Publicidad

A estudiar y a flotar

Sesenta niños de primaria de la escuela Nuestra Señora del Carmen de Chimichagua ya no tendrán que cancelar clases en época de invierno, gracias al proyecto Aulas Flotantes.

El colegio flotante tiene una capacidad para 60 alumnos distribuidos en tres aulas. / Cortesía PNUD
El colegio flotante tiene una capacidad para 60 alumnos distribuidos en tres aulas. / Cortesía PNUD
Foto: Picasa

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

“Hasta no ver, no creer”, dicen los niños del corregimiento de Sempegua. Según la teoría el cemento de la escuela se desprenderá, comenzará a subir y flotará. Cuando se retire el agua, quedará en el mismo sitio. Así funcionará el primer centro educativo flotante en Colombia y América Latina, con una capacidad para 60 alumnos distribuidos en tres aulas.

El proyecto, ubicado en el municipio de Chimichagua, Cesar, comenzó como una tesis de grado de dos estudiantes de Eafit y hoy es una realidad apoyada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Unión Europea, la Gestión Integral del Riesgo Caribe e instituciones locales que buscan hacer posible su iniciativa de adaptación al cambio climático.

El funcionamiento está basado en el principio de Arquímedes, según el cual los cuerpos flotan o se hunden, dependiendo de la densidad de los materiales. Así lo explicaron Lina Cataño y Andrés Walker, diseñadores de la escuela. “Desde el nivel de piso el agua llega a 60 centímetros y la escuela empieza a flotar. Es como si tuviéramos un inflador de plástico que está sentado en tierra”, explicó la ingeniera Cataño.

La estructura está apoyada en un sistema de sustentación (cuando se asienta en tierra) y uno de anclaje (cuando flota).

Sempegua está ubicado en plena ciénaga de Zapatosa, donde confluyen las aguas de los ríos Cesar y Magdalena. El trayecto para llegar allí dura una hora por carretera destapada desde el municipio de Chimichagua y cuatro desde Valledupar. Los habitantes viven en su mayoría de la pesca, la agricultura y la ganadería.

La laguna crece en los meses de abril, mayo, septiembre y octubre. El pueblo se convierte en una isla a la que, en muchos de los casos, sólo se puede acceder por medio de transporte fluvial. Es entonces cuando el agua entra con fuerza por un caño, logra tapar el centro de formación y deja a los niños sin clases, con escasez y enfermedades.

La escuela de Sempegua tiene un puente de 70 metros de largo que la conecta con el terreno seco y que cuenta con una altura determinada para que la cuota de inundación no lo rebose. Lo curioso es que fue construido en madera plástica, a partir del reciclaje de vasos y palitos para el café.

En los últimos 100 años se ha estudiado que el agua puede alcanzar un metro y medio de altura y las aulas tienen capacidad para estar a dos metros de altura.

“Apoyamos este proyecto por su naturaleza innovadora. Fenómenos como el cambio climático requieren buscar medidas de adaptación a lo que no podemos prevenir totalmente, pero podemos aprender a vivir con ellos”, sostiene Inka Mattila, directora adjunta del PNUD en Colombia.

El alcalde de Chimichagua, Javier Martínez, aseguró que la iniciativa es una innovación para el municipio que servirá para garantizar educación. “En invierno, este corregimiento queda aislado de los demás municipios aledaños, los profesores dejan sus labores antes de que acabe el año, y los niños sufren”.

Por eso, si antes la lluvia era motivo de tristeza hoy es de expectativa. Muchos habitantes y estudiantes aún son escépticos. “Yo hasta que no vea que ese cemento se levanta de ahí del piso y que cuando baje el agua va a quedar como está, no creo. Yo lo he revisado y no le encuentro lógica”, dijo Otilia Otálora, habitante del pueblo.

Otros estudiantes cuestionan a sus profesores: ¿Profe, será que sí va a llover? ¿Cuánta agua se necesita? ¿Seguro que esto no se hunde? ¿Se va a mover mucho?

El rector de la institución, Jesús Aldo Nobles, manifestó que este mayo ha sido el más seco en los últimos años. Están esperando, paradójicamente, a que caiga suficiente agua y la laguna se inunde para ver la escuela flotar.

Por ahora, los alumnos estudiarán en tierra hasta que el agua suba. Después aprenderán flotando.

Publicidad

mbaena@elespectador.com

@mapatilla

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido