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Las fantasías nocturnas revelan claves que no siempre significan lo que parecen. Algunos expertos ven en estas fabulaciones la escenificación de conflictos íntimos o la compensación de una vida sexual insatisfactoria. Según la psicoanalista Graziella Baravalle, soñar es una actividad personal e intransferible que “ha dejado de ser un misterio desde que Sigmund Freud publicó La interpretación de los sueños.
Por su parte, la psicoanalista Pilar Rojas explica que una cosa es la apariencia del sueño, sea o no erótico, y otra la interpretación que se le dé. “El deseo no aparece siempre como tal en el sueño, porque se da cierta censura. Aunque el autocontrol disminuye mientras dormimos, lo inconsciente no suele acceder directamente a la conciencia, se disfraza”.
Aunque para los especialistas los sueños eróticos no constituyen un material especialmente interesante, porque tienen la misma estructura que los demás, sí les llaman la atención aquellos que se repiten. “Éstos esconden claves que hablan de todo lo que se cocina más allá de la mente consciente. Aquello que hemos convertido en deseo y que hemos reprimido, adquiere una forma simbólica de expresarse”, concluye el psicólogo y escritor Xavier Guix.