrédito, llegan con un bloque compacto. Además, Diego Camargo, subcampeón en 2024 y ahora en el Team Medellín, buscará dar el golpe definitivo tras quedarse cerca del título el año pasado. La lucha será cerrada.
La Vuelta a Colombia sigue siendo la competencia ciclística más importante del país, más aún tras la cancelación del Tour Colombia. Había regresado en 2024, pero no logró sostenerse este año por falta de recursos. Tampoco se realizó, este año, la carrera regional más emblemática, la Vuelta a Antioquia, que fue suspendida por problemas presupuestales. No ha sido un año fácil para el ciclismo nacional, ni para el deporte colombiano en general. Los hechos lo confirman: el Gobierno ha demostrado escaso interés en el sector, y el Proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2026 volvió a castigar al deporte con la mayor reducción de recursos entre todos los sectores, como ya había ocurrido el año pasado. En 2024, el Ministerio del Deporte recibió $1,3 billones; este año, apenas $468.000 millones, y el monto proyectado para 2026 es de apenas $312.000 millones. Una suma que debe cubrir no solo el alto rendimiento, sino también la recreación, la formación y la infraestructura comunitaria.
Que la Vuelta a Colombia siga en pie 75 años después de su primera edición es una hazaña. Tan grande como la que soñó el “Zipa” Forero. En un país donde el deporte lucha contra el olvido y los recortes, mantener viva esta competencia es un acto de resistencia cultural y deportiva. Desde la edición inaugural, en 1951, la carrera ha sido el escenario donde se ha forjado la leyenda del ciclismo colombiano. Por sus carreteras pasaron héroes como Ramón Hoyos, con cinco títulos; Martín Emilio Cochise Rodríguez, con cuatro triunfos y récord de 39 etapas ganadas, y Rafael Antonio Niño, el más laureado de todos, con seis títulos. En la última década, hombres como Fabio Duarte, Miguel Ángel López y el actual campeón Rodrigo Contreras han continuado ese legado. En medio de las dificultades, con un calendario nacional golpeado por la falta de recursos, la Vuelta no solo sobrevive: reafirma su papel como columna vertebral del ciclismo colombiano y símbolo de una pasión que ni las crisis han podido apagar.
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