Publicidad

Academia para ilusionistas

La Escuela de Artes Mágicas de Bogotá cumple este jueves 35 años.

16 de septiembre de 2009 – 05:57 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Antes de que las cosas comiencen a desaparecer, de que el tránsito entre lo real y la ilusión se haga difuso; antes de hacer posible lo imposible, las luces se apagan y sobre las llamas de las velas, un rostro redondo, de anteojos y barba, explica en tono místico que sólo deben cumplir un voto: mantener en silencio los secretos que aprenderán en adelante. Hasta la muerte.

La luz va revelando otros rostros. Unos sorprendidos. Otros inquietos. Sonrisas de nervios o felicidad se dibujan en los demás. Todos están allí por una misma razón: desean convertirse en magos. Su conocimiento es incipiente, quieren aprender a mover los dedales, escamotear monedas, esfumar y materializar cartas, cigarrillos, fósforos,billetes, anillos, cualquier cosa.

Uno de ellos dice con firmeza: “Me comprometo a guardar las normas tácitas y escritas de esta fraternidad”. Otro le sigue, “Me comprometo a no presentar ningún juego de magia hasta no estar por completo seguro de su perfección”. Todos levantan la mano derecha y replican, “Sí, lo prometo”.

Es así como comienza el riguroso curso de magia impartido por Ricardo Sarmiento, más conocido como el Mago Richard. Ha pasado 41 de sus 58 años dedicados casi exclusivamente a este arte. A la par de la magia, también se consagró a la arquitectura, al diseño gráfico y a la docencia universitaria. “Siempre he creído que no hay mejor técnica para aprender que enseñando”, comenta en medio de sus alumnos, jóvenes que tienen claro que la verdadera magia no es un simple acto, sino una presentación, un carisma y horas y horas de rutinas y perfeccionamiento de métodos. Ellos ven en su mentor más que a un amigo, a un padre. Todos consideran que, fuera de su casa, no hay otro sitio para estar que la Escuela de Artes Mágicas de Bogotá, que hoy cumple 35 años y para celebrarlos organizó el Gran Encuentro Mágico 2009, que irá desde hoy hasta el 20 de este mes. Ilusionistas de España, Colombia, Venezuela, España y Estados Unidos estarán presentes en el Centro Cultural William Shakespeare.

Mago en tres actos infinitos

“Ser mago es una vocación como la medicina o un sacerdocio. Por eso todo joven que se acerca aquí debe tener en cuenta que lo que le voy a enseñar no lo puede tomar como una simple distracción”, comenta Ricardo. Por lo mismo se reciben personas de nueve años en adelante. Abogados, arquitectos, ingenieros, biólogos, todos pueden ser parte de esta escuela.

Son tres semestres. El primero es cartomagia, donde el estudiante tiene la oportunidad de aprender las bases y las técnicas primarias de actos con cartas, que tendrán que perfeccionar con el estudio de libros. El segundo lo llaman magia de cerca, en el que se aprende a desaparecer monedas, a manejar cigarrillos y a mover las manos de forma elegante. El último semestre es magia de salón. En el escenario los chicos adquieren el conocimiento necesario para hacer magia con bolas, aros, pañuelos, cuerdas, varitas. Ricardo, que también es ventrílocuo, comenta que “cuando se gradúan después de un año y medio pueden ser parte del club Tertulias Mágicas de Bogotá, que también se realizan en la escuela y donde tenemos la oportunidad de ver los avances de nuestros compañeros, de aprender magia con palomas y conejos. Es a partir de aquí que todos mis alumnos se dan cuenta de que la magia nunca acaba de aprenderse”.

Información sobre el Gran Encuentro Mágico: 312 582 4847

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido