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Una vez más, debemos hablar de salario mínimo: cómo se ve el panorama de 2025

La comisión en la que se sientan sindicatos y empresarios comenzaría a reactivarse en noviembre con miras a la negociación, que entra en pleno en diciembre.

01 de noviembre de 2025 - 01:32 p. m.
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Foto: Getty Images/iStockphoto - Getty Images
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La discusión alrededor del aumento del salario mínimo comienza a reactivarse en el país: el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, aseguró en declaraciones a medios que la mesa en la que se discute este tema empezará a ser convocada en la primera semana de noviembre.

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Esta, de cierta forma, es una noticia cíclica: cada diciembre/noviembre, los titulares del salario mínimo comienzan a aparecer, el punto de masa crítica se alcanza con la definición del aumento (bien sea concertado o por decreto) y a mediados de enero todo el mundo se olvida del tema.

Esto a pesar de que, año a año, parte del discurso en la mesa de concertación de políticas laborales es seguir trabajando en asuntos alrededor del mínimo: cómo se aproximan al espinoso asunto de la productividad, qué otras cosas pueden desindexarse del aumento del mínimo, cómo más se puede trabajar en mejorar las condiciones de los trabajadores.

Pero para todo lo dicho entre noviembre y diciembre, el salario es un producto netamente de oportunidad de fin de año, como la natilla: rica, pero la verdad es que nadie la consume el resto del año.

Lo que viene para la negociación del mínimo 2025

En la mesa de negociación siempre hay varias cartas clave: el desempeño económico del país, el crecimiento de la inflación y, en general, el ambiente entre empresarios, sindicatos y Gobierno.

Por el lado del crecimiento, la ecuación se ve más sólida que en otros momentos, con una proyección de PIB para fin de año que ronda 2,6 %, según el más reciente análisis del Banco de la República, por ejemplo. Esta estimación está en línea con la opinión mayoritaria de los analistas consultados en la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo. Para 2029, las proyecciones ubican la economía colombiana en 2,9 %.

Sin embargo, el panorama se ve algo más complejo por el lado de la inflación, que sigue por encima del umbral de 5 %, en el que se ha mantenido buena parte del año (con leves bajas en apenas dos meses) y con comportamientos al alza en canastas importantes, como los alimentos.

De hecho, de acuerdo con el Banco de la República, el camino de bajada del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ve más claro el próximo año y no tanto este.

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Esta no es una advertencia menor, pues un aumento grueso en el mínimo podría darle oxígeno a la inflación, al menos bajo la mirada más clásica de la macroeconomía.

La relación mínimo-inflación es uno de los factores que, año a año, se discuten en la mesa y las posiciones son, casi sin variaciones, las mismas: los empresarios advierten de riesgos inflacionarios, los sindicatos hablan de mayor poder adquisitivo y, por ende, más expansión económica.

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Y si bien la inflación en 2025 ha estado por debajo de los niveles de 2024, su senda de descenso se ha ralentizado notablemente. Este resultado, que no es catastrófico en todo caso, es atribuido por algunos a las anclas que representó el aumento del mínimo para este año: 9,5 %, con una inflación anual de 5,2 %.

Sin embargo, desde el Gobierno se ha defendido fervientemente la posición contraria: a pesar de un alza del mínimo muy por encima de la inflación, el IPC continuó descendiendo y el desempleo lleva meses marcando metas bajas (con un resultado de 8,2 % para septiembre, el dato más bajo para este mes desde 2001, según el DANE).

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En repetidas ocasiones, el presidente Gustavo Petro ha dicho que buscará un aumento fuerte en el mínimo. La intención del Gobierno (que tiene la potestad de declarar el aumento por decreto) ha despertado ciertas alarmas, y algo de malestar, pues pareciera dejar sin piso la negociación entre sindicatos y empresarios. Uno usuario en redes sociales lo definió de esta forma: negociación por decreto.

Fenalco dijo a finales de septiembre que no participará en las negociaciones debido a lo que, dicen desde el gremio, es una inminente definición por decreto.

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Por su parte, Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, dijo este viernes que “nadie tiene dudas de los beneficios que puede tener un ajuste del salario mínimo que permita recuperar las ganancias que pertenecen a los trabajadores. La discusión es la magnitud del aumento. Se deben buscar puntos de equilibrio que permitan tener resultados satisfactorios para el conjunto de la sociedad”.

Aquí vale mencionar que, para este punto de la historia, nadie parece pensar que el Banco rebajará sus tasas de interés en lo que queda del año (reunión de diciembre). Tampoco es claro cuándo se pueda retomar el camino de descenso si la inflación sigue mostrando una cierta testarudez. La resistencia en el IPC, según voces por fuera de sindicatos y Gobierno, podría alimentarse de un aumento del mínimo muy por encima de los límites de la inflación de 2025 (que se proyecta alrededor de 5 %).

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En la visión del Gobierno, la razón del freno en las tasas no es de política laboral, sino de política: no hay suficientes personas en la junta que le hagan caso a la Casa de Nariño, más allá de lo que los datos van diciendo sobre esta discusión.

¿Cómo se da la discusión del salario mínimo en Colombia?

Típicamente, las partes más intensas de la negociación se dan en diciembre con la presentación de la cifra de productividad, las estimaciones de cómo finalizaría el IPC en el total del año y varias presentaciones acerca de cómo está el mercado laboral y la economía en general.

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Por lo general, se pactan fechas para que ambos lados de la discusión (centrales obreras y empresarios) presenten una propuesta formal. Pero esto no siempre sucede y no es una obligación de ley.

Luego de esto hay dos plazos: el 15 y el 30 de diciembre son las fechas para alcanzar un acuerdo y concertar así el aumento del mínimo que regirá para el próximo año.

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El año pasado, el aumento fue decretado por el Gobierno y desde 2014, la concertación sólo se ha dado en cuatro ocasiones (dos de ellas sin inclusión de la CUT).

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