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Como zona de desastre declaró el sábado a su país la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, luego de sobrevolar en un helicóptero buena parte de las 700 millas de la costa Pacífica que fue duramente afectada por un terremoto de 8,8 grados con epicentro en el océano a 90 kilómetros del centro sur de esa nación. “Hay una enorme cantidad de daño y no sabemos su exacta dimensión”, dijo la Jefa de Estado.
La tragedia, que hasta hacia las cinco de la tarde había cobrado la vida de al menos 150 personas, ocurrió a las 3:34 de la madrugada, hora de Santiago, y causó la semidestrucción de puentes, avenidas, edificios e incluso el cierre inmediato del aeropuerto internacional de la capital de Chile.
La región más afectada, según los reportes de la Casa de la Moneda, está localizada hacia el sur de la capital y en inmediaciones de la segunda ciudad del país, Concepción, que en 1960 había sido semidestruida por otro terremoto, aquella vez de 9 grados. La población de Talcahuano está prácticamente arrasada y se cree que el número de víctimas, que ya incluye centenares de heridos y desaparecidos, aumentará en la medida en que los cuerpos de socorro lleguen a las zonas de derrumbamientos y remuevan escombros. Después del evento se contabilizaron más de 30 réplicas por encima de los 3,5 grados.
“Yo veía como se caían los autos y no sabía qué hacer. Estaba sólo acá”, dijo Mario Riveros, guardia de seguridad de una planta industrial en Santiago, parado junto a un puente que se derrumbó. “Me daban ganas de llorar”, agregó.
El movimiento telúrico generó una alerta de tsunami para Chile, Ecuador, Perú y Colombia. Sin embargo, este sábado en la tarde sólo se había confirmado la llegada de olas de más de tres metros al archipiélago austral Juan Fernández, donde se desconoce los daños humanos y materiales causados. Incluso la isla de Hawaii se mantenía en alerta.
El desastre generó una red internacional de solidaridad de la Cruz Roja, que empezó a ofrecer ayuda para la reconstrucción de Chile, pero está a la espera de que se restablezca la comunicación aérea. La noche del sábado empezaba a ser restablecido el servicio de agua, luz y telefonía que permanecía suspendido en la mayoría del país. No menos del 70% de Chile habría sido afectado.
El estado de emergencia nacional llevó a los organizadores del Festival de la Canción de Viña del Mar a suspender el cierre del evento al que asistían artistas colombianos como Yolanda Rayo y Fanny Lu. Así mismo se cree que podría ser suspendido el V Congreso Iberoamericano de la Lengua Española, previsto para inaugurarse el martes en Valparaíso.
“Fue como ver el fin del mundo”, dijo Vicente Acuña, un comerciante de 76 años de Talca, una de las poblaciones más afectadas. Este es el segundo terremoto más fuerte que sacude al país. “Yo vengo del terremoto de 1960 de Valdivia, fue tan terrible (…), yo pensé que esto era como lo que viví entonces”, dijo Hilda Hasbun, un ama de casa de 62 años.
El casco antiguo de la capital resultó más afectado que el moderno. La simbólica Iglesia de Nuestra Señora de la Providencia perdió hasta el campanario, la Universidad de Santiago quedó casi totalmente destruida e incendiada, al igual que el Museo de Bellas Artes, que acababa de ser restaurado. A nivel de infraestructura, avenidas, puentes y edificios de parqueaderos colapsaron tanto en Santiago como en Concepción. En un solo caso en la capital 50 automóviles fueron aplastados y decenas terminaron volcados.
Al cierre de esta edición, los expertos reportaron que las fallas de esta zona del planeta están muy activas y que el sábado también se reportaron movimientos telúricos en Perú, de 4,4, y en Argentina en la región de Mendoza. Hace un mes y medio se produjo el terremoto de Haití, de 7,8 grados y que causó la muerte de por lo menos 200.000 personas.
El terremoto y los colombianos
El sábado, el embajador de Colombia en Chile, Carlos Julio Gaitán, se comunicó con la Cancillería para revelar que hasta el momento no hay reportes de colombianos muertos o heridos por cuenta de los destrozos derivados del terremoto. Actualmente, la colonia colombiana en el país austral oscila entre 8.000 y 12.000 ciudadanos.
A través de un comunicado firmado por el canciller Jaime Bermúdez, el gobierno Nacional puso a disposición de Chile sus sistemas de cooperación y rescate para superar la catástrofe.
De otro lado, el Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres descartó la posibilidad de tsunami en las costas del Pacífico colombiano y la aerolínea Avianca informó que un vuelo con 84 personas que partió de Bogotá hacia Santiago, la madrugada de del sábado, tuvo que ser desviado hacia Buenos Aires.