La Superliga abriría el calendario del fútbol colombiano en este 2026 con un duelo entre campeones, pero con realidades distintas. Además de ser el primer título del año, será la primera oportunidad de conocer el trabajo fuera de temporada de los dos equipos que representarán a Colombia en la Copa Libertadores.
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Esta edición pone cara a cara a Independiente Santa Fe y Junior de Barranquilla, dos equipos que llegaron a la cima por caminos muy distintos y que ahora se reencuentran con la necesidad de demostrar que su éxito no fue circunstancial. Ambos levantaron la Liga BetPlay, pero las sensaciones con las que cerraron el año anterior fueron muy diferentes.
Las estadísticas de Santa Fe en 2025
Santa Fe fue campeón sin establecer una superioridad futbolística contundente dentro del campo de juego. El equipo cardenal se quedó con el título del apertura tras vencer a Independiente Medellín, pero nunca terminó de consolidar un proceso y tuvo tres entrenadores, incluso Francisco López, Director Deportivo del conjunto cardenal, tuvo dos etapas como estratega.
En 54 partidos disputados durante el año, Santa Fe ganó 24, empató 15 y perdió otros 15, con un promedio de 1,61 puntos por partido. No son números malos, pero tampoco aplastantes para un campeón.
Otros datos reveladores aparecen cuando se observa el desarrollo de los partidos. Santa Fe empató el 54% de los encuentros al descanso, y solo fue ganando en el primer tiempo en el 26% de ellos. Es decir, más de la mitad de sus partidos llegaron al entretiempo sin ventaja, una señal clara de un equipo que rara vez impuso condiciones desde el inicio. Además, en el 44,4% de los juegos el marcador al descanso fue 0-0.
En términos ofensivos, Santa Fe promedió 1,20 goles por partido y recibió 0,96. La diferencia es positiva, pero mínima. De hecho, el marcador más repetido en sus partidos fue el 1-2 (18,5%), seguido por el 0-0 y el 1-0. No hubo una tendencia clara a golear ni a resolver con comodidad. Incluso como local, donde suele construirse la fortaleza de los campeones, el equipo bogotano ganó 12 de 27 partidos y perdió siete.
Ese contexto explica por qué, pese al título, la sensación fue la de un equipo irregular. Capaz de competir, sólido en algunos tramos, pero sin continuidad. A eso se sumó un cierre de ciclo abrupto. Jorge Bava, el técnico campeón, renunció y partió a Cerro Porteño. Harold Santiago Mosquera, la principal figura ofensiva, fue imposible de retener y se terminó yendo al fútbol paraguayo.
La apuesta para 2026 se renovó con la llegada de Pablo Repetto como entrenador, el club decidió sostener a sus referentes de vestuario —Andrés Mosquera Marmolejo, Daniel Torres y Hugo Rodallega— y rodearlos de caras nuevas. Helibelton Palacios, Luis Palacios, Kilian Toscano, Franco Fagúndez y Nahuel Bustos llegan con la misión de elevar el techo competitivo, sobre todo pensando en la Copa Libertadores, donde Santa Fe volverá a disputar fase de grupos.
Las estadísticas de Junior en 2025
Enfrente aparece Junior, un campeón más reconocible desde el poderío. El equipo barranquillero ganó el torneo finalización de 2025 tras superar a Deportes Tolima en Ibagué y lo hizo con una estructura más estable, aunque que con números similares a los del rojo. En los mismos 54 partidos del año, Junior sumó 25 victorias, 15 empates y 14 derrotas, con un promedio de 1,67 puntos por partido.
La diferencia se amplía cuando se mira el rendimiento como local. En el estadio Metropolitano, Junior ganó 17 de 27 partidos y promedió 2,07 puntos por juego, con una ventaja local del 21%. Anotó 1,63 goles por partido en casa y apenas recibió 0,78.
Junior también fue un equipo más goleador. Promedió 1,39 goles por partido en el año y tuvo partidos con mayor volumen ofensivo de manera regular con el 46% de sus encuentros superando las 2,5 anotaciones. A diferencia de Santa Fe, Junior llegó al descanso ganando en el 33% de los partidos, y aunque también empató muchos primeros tiempos, mostró una mayor capacidad para golpear temprano, especialmente como local, donde se fue en ventaja al descanso en el 44% de los juegos.
Sin embargo, el campeón del segundo semestre tampoco llega sin interrogantes. La salida de José Enamorado, vendido al Gremio de Brasil, dejó un vacío importante en ataque. También se marcharon inicialistas regulares como Didier Moreno, Javier Báez y José Cuenú. Junior mantuvo la base, sí, pero perdió piezas clave de su columna vertebral. La respuesta fue clara con una sólida inversión, como acostumbra el Tiburón. Jannenson Sarmiento, Kevin Pérez, Juan David Ríos y Jean Pestaña ya fueron anunciados, y se esperan los fichajes de Luis Fernando Muriel y Cristian Barrios, dos nombres que, de concretarse, elevarían de inmediato el nivel del plantel en el sector ofensivo.
La Superliga, entonces, aparece como la primera gran prueba del año. Para Santa Fe, es la oportunidad de demostrar que puede ser campeón con una idea más clara y sostenida en el tiempo. Para Junior, es la chance de confirmar que su proyecto, respaldado por músculo económico, sigue marcando el camino en el fútbol colombiano.
El 15 de enero en Barranquilla y el 22 en Bogotá se jugará por el primer trofeo del 2026 y se pondrá a prueba dos formas de entender el éxito reciente. El campeón que sobrevivió a la irregularidad contra el campeón que impuso su jerarquía. Ambos, además, con la mirada puesta en la Copa Libertadores, donde el margen de error será mucho menor.
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