Después de nueve reducciones consecutivas, el Banco de la República pisó el freno en las bajas de sus tasas de interés este viernes, con lo cual el indicador se mantiene en 9,5 % al menos hasta la próxima reunión de la junta directiva para este tema, que se dará en marzo.
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De fondo, la decisión está impregnada con la palabra cautela, que es uno de los términos que más ha usado en 2023 y 2024 la junta directiva para describir sus movimientos, bien sea de mantenimiento de las tasas (lo hicieron durante cuatro decisiones) o para bajar menos de lo que esperaba el mercado (la reunión de diciembre es el ejemplo más reciente de este movimiento).
En este momento, el Banco prefiere esperar antes de seguir el descenso mientras acumula más información. Piénselo de esta forma: va en una caminata, mira al cielo para examinar el clima y, antes de seguir, prefiere acampar por un momento; si el aguacero se manda, mejor estar bajo techo, si no, seguir bajando es una opción.
El aguacero en este caso podría tener causas múltiples, tensiones varias, si se quiere. La principal es el impacto que el aumento del salario mínimo puede tener sobre la inflación general, que, con 5,2 % de cierre en 2024, aún se encuentra lejos de la meta de 3 % del Banco. El mínimo fue incrementado en 9,5 % por decisión del Gobierno, muy por encima del crecimiento del IPC y de las recomendaciones de analistas de todo tipo.
A esto también se le suman incertidumbres no menores en el campo internacional, como los efectos que pueda tener la ruleta rusa de los aranceles que está poniendo en marcha la administración del presidente Donald Trump (y que para Colombia ya tuvieron un simulacro la semana pasada).
La decisión de la junta estuvo por debajo de las expectativas de la mayoría de analistas que son consultados en las encuestas de Fedesarrollo y del propio Banco, que esperaban un recorte de 25 puntos básicos, lo que habría llevado las tasas a 9,25 %.
Para Alejandro Reyes, economista principal de BBVA Research, “a lo largo del mes se han materializado varios factores que pueden apoyar esta postura menos acomodaticia del Banco, entre ellos: los pronunciamientos del CARF sobre los temas fiscales, en particular, de cara a un posible mayor déficit fiscal para 2024 y los riesgos para 2025. El impase diplomático entre Colombia y EE.UU. que resalta la incertidumbre y el riesgo sobre temas tan relevantes como los aranceles o las medidas que se pueden habilitar a través del IEEPA. Y las sorpresas inflacionarias, en particular el alto incremento del salario mínimo, la aceleración del IPP y el incremento de las expectativas de inflación”.
Sobre el aumento del mínimo hay un cierto debate entre la junta, especialmente del lado de Diego Guevara, ministro de Hacienda, cuya postura (como suele suceder) fue de disenso frente a la decisión de frenar (temporalmente, ojalá) los recortes del Banco.
“Algunos de los argumentos expresados alrededor del salario mínimo, que hemos discutido de manera amplia en la junta, abren diferentes fuentes de debate. La primera es si las expectativas de que el salario mínimo cause inflación y desempleo no están ancladas a una preconcepción de que el mercado laboral es como cualquier otro, más cuando en los últimos años ha habido aumentos de salario mínimo importantes y no han tenido un impacto mayor en desempleo y, quizá, marginal en la inflación. En este punto debatimos, como siempre, de una manera respetuosa en la junta. Pero son de esos elementos que hemos discutido y en los que creemos que aún hay un espacio importante para bajar las tasas”, dijo el ministro Guevara.
Por su parte, Leonardo Villar, gerente del Banco, defendió la pausa en los recortes debido a las sorpresas que puedan dar la incertidumbre asociada al impacto del mínimo y los demás factores externos sobre el grueso de la economía y la inflación en general.
Villar explicó que, después de alimentos, otro de los componentes claves en la conformación del IPC actual son los servicios y ahí hay un componente atado a los salarios. Así mismo, también hay un espectro de expectativas del mercado y los consumidores cuando el aumento del mínimo excede por tanto la medida de inflación del año anterior.
El gerente también afirmó que, por el lado fiscal, el mínimo también tiene implicaciones a considerar, como su peso en el incremento las pensiones que dependen de este indicador: parte del pago de estas, a través de Colpensiones, se hace con cargo a recursos de la Nación, en un momento de intensa estrechez fiscal. “Hay varios canales en los que tenemos preguntas sobre los impactos que pueda tener esta decisión (la del aumento del mínimo”, dijo Villar durante la rueda de prensa posterior al anuncio de la decisión de tasas.
El argumento detrás de la cautela no es poca cosa si se mira la decisión de este viernes desde la siguiente panorámica. En esta votación, que fue mayoritaria, hubo cinco votos a favor de detener los recortes y dos lo hicieron por continuarlos, en una proporción de 25 y 50 puntos básicos, respectivamente. En la reunión de diciembre, cuando se dio una baja, pero menor de lo esperado por el mercado, la votación se dio bajo las mismas líneas. Pero hubo una diferencia fundamental: los dos votos del disenso se decantaron por 50 y 75 puntos básicos.
Si bien las decisiones, de cara al público, se dan de forma anónima, casi que se da por descontado que el ministro Guevara es el voto que aboga por los recortes más altos. Y, aún así, su posición se moderó en 25 puntos básicos entre diciembre y enero. En otras palabras, hay una cierta preferencia ahí por quedarse bajo la carpa un rato antes de aventurarse por el camino de bajada frente a un cielo que anuncia una lluvia que puede que llegue, o no.
“El ministro habló de un relajamiento responsable de la política monetaria. Y este creo que es un mensaje muy interesante de cara a la conformación de la nueva junta, que en su próxima reunión ya tendrá dos codirectores nuevos. Creo que va a ser muy interesante la llegada de los nuevos miembros”, en opinión de César Pabón, director del grupo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.
Para Reyes, es posible que vengan reducciones de 25 puntos básicos, “aunque ello dependerá de la evolución de variables clave como el tipo de cambio, las tasas de interés externas, el contexto fiscal y primordialmente, la inflación en Colombia en el primer trimestre del año, periodo en que se materializa la mayor parte de la indexación del año y en el que se podrá evaluar el impacto probable del alza en el salario mínimo en la inflación del año”.
Por su parte, Corficolombiana actualizó sus proyecciones de cierre de año de las tasas en 7,75 % (anteriormente en 7 %), haciendo eco de la cautela que se espera mantenga la junta, “incluso con el cambio de los codirectores”, afirmó Pabón.
Esta proyección es compartida por Jackeline Piraján, economista principal de Scotiabank Colpatria, quien avisora recortes de 25 puntos básicos en adelante “pues la velocidad de la reducción de la inflación aún genera dudas”.
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