Durante el fin de semana el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz cayó 70 % por cuenta de los ataques de Israel y EE.UU. contra Irán y las retaliaciones de este país contra blancos militares en varios países del Golfo Pérsico.
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En general, la guerra no es una buena noticia (aunque sí un buen negocio para los fabricantes de armas). Pero en este caso implica, además de las cargas humanitarias y de seguridad, el peso de llevarse por delante el abastecimiento petrolero de una porción nada despreciable del mundo.
El estrecho de Ormuz es un cuello de botella para el aprovisionamiento de crudo para una larga lista de mercados, pues por ahí se calcula que pasa al menos 20 % del suministro global de petróleo cada día y una quinta parte del gas natural licuado.
Las aguas de esta región sirven para el cargue y posterior distribución de las exportaciones de jugadores en el mercado petrolero como Arabia Saudí, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. Estos son los países más expuestos a las volatilidades (y a un eventual cierre) del estrecho, según datos de Marine Traffic, una plataforma que analiza los flujos comerciales marítimos a nivel global
Este corredor también sirve a Irán, aunque sus ventas internacionales de crudo están bajo una extensa lista de restricciones y sanciones por cuenta de Estados Unidos y sus aliados.
Este domingo, agencias de seguridad marítimas informaron que dos barcos fueron atacados en el estrecho de Ormuz durante el segundo día de bombardeos iraníes en el Golfo en respuesta al ataque de Estados Unidos e Israel contra la república islámica.
Un barco fue alcanzado frente a la costa de Omán, indicó la agencia de seguridad marítima británica UKMTO.
Otro fue golpeado frente a la costa de Emiratos Árabes Unidos, afirmaron la UKMTO y la compañía privada de seguridad marítima Vanguard Tech.
El domingo, la televisión estatal iraní anunció que un petrolero estaba “naufragando” tras haber sido atacado cuando pasaba “ilegalmente” por el estrecho de Ormuz, pero no aportó más precisiones al respecto.
En las imágenes difundidas por televisión, se veía una espesa humareda negra emanando del petrolero en llamas.
El sábado, los Guardianes de la Revolución iraníes anunciaron que esa vía estaba cerrada “de facto” a la navegación, y que era peligroso utilizarla a causa de los ataques estadounidenses e israelíes.
La fuerza naval de la UE afirmó por su parte que los Guardianes de la Revolución habían avisado por mensaje radiado a los navíos de que el tránsito por el estrecho de Ormuz “no está autorizado”.
El viejo truco sobre el estrecho de Ormuz
Esta no es la primera vez que las fuerzas arnadas iraníes instrumentalizan aguas internacionales para apoyar su agenda militar (en especial la Guardia Revolucionaria).
Después de los ataques de Hamás contra Israel en octubre de 2023, varias fuerzas asociadas a Irán, como los rebeldes hutíes en Yemen, lanzaron ataques y tomaron por asalto buques comerciales internacionales que transitaban por estas aguas.
De hecho, los ataques alrededor del estrecho de Ormuz pueden rastrearse hasta los días de la administración de Ronald Reagan, cuando la marina de EE.UU. libró una pequeña guerra de un día contra su contraparte iraní, atacando al menos dos plataformas petroleras, así como diezmando severamente la capacidad ofensiva de esa fuerza mediante el hundimiento de varias embarcaciones de superficie.
Ante los hechos registrados este domingo, que llegaron luego de advertencias (por demás ilegítimas) de las fuerzas iraníes, grandes navieras han rediseñado sus itinerarios en la región.
Por ejemplo, la naviera danesa Maersk, una de las mayores del mundo, anunció este domingo que ante el deterioro de la situación en torno a Irán suspende el tránsito de sus buques y mercancías por el estrecho de Ormuz “hasta nuevo aviso”.
“La seguridad de nuestros equipos, buques y mercancías de los clientes es nuestra prioridad número uno. Suspendemos todo tránsito de navíos por el estrecho de Ormuz hasta nuevo aviso”, indicó la naviera en un comunicado en su portal web.
“En consecuencia, los servicios a los puertos del Golfo Arábigo pueden sufrir retrasos, cambios de itinerario o ajustes de horarios”, añadió la empresa.
Maersk anunció también la suspensión temporal del tránsito de sus contenedores por el canal de Suez, que conecta el mar Mediterráneo con el mar Rojo.
“Hasta nuevo aviso, todos los tránsitos de la ruta ME11 (Oriente Medio-India hacia el Mediterráneo) y MECL (Oriente Medio-India hacia la Costa Este de Estados Unidos) serán reprogramados para pasar frente al Cabo de Buena Esperanza” en Sudáfrica, puntualizó.
“Seguimos decididos a minimizar el impacto en las cadenas de suministro de nuestros clientes, y seguiremos informándolos de la evolución de la situación”, explicó la naviera danesa.
Los impactos de la guerra en Irán sobre el mercado petrolero
Hay dos formas de ver lo que está pasando y puede pasar con el mercado petrolero, cortesía de la violencia en esta región del planeta.
La primera son las afectaciones directas por los ataques contra Irán. Bajo la visión de algunos analistas, el peso del crudo iraní en el mercado no es una fuerza mayúscula, esto por cuenta de las sanciones contra sus exportaciones. Lo que no significa que no ponga barriles sobre este tablero, en buena parte gracias a la flota fantasma que se dedica a llevar este combustible desde los puertos iraníes hacia destinos como Rusia (que también era un comprador de crudo venezolano).
Así las cosas, Irán estaba exportando casi 2 millones de barriles diarios para finales de diciembre pasado, de acuerdo con cifras de la Agencia Internacional de Energía. Si este suministro se frena, puede que no tenga un impacto global de gran escala (debido a la escasez de compradores de este crudo).
En la otra parte de la ecuación está el impacto del conflicto en el estrecho de Ormuz en general. Y por ahí la cosa comienza a verse en un tono mucho más oscuro y pesimista. Los mercados internacionales abrirán sus negociaciones sobre el final del domingo y para el lunes ya debería estar incorporado el primer efecto de los ataques del fin de semana.
Sobre este punto, prácticamente todo el mundo está apostando por una subida en los precios, que podrían llegar a tocar los USD 100 según algunas proyecciones, aunque estimaciones más conservadoras hablaban de un incremento de USD 10 por barril debido a la guerra. Para el final del viernes pasado, el Brent se encontraba en USD 72,48 por barril.
Buena parte de lo que suceda dependerá de qué tanto tiempo, y qué tan estricto, sea el cierre del estrecho de Ormuz en primer lugar. A esto se le sumará la estabilidad general de la región, más aún después de que se conociera que una porción importante de la cúpula del poder en Irán pereció en la primera andanada de ataques el sábado (entre ellos el ayatola Alí Jamenei, líder supremo de Irán).
En medio de estas tensiones, pero sin mencionar la guerra directamente, Arabia Saudita, Rusia y otros seis miembros de la OPEP+ aumentaron el domingo sus cuotas de producción de petróleo en 206.000 barriles diarios para el mes de abril, un volumen superior a lo previsto.
En la reunión, prevista desde hace tiempo, participaron cinco miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Argelia) y tres aliados (Rusia, Kazajistán, Omán).
El incremento anunciado es superior a los 137.000 barriles diarios suplementarios que habían anticipado los expertos del sector antes de que estallara este sábado el conflicto en Irán.
La medida, aunque bienvenida, puede terminar por no ser un soporte estructural en estos momentos de crisis. “Es una señal, pero no una solución. Si el petróleo no puede transitar por el estrecho de Ormuz, 206.000 barriles adicionales por día pesarán muy poco a la hora de calmar el mercado”, dijo Jorge León, analista en Rystad Energy, en declaraciones a la agencia AFP.
Y agregó: “En este momento la logística y el riesgo del tránsito cuentan más que los objetivos de producción. Podrán utilizarse infraestructuras alternativas a Oriente Medio para evitar pasar por el estrecho, pero el impacto neto se mantiene en una pérdida efectiva de entre 8 y 10 millones de oferta de barriles de petróleo crudo”.
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