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Cero y van tres. Gustavo Petro aceptó la renuncia de Diego Guevara como ministro de Hacienda y en su lugar nombraría al economista Germán Ávila Plazas, quien desde noviembre de 2024 es presidente del Grupo Bicentenario, conglomerado financiero del Estado que reúne 13 entidades.
Guevara llegó al cargo hace menos de cuatro meses, cuando se dio la salida de Ricardo Bonilla, quien a su vez llegó al Ministerio luego de la renuncia de José Antonio Ocampo.
Las reacomodaciones de gabinete son, en medio de todo, un asunto normal en los gobiernos, en la medida en la que cada administración va ajustando tuercas y estrategia para lograr tareas o, simplemente, para ir sobreviviendo al molino de carne que es el Congreso de la República.
Pero llama la atención que las jugadas en Hacienda han estado marcadas por los idus de marzo, si se quiere: turbulencias políticas derivaron en la salida de Ocampo, el bulldozer (o carrotanque, si se prefiere) de corrupción en la UNGRD sacó a Bonilla y ahora la olla de presión fiscal marca el adiós de Guevara de una oficina en la que estaba desde el principio de la administración Petro, cuando fue nombrado como viceministro general de Hacienda.
El cambio en el Ministerio llega en un momento inconveniente, por decir lo menos: un presupuesto desfinanciado, con hundimiento de ley de financiamiento a bordo, presiones fiscales que, según algunos, ya habrían llevado a volarse la regla fiscal, la defensa de los decretos de conmoción interior (con nuevos impuestos a bordo) en la Corte Constitucional y la intención de presentar una nueva reforma tributaria ante un Congreso que este mismo martes volvió a hundir la reforma laboral.
Todo esto acompañado de una porción nada despreciable de incertidumbre sobre la posibilidad de que este año sí se ajusten las cuentas con los ingresos tributarios, que en 2024 sufrieron una caída sin precedentes en la historia (un descalabro de más de $18 billones frente a las cifras de 2023).
Los problemas fiscales de Colombia
Para 2024, según el Plan Financiero presentado por el Ministerio de Hacienda a principios de este año, el déficit del Gobierno llegó a 6,8 % del PIB. Exceptuando pandemia, esta es la cifra más alta registrada para este indicador en los últimos 30 años.
De acuerdo con algunos analistas, este nivel de déficit, acompañado de los problemas en recaudo, llevarían a más recortes presupuestales este año para ajustar las cuentas de la Nación a los límites de la regla fiscal y, con ello, mandar un mensaje a los inversionistas de que la tarea, aunque compleja e inconveniente, se está haciendo.
El Gobierno proyecta que el déficit bajaría a 5,1 % este año (que sigue siendo elevado, pero más manejable), pero “ese número se ve prácticamente inviable. Y si no hay una gestión activa, sobre todo modulando gasto, puede poner en condiciones difíciles al propio gobierno en materia de financiamiento”, según José Ignacio López, presidente de Anif.
Hay un problema aquí, más de percepción que económico, si se quiere, pero no por eso menos importante: la salida de Guevara se da en medio de tensiones entre Palacio y Hacienda; dicho de otra forma, entre el presidente y el ministro.
Las tensiones, según varias fuentes, vendrían desde los decretos de la conmoción interior, específicamente con el que creó tres impuestos nuevos: hubo discusiones entre Palacio y el Ministerio por la duración de los tributos, así como la implantación del impuesto a las ventas de productos energéticos, como el carbón y el petróleo.
Las conversaciones habrían subido de tono en tiempos recientes por cuenta de los planes de una nueva tributaria que buscaría Gustavo Petro, así como la posibilidad de que haya una nueva medida de aplazamiento de gasto (recorte, en palabras más sencillas) para ajustar el panorama fiscal.
Hacienda es una cartera que, como quizá no sucede con otras (o al menos no con tanta intensidad), es observada de cerca por inversionistas y mercados para intentar tomarle la temperatura a la seriedad de un país: ¿prestamos plata o no, con más o menos intereses?
La escogencia de este momento para un relevo tan intempestivo en Hacienda hace pensar, de cierta forma, en lo inconveniente que es intentar que un elefante monte en patines.
Durante las negociaciones de este martes, el dólar ganó $44 frente al precio de cierre de los mercados de este lunes, uno de peores resultados desde principios de año. Los bonos en dólares de la Nación tampoco tuvieron el mejor día y, según datos reportados por Bloomberg, estuvieron entre los de peor desempeño entre los mercados emergentes. “La volatilidad aumentó hoy debido al cambio de ministro de Hacienda”, aseguró Juan David Ballén, director de Análisis y Estrategia de Aval Casa de Bolsa.
El nuevo ministro tendrá que entrar a la próxima decisión de tasas de interés con un cierto tira y afloje entre cifras positivas de crecimiento y presiones inflacionarias que han llevado a que el IPC se mantenga prácticamente estable desde hace tres meses (en su variación anual). La reunión de la junta directiva del Banco de la República es en menos de una semana.
“El momento no es bueno”, comenta López: “Estamos a poco de las reuniones del Bando Mundial y el Fondo Monetario Internacional y los inversionistas estaban esperando anuncios sobre el manejo de la situación fiscal por parte del Ministerio. De no darse un mensaje de claridad se pueden llevar una mala impresión de cómo se está manejando la política fiscal en Colombia”, argumenta.
“En este contexto, la renuncia del ministro no solo evidencia una inusual inestabilidad en la cartera de Hacienda —algo que no ocurría desde hace seis décadas—, sino que también aumenta la incertidumbre en el frente fiscal”, finaliza diciendo Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo.
Germán Ávila, el viejo amigo de Petro que estaría al frente del Minhacienda
Ávila es economista de la Universidad Nacional con una amplia experiencia en el sector financiero y de vivienda social. Fue gerente de Metrovivienda, secretario general del Polo, lideró por tres décadas la Federación Nacional de Vivienda Popular (Fenavip) y ha trabajado con el gobierno en la formulación de estrategias para vivienda de interés social.
Además, fue el fundador de la Cooperativa Nacional de Ahorro y Crédito “Crear Cooperativa”, enfocada en impulsar el acceso al crédito para vivienda de interés social, que después se fusionó con Confiar Cooperativa.
Ávila es un viejo amigo de Petro, de hecho, según relató el presidente en el libro “Una vida, muchas vidas”, se conocieron en el bachillerato, donde organizaron un grupo estudiantil. Años después, entraron juntos al M-19.
El actual presidente del Grupo Bicentenario llegaría a la cartera en plena turbulencia. Hay que tener en cuenta que hay pocas cosas más cobardes que el dinero, así que presentar un mensaje coherente y responsable en el frente macroeconómico va en línea con el objetivo vital, pero a la vez tan intangible, de proyectar confianza. Un cambio en el Ministerio no dinamita esta tarea, ciertamente. Pero sí pareciera debilitarla.
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