Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Si las predicciones de los expertos en cambio climático se cumplen, al final del siglo el mundo habrá cambiado dramáticamente. Por cada grado que suba la temperatura del planeta, se calcula que el nivel del mar aumentará un metro. Esto, entre otras cosas, significa que las ciudades costeras, en las que vive cerca del 60% de la población mundial, corren un gran peligro de quedar sumergidas.
Nueva York, Bombay, Calcuta, Shanghai, Miami, Lagos, Abidjan, Djakarta, Alejandría, son apenas algunas de las metrópolis perjudicadas. Millones de personas tendrían que abandonar sus casas y convertirse en lo que ya muchos llaman “refugiados climáticos”.
Vincent Callebaut, un arquitecto de origen belga, radicado en París, ha imaginado una ciudad flotante que podría servir como solución para albergar a estas personas.
Lilypad es una plataforma anfibia, con capacidad para unas 50.000 personas y moldeada según un principio de armonía entre los seres humanos y la naturaleza. “La estructura flotante de la Ecópolis está directamente inspirada en la planta amazónica Victoria Regia”, comenta el arquitecto desde su estudio en París.
Mientras proyectos futuristas como Lilypad se hacen realidad, algunos gobiernos ya le apuestan a las ecociudades.
Es el caso del sultán Al Jaber, director de un pionero y ambicioso proyecto en los Emiratos Árabes, mediante el cual se pretende construir la ecociudad más grande del mundo. Con el apoyo del Fondo Mundial para la Naturaleza y una inversión de 22 millones de dólares, Ciudad Masdar abrirá sus puertas en 2013 como hogar sostenible para 50 mil personas, en donde el transporte urbano funcionará con hidrógeno y se adecuarán huertas orgánicas en los techos de las viviendas. “Nadie jamás ha construido una ciudad de cero carbón, ni una que produzca cero basura, ni una que genere toda su electricidad a partir de energía renovable y Mazdar logrará los tres”, advirtió Jaber a la revista ambiental Catorce 6.
El mismo ejemplo está siguiendo China, que inaugurará en tan sólo dos años Dongtan, la primera ecociudad del planeta, ubicada cerca de Shanghai, en la que no podrán circular automóviles y cuya energía se producirá de fuentes solar, eólica y del metano de los residuos sólidos. Se espera que durante los primeros años vivan cerca de ocho mil personas y que para 2050 esta cifra ascienda al medio millón de habitantes.