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El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ordenó este jueves la ruptura de relaciones con Colombia, minutos después de que el Gobierno colombiano terminara de exhibir ante la Organización de Estados Americanos (OEA) un paquete de pruebas sobre la presunta presencia de grupos guerrilleros en ese país.
El mandatario venezolano habló desde el Palacio de Miraflores, en Caracas, desde donde atacó al jefe de Estado colombiano, Álvaro Uribe, a quien acusó de estar enfermo de odio y de ser capaz de desatar una guerra. “Esperemos que no ocurra nada grave en estos días que le quedan (a Uribe) en el Palacio de Nariño, pero puede haber guerra entre Colombia y Venezuela”, dijo en una larga alocución de mediodía. El líder bolivariano anunció entonces la ruptura de relaciones con Colombia y dio la orden militar de “máxima alerta” en la zona fronteriza.
Momentos más tarde, el canciller venezolano, Nicolás Maduro, dio un ultimátum de 72 horas para que el personal de la Embajada de Colombia en Caracas abandonara el país y ordenó el cierre de la delegación diplomática venezolana en Bogotá.
La sesión en la OEA
La intervención de Luis Alfonso Hoyos en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA —convocado a pedido de Colombia— tardó cerca de dos horas. En principio, el embajador colombiano rescató los avances de seguridad del gobierno de Álvaro Uribe y posteriormente expresó la indignación de Colombia por la manera como Venezuela está entorpeciendo el desmantelamiento del terrorismo. “La guerrilla tiene campamentos de verano en Venezuela”, aseguró.
En su intervención, Luis Alfonso Hoyos exhibió una serie de fotografías satelitales de la zona fronteriza en las que se reseñaban, con coordenadas exactas, los puntos del territorio venezolano en donde aparentemente se encuentran cuatro campamentos de las Farc, llamados Bolivariano, Berta, Santrich y Ernesto, en el estado de Zulia y otro campamento de alias Pablito, cabecilla del Eln, en el estado de Apure, fronterizo con Arauca.
Las denuncias fueron acompañadas de soporte fotográfico y audiovisual, antiguo y reciente, que el Gobierno colombiano, según el embajador, obtuvo gracias a versiones de desmovilizados, así como a material encontrado en los computadores de alias Canaguaro y Ciro, jefes del frente Martín Caballero de las Farc, que desde Venezuela habrían planeado la retoma del control de los Montes de María. Ambos fueron abatidos por el Ejército en la arremetida guerrillera durante los primeros días de junio.
Los presuntos campamentos de las Farc, ubicados, según Hoyos, aproximadamente a 23 kilómetros de la línea fronteriza colombiana, se encuentran en una zona que abarca varios kilómetros cuadrados y que además cuenta con fincas aledañas que los proveen de ganado, yuca, café y otros cultivos. En el material expuesto aparece Iván Márquez, miembro del secretariado de las Farc, quien se mueve libremente por esta área, tiene acceso a computadores y goza de comodidades, según la versión de Bogotá. En uno de los videos se le ve fumando un puro. Rodrigo Granda, El canciller de las Farc, también aparece en algunas imágenes.
La intervención de Hoyos culminó con un llamado a la cooperación de Venezuela y una petición a la OEA para crear una comisión de verificación que visite, en máximo 30 días, las coordenadas entregadas por el Gobierno colombiano.
Roy Chaderton, embajador venezolano ante la OEA, rechazó tajantemente las acusaciones frente a los 33 delegados interamericanos. Asoció las denuncias con “historias de vaqueros”, aseguró que Colombia es incapaz de custodiar sus fronteras y sugirió un diálogo entre el Gobierno y la guerrilla para dar fin al conflicto. “Aprobar una comisión de verificación sería un mal precedente”, afirmó, refiriéndose a la propuesta colombiana. “De darse, también podría llamarse a la conformación de otra para que visite las siete bases que Estados Unidos tiene en Colombia”.
Después de la sesión en la OEA y el rompimiento de relaciones anunciado por el presidente Chávez, la comunidad internacional reaccionó de inmediato. Los presidentes de Unasur y Brasil, Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula, llamaron a Chávez para manifestarle “su precoupación”, segun declaró el mandatario. La Cancillería brasileña añadió en un comunicado que el presidente Lula quería “contribuir” a la solución de la crisis. El presidente Leonel Fernández, de República Dominicana, también habló de mediación y aseguró que se reunirá con el presidente electo, Juan Manuel Santos, la semana entrante. El secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, llamó al diálogo y la secretaría de Estado de Estados Unidos dijo que la ruptura “no era la forma apropiada”.
Ya entrada la tarde, el portavoz de la Presidencia de Colombia, César Mauricio Velásquez, descartó la movilización de tropas a la frontera: “Por parte de Colombia jamás, nunca habrá movimiento de tropas. De parte de Colombia siempre habrá fraternidad” , dijo. Por su parte, el canciller Jaime Bermúdez afirmó que Colombia será “firme y prudente”.
Varios analistas coincidieron en que el gobierno entrante de Juan Manuel Santos y su Cancillería deberán proceder con lentitud y tranquilidad para recomponer las relaciones. Un consejo que parece estar siguiendo el presidente electo, quien el jueves prefirió guardar silencio.
Colombia pidió:
1. Que Venezuela se comprometa “sin dilación” a tomar acciones “urgentes” e “ inmediatas” ante las evidencias de la presencia “consolidada”, “activa” y “creciente” de la guerrilla en su territorio.
2. Que la OEA conforme una comisión de verificación internacional durante los próximos 30 días que viaje a las zonas señaladas por el gobierno colombiano y confirme la veracidad de las denuncias.
3. Que Venezuela responda a estas denuncias con “argumentos” y no con “insultos”.
4. Adicionalmente, el país ófreció a todos los miembros de la Organización de Estados Americanos toda la cooperación juidicial para perseguir las “cadenas de narcotráfico, de lavado de dinero, que afecta sus países”.