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"Otro problema que se pudo evidenciar en esta importante navegación tiene que ver con la sedimentación de las Bocas del Atrato al desembocar en el mar, dieciséis en total. Municipios como Carmen del Darién y Riosucio se inundan cuando la subida de los ríos no ha sido mayor. Una situación que sobre el particular se viene denunciando en la Boca del León tiene que ver con dos mil trozas de Catío que se han hundido sin que Maderas del Darién se haga responsable y eso también viene ocasionando la sedimentación" –afirma Yor Chávez, director de la organización Michitá y lo reafirma el profesor Carmelo Rentería, otro de los navegantes, "estamos en una zona que ha sido maltratada por el hombre, donde se pretende seguir maltratándola, multinacionales como Maderas del Darién acabó con la especie maderera Catío y ahora unos franceses pretenden acabar con el arracacho que es la parte más diversa del Atrato. Somos un grupo de hombres y mujeres que andamos juntos, que andamos mezclados para defender el agua que es la v ida"
Durante cinco días de navegación Pakoré, Antadó y Tarabira, las rápidas embarcaciones nos transportaron sin problema, durante el recorrido de casi trescientos kilómetros escuchamos la voz sentida de las comunidades que hicieron saber a los fluvionavegantes que el Atrato es un río de cultura, en las expresiones artísticas manifiestas en cada uno de los municipios y localidades aflora la cultura, el río tiene sentido para la gente, está apropiado por lo que se convierte en una arteria para que se articulen los movimientos sociales en esta región del país. Las casi veinte organizaciones presentes junto al delegado internacional se llevan en su agenda la tarea ingente de defender al río; el tema del Referendo por el Agua despegó definitivamente en el Chocó, tendrá eco y resonancia a todos los niveles…y no es para menos, hablamos de una de las fuentes hídricas más importantes del planeta. Como quien dice, negros, indios, chilapos, blancos y mestizos, nativas y nativos del Chocó Biogeográfico están cogiendo la sartén por el mango.
El capitán de Tarabira advirtió a los periodistas y camarógrafos a bordo que nos aseguráramos porque estábamos prestos a entrar al mar…y así fue, en breve el paisaje verde se abrió sin fronteras y estuvimos inmersos en el mar galopando sobre crestas marinas sin igual. Atrás quedó el río, atrás el Darién, al frente estaba el compromiso de las organizaciones y sectores sociales y culturales del Chocó de sumarse en un solo grito en defensa del Agua y de la Vida. Esta navegación estuvo conformada por gente del común, por organizaciones de base y sociales que hicieron presencia en una región rica y empobrecida, sumida en la mayor biodiversidad y doblegada a las más vergonzantes precariedades.
Arribamos a Turbo, de nuevo el humo, el ruido, el caos y desorden. El bus que nos transportó a Apartadó se internó por una carretera negra y dura que se abría paso en medio de plantaciones de banano. Lo que antes fue selva ahora era banano tipo exportación y de la mejor calidad. El río dio paso a una avenida. La selva a monocultivos. Los animales a vehículos. El siguiente sería un día interesante, el último, el SENA de Apartadó recogería la palabra de los navegantes aún impregnada de selva, de los docentes, instituciones, investigadores y gente del común interesados en el tema. Navegaríamos por la palabra.