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¿Cómo perciben los colombianos a sus empleados domésticos? ¿Qué nivel de educación se exige para hacer estas tareas? ¿Consideran que es justa la remuneración? Estas son, en esencia, las preguntas que buscaba responder el Centro de Investigación de Cultura, Trabajo y Cuidado de la Universidad de la Sabana a través de una investigación, que inicialmente se concentró en Bogotá. “Decidimos empezar por una muestra que pudiéramos manejar: elegimos los estratos 5 y 6, que son los más pequeños; a personas que estuvieran trabajando y que fueran mayores de 40 años”, explica Sandra Idrovo, investigadora líder del estudio.
¿Qué se encontró? Primero: consultaron si se consideraba como “trabajo” las tareas que se hacían en el hogar y la respuesta general fue un “sí”, luego cuestionaron quién era el responsable de esos oficios “y empezamos a ver lo que ya la literatura ha dicho —prosigue Idrovo—: la mujer es quien realiza la mayoría de estas tareas. Si bien una porción importante se le asigna a la empleada doméstica, hay una responsabilidad que se reserva la mujer del hogar: el cuidado de los niños. Los hombres están más involucrados que una década atrás; hoy, por lo menos, ayudan a cuidar a sus hijos”.
Segundo: preguntaron qué habilidades se necesitan para desarrollar estas tareas. Mientras las mujeres enumeraron un listado exhaustivo y preciso, los hombres afirmaron que no era necesario tener unas habilidades específicas, “esto demuestra el enorme desconocimiento que tienen del tema”. Pero hubo una conclusión más llamativa: las habilidades mencionadas por las mujeres “son más o menos las mismas que se les piden a los directivos en las empresas: responsabilidad, trato humano, comunicación, solución de problemas, creatividad”.
Tercero: quisieron saber qué tipo de formación les exigen a los empleados domésticos y, en palabras de Sandra Idrovo, “ahí empiezan los primeros desfases, porque la mayoría dice que formación básica, pero las habilidades que les exigen no se encuentran en un nivel básico”. Un tercio de los encuestados respondieron que es necesario un nivel técnico; “las que dieron estas respuestas fueron, en su mayoría, mujeres, que son las más conscientes de que la ayuda que requieren en el hogar debe tener ciertas cualificaciones”.
Y hubo una última pregunta: ¿Creen que la remuneración a sus empleados es justa? “Ahí nos encontramos con una división interesante: un 52% dice que sí pero argumentan que es justa por una razón: porque la ley lo estipula. Equiparan justicia a la ley. Pero hay un 48% que dice que no es justa porque es necesaria cierta profesionalización”.
¿Qué se concluye en esta primera parte del estudio? Idrovo destaca que hay una nueva mirada de lo que significan las tareas del cuidado del hogar, “ya no se ven tan simple como antes, ya se está empezando a cambiar esa mentalidad de que es algo innato a la mujer”. Destaca también que ya hay un gran porcentaje de población que piensa que es necesaria una capacitación para realizar esas tareas y que éstas tienen que ser remuneradas; “eso demuestra que en el país, al igual que en el mundo, se está dando una nueva mirada a la economía del cuidado dentro del hogar”.