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En Argentina ya se habla de un impacto inicial, en Chile se mira con expectativa y zozobra, en Brasil se operó durante todo el lunes a la baja, México vivió su propia incertidumbre, los analistas peruanos se dedicaron a pedir cautela al mercado interno y en Colombia la Bolsa abrió a la baja y los expertos dicen que aunque ya se están viendo las primeras amenazas, los mercados regionales están sólidos y no se sentirá tan fuerte como en Europa.
Por algo Juan Pablo Córdoba, presidente de la Bolsa de Valores de Colombia, explica que la bancarrota de Lehman Brothers se veía venir ante la imposibilidad de conseguir inversionistas que hicieran una inyección de capital, y recuerda que “América Latina ha estado marginado de estas cosas, los sistemas financieros están muy sólidos, aunque las economías se vienen desacelerando, pero están fuertes todavía por los buenos años anteriores, aunque difícilmente se puede estar aislado de esta situación”.
Sin embargo, no en vano el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, mostró inquietud y aseguró que se trata de una mala noticia para los mercados financieros, que aunque ya se advertía, “es preocupante por la magnitud de las pérdidas y por lo que esto puede significar en la confianza inversionista”.
En Colombia, la caída del mercado de valores fue de 1,98%. Los mercados regionales permanecen expectantes ante la reacomodación financiera que se dará en los Estados Unidos, sumada a la fuerte regulación que tendrá lugar con el fin de prever este tipo de situaciones y poder enfrentarlas sin implicaciones tan costosas. La quiebra de Lehman Brothers hace evidente que la crisis de Estados Unidos es más profunda de lo que se pensaba.
Una situación que se puede observar en dos implicaciones, según Alejandro Gaviria, decano de Economía de la Universidad de los Andes: “Primera, que esta coyuntura se traduzca en la crisis de la economía mundial y por esa vía, que los precios y la demanda de materias primas caigan, entonces las exportaciones nacionales se derrumbarían y eso haría que Colombia pierda muchos ingresos. Segunda, una crisis financiera que de alguna manera disminuya el apetito de riesgo y que por el nerviosismo de los inversionistas dejen de ver atractivos a los mercados emergentes y se refugien en monedas como el dólar o en inversiones mucho más seguras. Allí Colombia perdería inversión extranjera e incluso inversión en portafolio. Habría un déficit aún mayor”.
En esa misma línea, José Roberto Acosta, analista bursátil, considera que esto pone sobre la mesa un problema de iliquidez mundial, pues no se trata sólo del cierre del cuarto banco más importante de Estados Unidos, sino de la dificultad que hubo para hallar un comprador potencial: “Quienes tienen recursos, piensan dos veces antes de invertir y de prestar”. Al poner en perspectiva la situación de Colombia en esta coyuntura, Acosta asegura: “El país está mal parado —por su déficit fiscal y la debilidad de sus instituciones— y seguramente la inversión extranjera disminuirá”. No hay a quién venderle, porque hay crisis en Estados Unidos, Europa y se avecina en Asia, y lo que vendemos tiene precios bajos, cayó el petróleo y los commoditties tienden a perder valor”.
Por su parte, el ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo no piensa que el impacto en Colombia sea tan fuerte, por ser la quiebra de Lehman Brothers una consecuencia derivada de la crisis hipotecaria de Estados Unidos, y en esa medida, un problema interno, que lógicamente tendrá consecuencias en el resto del mundo, especialmente en los países que tienen mayores relaciones comerciales con los norteamericanos. Agrega que posiblemente los créditos para América Latina se encarecerán.
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