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Jessica Bermeo comenzó con espectadora en un deporte que hasta hace varios años era dominado ampliamente por la rama masculina, tanto en el televisor como en los parques de cada barrio. Eran campos de arena y parches de pasto, un balón que parecía demasiado grande y un hermano que debía cuidarla, pero terminó contagiándole una pasión. “Yo lo acompañaba a entrenar, y un día el técnico me dijo que probara. Desde ahí todo empezó”, recuerda.
Tenía seis años y ya entendía que el fútbol no pedía permiso. Lo demás fue voluntad: entrenar con niños, aprender a resistir la rudeza de los choques, jugar por instinto. Antes había probado el voleibol y el baloncesto, pero el balompié fue otra cosa. “El fútbol es una pasión que llevo en el corazón, y eso lo hace diferente”, dice.
De ese impulso nació una carrera que la llevó del Club Soccer Star de Pitalito a Formas Íntimas, luego al Atlético Huila Femenino, donde debutó como profesional en la segunda edición de la Liga Femenina y fue campeona. Tenía apenas 17 años y se convirtió en la primera huilense convocada a un microciclo de la selección de Colombia sub-17.
“Estuve en la nómina del Huila campeón de Libertadores, me esforcé toda la pretemporada y todo el torneo, pero no viajé a la Libertadores. Aun así, fue un aprendizaje enorme”. Forma de pensar que resume su carácter: persistencia, humildad y una terquedad que no se queja, sino que trabaja.
Lo suyo es la defensa, pero con una lectura táctica que la hace sentir cómoda en cualquier zona. “Soy polifuncional. En la liga jugué de central, en la Libertadores de lateral. Y siempre trato de hacer lo mejor con el don que Dios me ha dado”.
En el Deportivo Cali, ese espíritu se transformó en estructura. El equipo, dirigido por Jhon Alber Ortiz, no brilla por exceso de goles, sino por equilibrio. Su camino a la final de la Copa Libertadores Femenina fue una lección de contención y resistencia: apenas un gol recibido en todo el torneo.
La final continental contra Corinthians fue más que un partido: fue el choque entre dos formas de entender el fútbol femenino. De un lado, la hegemonía brasileña, sostenida por infraestructura y continuidad; del otro, un grupo que aprendió a competir desde la precariedad. Las jugadoras del Cali habían pasado meses sin cobrar, pero construyeron un modelo táctico que hizo de la defensa una forma de resistencia.
“En Argentina nos fue excelente. Recibimos un solo gol y metimos seis. Solo perdimos por penales, pero fue una experiencia muy bonita”, cuenta Jessica. Lo dice con orgullo, no con resignación. Ella fue parte de esa muralla que sostuvo al Cali ante gigantes.
Bicampeona colombiana
Si algo confirmó 2025 es que el Deportivo Cali Femenino ya no es una promesa: es una potencia. El club se coronó bicampeón de la Liga Femenina, tras vencer a Santa Fe en otra final de infarto. En Palmira, las azucareras se impusieron 5-4 desde los doce pasos, con Luisa Agudelo como heroína en el arco. Tres finales frente al mismo rival, tres victorias.
Jessica Bermeo, pieza clave de la zaga, lo resume sin estridencias: “A veces no se trata solo de talento, sino de confianza. Aquí todas confiamos en todas”. Esa frase podría servir de lema para el equipo que mejor representa la madurez del fútbol femenino colombiano: un grupo que se formó entre carencias, pero que ha aprendido a convertirlas en virtud.
Bermeo sabe que su historia aún está en movimiento. Sueña con vestir de nuevo la camiseta de la selección de Colombia, con volver a escuchar el himno desde la cancha y, quizás, con dar el salto al exterior. “Jugar afuera es otro nivel, otra experiencia. Esa es la idea: seguir creciendo como deportista y como persona”. Al final, su carrera parece escrita con la misma lógica que el Deportivo Cali Femenino: orden, constancia y creencia. Un equipo y una jugadora que entienden que la belleza también puede nacer de la disciplina.
Deportivo Cali Femenino es uno de los equipos nominados en la ceremonia del Deportista del Año de El Espectador y Movistar, que se realizará el lunes 1º de diciembre en el edificio de la UCompensar, en Bogotá. Esta casa editorial premiará a los mejores atletas de la temporada, como lo ha hecho de forma ininterrumpida desde 1960, en la ceremonia más prestigiosa y tradicional del deporte colombiano.
Se homenajeará a los deportistas más destacados en las categorías mayores, juvenil y paralímpica, así como a los mejores entrenadores y dirigentes. Por primera vez se entregará la categoría “Gamer”, y también se concederá el premio al Juego Limpio Guillermo Cano, de especial significado para esta casa editorial.
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