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Científicos en la mira terrorista

Investigar se ha convertido en una tarea de alto riesgo. Grupos extremistas defensores de animales han multiplicado sus ataques contra científicos en Estados Unidos y el Reino Unido.

12 de mayo de 2008 – 03:45 p. m.

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Edythe London es una de las más recientes víctimas de grupos extremistas que se oponen a la investigación con animales en laboratorios. Este psiquiatra norteamericano se convirtió en blanco del “Frente de Liberación de Animales” desde que el periódico San Francisco Chronicle publicó un reportaje a propósito de sus trabajos en la Universidad de California (UCLA) meses atrás.

London se ha dedicado por más de dos décadas a encontrar una solución para tratar las adicciones a la nicotina y las anfetaminas, pero la noticia de que en sus experimentos estaban involucrados primates enfureció al grupo.

El 20 de octubre de 2007, algunos de sus miembros rompieron un vidrio de la casa de London, en California, y con una manguera de jardín inundaron toda la residencia, causando daños superiores a los US$ 20.000. No contentos con los estragos, hace apenas dos meses repitieron la fechoría. Esta vez optaron por lanzar una bomba molotov e incendiar la residencia.

El ataque despertó la solidaridad de toda la comunidad científica, que ve con preocupación como en los últimos meses los “ecosaboteadores” han cometido más actos que los acumulados en los cinco años previos.

Protesta pública

En la última edición de la revista Biological Psychiatry, 87 investigadores de las más prestigiosas universidades e instituciones científicas en Estados Unidos firmaron un editorial en el que hacen un urgente llamado para poner freno a estos extremistas: “Terroristas están atacando a científicos que intentan aliviar el sufrimiento humano. Necesitamos un esfuerzo público concertado para eliminar estos actos, particularmente el acoso a científicos que estudian primates”.

El editorial hace un recuento de los ataques más sonados de los últimos meses. Además del caso London, se mencionan las bombas molotov lanzadas contra la residencia de otros dos neurocientíficos, Lynn Fairbanks y Arthur Rosembaum, ambos profesores de la Universidad de California. Rosembaum también recibió cartas amenazantes en las que incluyeron cuchillas de afeitar y pelos de animal.

Para los científicos está claro que es imposible el avance de la medicina sin apoyarse en la investigación con animales. Se estima que en Estados Unidos cada año se utilizan entre 17 y 22 millones de animales para experimentación. De éstos, alrededor de 90% son ratas y ratones.

Según el informe del Congreso de los Estados Unidos, en la mayoría de los casos (54%) los animales no se expusieron a procedimientos dolorosos. Y en aproximadamente el 38% de los casos, donde los animales experimentaron dolor, se utilizaron anestésicos o drogas contra el dolor.

Terroristas domésticos

En su carta pública , los científicos dejan claro que es “imposible reconciliar el propósito de estos terroristas de causar un daño a los humanos, particularmente aquellas personas que trabajan por aliviar el sufrimiento humano, con su punto de vista sobre valorar todas las formas de vida”.

Stop Huntingdon Animal Cruelty, Animal Rights Militia, Justice Department, Animal Liberation Brigade y el UCLA Primate Freedom Proyect son algunas de estas organizaciones que se proclaman defensoras de los animales en experimentación.

La mayoría de ellas han sido catalogadas por el FBI como “terroristas domésticos”. En las fotos que divulgan a través de sus portales en internet aparecen hombres y mujeres encapuchados liberando conejos, patos, chimpancés, entre otros animales, de granjas y laboratorios en distintos rincones del mundo.

Una frase de Malcom X enmarca la página de internet del Frente de Liberación de Animales y resume sus propósitos: “Debemos organizarnos e involucrarnos en acciones bien coordinadas… se necesita acción para lograr acciones”.

Una frase que parecen tomarse muy en serio las autoridades del Reino Unido. Preocupados por la escalada de amenazas contra científicos, decidieron crear la Unidad Nacional de Coordinación Táctica contra Terroristas. Conformada por más de 700 policías, en los últimos meses han apresado al menos 30 sospechosos, tanto en el Reino Unido, como en Holanda y Bélgica.

También jueces de la Corte Suprema de Los Ángeles han querido poner freno a los propósitos de estos grupos y emitieron una orden en la que se prohíbe a miembros de estas organizaciones acercarse a las residencias de investigadores de la Universidad de California.

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Los investigadores saben que están frente a un dilema, porque ocultar sus investigaciones para evitar ataques, despertaría aún más las sospechas en su contra, de estas o de otro tipo de agrupaciones.

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