
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El Abierto de Australia es mucho más que el primer Grand Slam del calendario. Es el torneo que marca el pulso de la temporada, el que mide el estado real del tenis tras el receso y el que históricamente ha servido como laboratorio de cambios, innovaciones y grandes gestas en la historia del deporte blanco.
La edición 2026 ya está en marcha y lo hace con un cuadro masculino claramente definido en la cima: el campeón vigente Jannik Sinner y su gran némesis generacional, Carlos Alcaraz, parten como los grandes favoritos. En el cuadro femenino, el abanico es más amplio, aunque Aryna Sabalenka aparece como la principal referencia por presente, potencia, regularidad y experiencia reciente en Melbourne.

Los récords del Abierto de Australia
Hablar del Abierto de Australia es hablar de récords. El más icónico de todos se escribió en 2012, cuando Novak Djokovic y Rafael Nadal disputaron una final que duró cinco horas y 53 minutos, la más larga en la historia de los torneos de Grand Slam, una batalla física y mental que redefinió los límites del tenis moderno.
También es el torneo donde Djokovic construyó su mayor reino. El serbio es el jugador con más títulos individuales en Melbourne, con un total de diez trofeos, una cifra que lo convirtió en el máximo dominador histórico del Abierto de Australia y en una figura inseparable de la Rod Laver Arena.

En el apartado de dobles, la historia tiene dueños claros. Los legendarios hermanos Bob Bryan y Mike Bryan marcaron una era con seis títulos, estableciendo un estándar de excelencia que aún hoy sirve de referencia en la modalidad.
El torneo también guarda registros extremos de edad. El campeón más veterano fue Ken Rosewall, quien levantó el trofeo en 1972 con 37 años, mientras que el más joven fue Mats Wilander, campeón en 1983 con apenas 19, en una irrupción que sorprendió al mundo.
Otro récord que explica el carácter imprevisible del Abierto de Australia es el del campeón con peor ranking. En 1976, Mark Edmondson, entonces número 212 del mundo, firmó una de las mayores hazañas del tenis al quedarse con el título tras un torneo perfecto.
En cuanto a volumen de triunfos, el nombre que lidera la estadística es Roger Federer, quien acumuló 102 victorias en Melbourne antes de su retiro, una muestra de su constancia y de su relación especial con el público australiano.
Entre las mujeres, el palmarés histórico lo encabeza Margaret Court, con once títulos, una marca que sigue siendo la más alta del torneo. Detrás aparecen leyendas como Serena Williams, Steffi Graf y otras campeonas que hicieron de Melbourne un escenario clave de sus carreras.

Una historia por escribir
La historia del torneo se remonta a 1905, cuando nació como Campeonato de Australasia. En 1927 pasó a llamarse Campeonato de Australia y en 1968, con la llegada de la Era Open, adoptó definitivamente el nombre de Abierto de Australia, abriendo la puerta a la participación de jugadores profesionales.
Durante décadas se jugó sobre hierba en Kooyong, hasta que en 1988 se trasladó a su sede actual en Melbourne Park y a las pistas de cemento. Mats Wilander fue el único jugador capaz de ganar el torneo tanto sobre hierba como sobre cemento, un dato que simboliza la transición histórica del certamen.
Hoy, con estadios como la Rod Laver Arena, la John Cain Arena y la Margaret Court Arena —todas con techo retráctil—, con controles estrictos por el calor extremo y con una superficie diseñada para proteger al jugador, el Abierto de Australia mantiene su identidad: innovación, exigencia y espectáculo. La edición 2026 ya está en marcha y, como siempre, promete volver a escribir páginas inolvidables en la historia del tenis.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador