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De alias Ánderson y Emilio Chaqueto no era mucho lo que se sabía hasta el miércoles. Que son comandantes del frente 26 de las Farc, que desde hace varias semanas se dieron a la tarea de hostigar el departamento de Antioquia con ataques en carretera para causar mayor temor entre la población de la región y que su carácter recio y sanguinario les granjeó aún más fama a las actividades delictivas que cometen.
Hoy se sabe, además, que las autoridades acaban de ofrecer una recompensa hasta de $500 millones por cada uno de ellos y que todos los indicios apuntan a que son los autores del crimen del comandante de la Policía de Carreteras de Antioquia, mayor Félix Antonio Jaimes Villamil, quien cayó ayer en una trampa con explosivos cuando perseguía a los miembros del frente 36 que hostigaban la región.
La salvaje acción fue planeada con detenimiento. A las 3 de la mañana del miércoles los subversivos instalaron un retén en la carretera principal que comunica este departamento —conocida como la Troncal Norte—, bajaron a los pasajeros de tres vehículos y luego incineraron los automotores.
Para evitar el acoso policial quemaron varios vehículos en la vía. Enterado de la situación, Jaimes decidió conformar un grupo de apoyo para emprender su persecución y terminó cayendo en una especie de mina con explosivos, que también hirió a dos de los uniformados que iban con él.
Tras conocerse la trágica noticia, las reacciones de rechazo al atentado fueron contundentes. El presidente Juan Manuel Santos condenó el hecho y afirmó que las Farc son cobardes y que “ese proceder del terrorismo lo que muestra es su debilidad”.
A través de Twitter, el gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos Botero, afirmó que “Antioquia entera rechaza el vil asesinato de su comandante de Policía de Carreteras”. Por su parte, el alcalde de Medellín, Alonso Salazar, en un comunicado, expresó su pesar por este acto terrorista que enluta a la sociedad colombiana y destacó la entrega y dedicación que demostró el mayor Jaimes en su trayectoria policial.
El director de Tránsito y Transporte de la Policía Nacional, brigadier general Rodolfo Palomino, calificó el atentado como un acto de barbarie y anunció que el caso será puesto en conocimiento de los organismos internacionales de derechos humanos.
Ataques a carreteras
El caso del comandante Jaimes Villamil forma parte de una seguidilla de atentados de los grupos armados ilegales que ha logrado poner en entredicho la seguridad del país en algunos puntos específicos del país. Sólo en junio, varios atentados en carreteras departamentales prendieron las alarmas de las autoridades, que ven con preocupación que este escenario es escogido por los grupos armados ilegales para ejecutar sus ataques.
Para la muestra un botón. El 14 de junio, una patrulla del Ejército fue emboscada por la columna móvil Teófilo Forero de las Farc, en plena vía hacia Puerto Rico (Caquetá), con ráfagas de fusil y mortero. Un carro de transporte público de la empresa Transyarí, que pasaba en ese momento, quedó en medio del fuego. Dos civiles que viajaban en el vehículo murieron y varios más quedaron gravemente heridos.
El 20 de junio, en la carretera que comunica al corregimiento Llanos de Cuivá con el municipio de San Andrés de Cuerquia (Antioquia), el frente 36 de las Farc, al que responsabilizan de la muerte del comandante Jaimes Villamil, dinamitó una radiopatrulla. El saldo: cuatro heridos, entre ellos tres miembros de la Policía y un civil.
Luego, el 21 de junio, las autoridades informaron que dos policías de Tránsito murieron tras un ataque por francotiradores en el momento en que patrullaban la vía a Buenaventura (Cali). Ese mismo día la Policía detectó a tiempo que la guerrilla de las Farc había minado una importante carretera del departamento del Caquetá.
Aunque en este mismo mes la Fuerza Pública ha frustrado decenas de ataques, no se puede negar la capacidad de acción que siguen teniendo los grupos armados ilegales. El crimen del comandante Jaimes Villamil tristemente así lo confirma.
“Un hombre ejemplar y valioso”: Palomino
Un policía ejemplar. De esa forma fue exaltado el comandante de la Policía de Carreteras de Antioquia, mayor Félix Antonio Jaimes Villamil, de 40 años, asesinado ayer en un ataque del frente 36 de las Farc.
Nacido en Duitama, Boyacá, llevaba 18 años en la institución, y recibió por su trabajo 17 condecoraciones, entre ellas la Medalla al valor, que recibió en tres oportunidades, y 75 felicitaciones. En su carrera en la institución se desempeñó como comandante de Contraguerrilla en el departamento de Sucre, fue jefe de la Seccional de Inteligencia en Vichada, comandante del Grupo de Operaciones Especiales en Bogotá. Durante los últimos cuatro años estuvo adscrito a la Dirección de Tránsito y Transporte Seccional Antioquia.
El director de la Policía de Carreteras, general Rodolfo Palomino, reconoció su trabajo y lo calificó como un «hombre inmensamente valioso». Su muerte generó un enorme repudio por parte de las autoridades. El comandante Jaimes Villamil estaba casado con Nancy Martínez y era padre de tres hijos.