Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Sin duda, el fenómeno de la desaparición forzada es uno de los más graves en Colombia. Según el informe de Derechos Humanos de la ONU de 2011, a octubre del año pasado había 62.745 personas desaparecidas, 13.470 de ellas mujeres. Se presume que cerca de 17 mil son producto de la desaparición forzada.
En mayo del año pasado, el Ministerio del Interior, la Registraduría y Medicina Legal lograron identificar 10 mil cuerpos de personas que reposaban como N.N. en los cementerios. La tarea de identificación tardó cinco meses, en los que se procesaron 22.712 tarjetas dactilares de personas que habían sido asesinadas. “De esos, 12.724 no pudieron ser identificados pues no arrojaron ningún registro: algunos podrían ser menores de edad, otros quizás nunca sacaron la cédula o eran extranjeros y a otros tantos no se les pudo procesar la tarjeta necrodactilar”, explicó entonces Gin Antoni Cotrino, director nacional de registro civil. En agosto de ese año la Corte Constitucional declaró exequible la Ley 1418 de 2010, con la cual se aprobó la convención internacional para la protección de todas las personas contra la desaparición forzada, a través de la cual se estableció que el día 30 de agosto sería conmemorado de ahora en adelante como el día de los desaparecidos.
El año pasado esta fecha se conmemoró con la participación de todos los entes de control y fue la oportunidad para que familiares de los desaparecidos solicitaran una vez más que se investigue qué pasó con sus seres queridos. Ese día, Jaime Peña, del Colectivo 16 de Mayo de Barrancabermeja (Santander), solicitó algo que aún sigue sin satisfacerse.
Peña dijo: “La desaparición forzada es una práctica ignorada por la sociedad colombiana, es por eso que solicitamos a los medios de comunicación que nos ayuden a exponerla para poner al Estado en modo de alerta social de tal manera que puedan prevenirse futuros casos”.
Ahora que se presume se cerró el capítulo del secuestro político, los colombianos no pueden perder de vista que hay muchos que no regresan a sus casas. Miles de los que no se sabe si algún día volverán.