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La semana pasada escribí un texto que buscaba ofrecer una serie de argumentos sobre si el emprendimiento es una palanca de esas que le podrían servir a Colombia para sacar de la pobreza a más del 30 % de la población que hoy, en pleno siglo XXI, todavía sigue en esa condición. Ese texto aparece en este enlace. Pero, más allá de escuchar a personas que saben del tema y registrarlos en estas líneas, quería ir más allá y encontrar un camino por seguir. De eso se trata este contenido que, gracias a las ideas que proponen las fuentes que consultamos, construimos para todos ustedes.
Vamos paso a paso. Si existe esa ruta para usar el emprendimiento como palanca para sacar a la gente de la pobreza, ¿Cuál es? Tengo varias respuestas. “Un buen paso a paso debería estar enmarcado en la honestidad misma de quien quiere convertirse en emprendedor, puesto que, se debe ser consciente de los desafíos que esta decisión conlleva. Luego de tener esa claridad, debe identificarse el problema a resolver, para así poder desarrollar la idea, analizar su viabilidad, entender el mercado objetivo y lo más importante, no perder el foco”, me dijo Juan Fernando Castro, Profesor de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario, para los programas de Emprendimiento y de Negocios Internacionales, quien además ha sido emprendedor.
“Ya, en la práctica, es clave que no se pierdan de vista lo que he llamado los cinco sentidos del emprendedor: el sentido legal, el sentido financiero, el sentido fiscal, el sentido laboral y el sentido operativo, garantía para hacer del emprendimiento un negocio exitoso”, agregó. La propuesta está muy bien estructurada, pero seguramente necesitará de una persona que la guie para no perderse en el camino. Como muchos momentos de vida: podremos tener la iniciativa, las ganas, pero siempre será mejor cuando hay alguien con experiencia que nos ofrezca una mano.
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Vamos con la que propone Jean René Riveros, profesor del Área Académica de Salud, Economía, Finanzas y Comercio de Utadeo: “Si trazamos una ruta para que el emprendimiento sea una herramienta de equidad en nuestro país, propongo cinco pilares fundamentales que se debe poseer:
- Mentalidad estratégica con IA: En la era de la inteligencia artificial, la brecha de pobreza se ensancha para quien no sabe usarla. Debemos democratizar el acceso a la IA, no solo como una herramienta tecnológica, sino como un socio estratégico que permita a un pequeño productor de diversos municipios en Colombia o un “emprendedor” en las capitales optimizar procesos y tomar decisiones basadas en datos, no en corazonadas.
- Validación real de mercado: El cementerio de empresas en Colombia está lleno de “buenas ideas” que nadie quería comprar. Adoptar metodologías de mejora continua permite fallar rápido y barato, asegurando que el esfuerzo del emprendedor se concentre en soluciones que el mercado realmente valora.
- Gestión de proyectos como disciplina: La pobreza es, en muchos casos, una administración de la escasez. Aplicar estándares internacionales de gestión (como los del PMI) permite que los recursos —siempre limitados— se utilicen con una eficiencia quirúrgica, reduciendo riesgos y aumentando la supervivencia del negocio.
- Cultura de la formalidad y calidad: Salir de la pobreza implica jugar en las grandes ligas. Esto requiere entender y cumplir normas de etiquetado, estándares de calidad y regulaciones nacionales e internacionales. La formalidad no debe verse como una carga tributaria, sino como el tiquete de entrada a mercados globales y financiación sólida.
- Capital humano y comportamiento organizacional: Las empresas son personas. Fomentar el liderazgo, la comunicación asertiva y el trabajo en equipo es lo que permite que un emprendimiento unipersonal se convierta en una organización que genera empleo digno.
Riveros hace una aclaración muy valiosa: “El emprendimiento es, sin duda, un camino hacia la prosperidad, pero solo si dejamos de verlo como un acto de heroísmo individual y empezamos a gestionarlo como una disciplina en Colombia, no para que nazcan más empresas, sino para que las que nazcan tengan la estructura para crecer, perdurar y transformar su entorno”. Ni más, ni menos.
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Edgar Niño Ruiz, profesor de la facultad de Administración y Economía de la Universidad EAN, también lanza su propia visión: “Si hablamos en serio de usar el emprendimiento como herramienta contra la pobreza, la ruta debe ser clara:
- Primero, formar criterio empresarial y mentalidad productiva;
- Segundo, diseñar negocios que resuelvan problemas reales y validarlos antes de invertir;
- Tercero, formalizar desde etapas tempranas para acceder a mercados y financiamiento;
- Cuarto, acompañar técnicamente al emprendedor en gestión, costos y estrategia; y,
- Quinto, conectarlo con cadenas productivas que le permitan escalar. El emprendimiento no es un acto heroico individual: es un proceso estratégico que necesita ecosistema, disciplina y visión de largo plazo”.
Pobreza: Una propuesta un poco más amplia para salir de esa condición
Juan Fernando Ribero Trujillo, quien ha sido desde 2018 mentor de emprendimiento y de Gobierno Corporativo en la Universidad de Los Andes y de la Universidad Sergio Arboleda, nos envió un gráfico que habla por sí solo. Aquí va su propuesta:
“Visualizo el emprendimiento realmente como un ciclo perpetuo, con un sinfín de iteraciones para llegar al éxito, preservarlo, compartirlo y aún legarlo”:

Este ciclo emprendedor está compuesto por las etapas:
- Prender la chispa de la innovación y el entusiasmo por hacerla realidad. Es poner la esencia de la idea “en una servilleta” como punto de arranque, no sólo mediante palabras, sino con cálculos sencillos clave que la dimensionan y prueban su factibilidad. Los empresarios exitosos a largo plazo que me he encontrado en mi carrera directiva hacen esto desde el principio y lo siguen haciendo regularmente.
- Hacerse una prueba de falla (Crash Test). Se debe pasar a validar en tanto la factibilidad de la idea en términos generales, y muy especialmente el compromiso personal y motivación para emprender. Las ideas caen por falta de mercado, de capacidad de ejecución, o de recursos, pero los emprendimientos mueren aún más rápido por insuficiente ánimo societario y claridad de relaciones al respecto, por insuficiente ánimo para trabajar en equipo, por falta de ánimo para formalizarse, por desánimo cuando falta capital, o por humanos apegos, ya sea a la idea inicial, al cargo de fundador, al reconocimiento social o al deseo de volverse rico en unos pocos años.
- Construir un equipo visiblemente destacado en el campo y con perfil emprendedor. No todos en el equipo tienen que ser socios como tal, pero sí tener la disposición de mantener el equipo fundador a largo plazo. Las grandes empresas tecnológicas actuales, -como Google, Apple o Microsoft, que en su momento fueron emprendimientos- mantienen la característica de contar por más de veinte años con buena parte del selecto equipo fundador. No sólo es un tema de reunir destacadas hojas de vida. Se trata además de que sean personas que puedan unificar sueños, limitaciones, aportes y aún considerar la sucesión desde el principio. Los miembros del equipo deben escribir un sueño en palabras y cifras que les sirva de “norte”. Deben precisar con transparencia qué recursos pueden poner a disposición, en qué cantidad y en qué tiempos; tales recursos deben ser suficientes para llegar hasta el momento en que proyecten razonablemente salir al mercado de capitales. Así mismo deben aceptar desde el principio cómo funcionará el legado y la sucesión de este equipo, más aún cuando son socios; un evento súbito puede dejar en el aire al emprendimiento.
- Enamorarse del problema: Muchos emprendimientos pierden tiempo al desarrollar una solución y/o un mínimo producto viable sin asimilar suficientemente el problema, por lo cual les cuesta trabajo conseguir clientes. Defina el problema, sus distingos -es decir especifique el por qué, cómo, dónde y cuándo ocurre- y valídelo con personas o empresas reales que puedan llegar a ser clientes. Lleve la descripción del problema a una identificación de necesidades y de parte de quien son éstas. Prácticamente todos los emprendimientos en cannabis medicinal han fallado por arrancar por este como producto solución, ignorando los problemas asociados a formular medicamentos y su comercialización. Si parten de una sólida especificación del problema, los emprendedores pueden luego atacar el mercado sin timidez ninguna y con contundencia.
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- Desarrolle ágilmente una solución o mínimo producto viable que resuelva el Pareto de las necesidades derivadas del problema definido para quienes se ha definido. Debe tenerse cuidado de que una solución ya exitosa no necesariamente es replicable en otras circunstancias. He visto emprendedores que luego de tener una solución exitosa quieren llevar la misma sin modificaciones a otros mercados en los cuales los problemas o necesidades son distintos. Dele a su solución el “sabor vainilla”, valide muy profundamente cómo esa solución tiene algo único, difícil o muy lento de replicar por parte de otras opciones disponibles en el mercado. Esta condición de ser único es la condición que le va a dar el derecho a ganarse el mercado y prevalecer en él. Las soluciones fácilmente imitables, no son duraderas.
- Esquematice el modelo integral de negocio. Conviértase ahora en empresario de visión integral. Lleve a detalle ahora sí los elementos del modelo de negocio. Para esto bien puede usar los lienzos y demás herramientas de Osterwalder. El Modelo Canvas (Business Model Canvas) de Alexander Osterwalder e Yves Pigneur es una herramienta estratégica visual de una sola página para diseñar o analizar modelos de negocio: puede aprender a usarla simplemente mediante videos de Youtube. Entender el ecosistema y hacerse parte mediante alianzas será vital para escalar el emprendimiento. Dentro de este concepto también es muy, muy, necesario profundizar y debatir a fondo sobre el componente de monetización o el modelo de generación de ingresos, de modo que éste sea escalable a largo plazo. Un débil análisis al respecto de cómo monetizar de modo escalable ha frenado bastantes emprendimientos.
- Experimente en escala pequeña y con estructura. Escoja unos casos de mercado para probar la solución o el mínimo producto viable. Ya mencioné que ni siquiera las soluciones que funcionan se pueden escalar en otros contextos sin probarlas previamente. Haga lo mejor posible por usar el método científico: haga hipótesis previas, diseñe el experimento con referentes de control, tome mediciones, evalúe la satisfacción del cliente y la intención de recomendar la solución, y la factibilidad económica y del modelo de negocio en general.
- Consiga recursos frescos para escalar: Cuando tenga una solución factible y funcional, con al menos un cliente frecuente, considere la opción de salir a conseguir fondos de inversión. No lo haga sólo. Este paso es toda una ciencia hoy en día; puede acceder a firmas que acompañan el proceso. Evite que sea devorado por los inversionistas y/o que termine con lo que se denomina una tabla “embarrada” para capitalización.
- Evalúe los logros e itere: Vuelva a iterar desde el punto 1 con disciplina y experimentación controlada.
Él cree que “el emprendimiento no es una hoja de ruta con un inicio y un fin. Es un espiral de iteraciones que van escalando hacia el crecimiento, la preservación, la distribución de beneficios y el legado del emprendimiento”.
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Y una más, la de Mariangela López Lambraño, Directora Centro de Emprendimiento de la Escuela de Negocios, de la Universidad del Norte. “Tomando como referencia el informe realizado por profesores de la Escuela de Negocios de la Universidad del Norte, titulado “Ecosistema de emprendimiento juvenil en perspectiva: hallazgos y retos, Barranquilla 2025” para la iniciativa GOYN Barranquilla (La Red Global de Jóvenes con Oportunidades (GOYN, por sus siglas en inglés))* y otros estudios relacionados, en los cuales se propone una ruta en cinco etapas:
1. Identificación de emprendimientos y selección con criterios objetivos ya que no todos los emprendimientos se encuentran en la misma etapa
2. Formación base en habilidades y conocimientos esenciales
3. Mentorías especializadas en temas específicos según el estado y necesidad del emprendimiento
4. Conexión con redes y mercados apropiados
5. Medición de resultados.
Es necesario comprender que emprendimiento no funciona como una receta de cocina estandarizada y tampoco es una solución mágica contra la pobreza, pero sí es una herramienta poderosa cuando se inserta en una estrategia estructurada y bien planificada apoyada en un ecosistema comprometido y fortalecido».
Son cinco propuestas, cinco ideas. Siento, como lo he escrito en muchos otros contenidos para El Espectador, que todo esto se trata de una carretera y que, cuando llegamos a una glorieta, muchas veces no sabemos cuál salida tomar. Pues bien, lo que aquí nos han recomendado estos cuatro expertos funciona diferente para cada persona, para cada emprendimiento, incluso si los que están leyendo esto hacen parte de una organización o entidad.
Al final son argumentos que nos sirven a todos para saber qué salida tomar, siempre con un objetivo claro: poder sacar a las personas que todavía siguen bajo la línea de pobreza en Colombia a través del emprendimiento. No se trata solo de que ellos algún día logren crear un negocio, se trata también de fortalecer las empresas existentes para que allí se generen nuevas plazas laborales y, con empleo formal, se rompan los ciclos de pobreza de los que no hemos podido sacar de ahí, pues son más de 17 millones de personas que todavía la viven a diario en esa realidad.
Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻💻 🤓📚