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El contralor delegado para el medio ambiente, Jorge Enrique Cruz, anunció ayer que la entidad emprenderá una investigación, de la mano de un equipo de científicos, para evaluar el impacto ecológico de las partículas de carbón esparcidas sobre las playas y el mar de Santa Marta.
Cada día, decenas de barcazas transportan el carbón hasta los barcos cargueros que esperan mar adentro. La poca profundidad de la bahía impide la carga directa.
Cruz señaló que a la Contraloría llegan constantemente quejas de ciudadanos por este tipo de actividades. Entre las empresas que cargan y descargan carbón en la zona figuran Carbosán Ltda., C.I. Prodeco S.A., Drummond Ltd., Carbones del Caribe S.A. y Embocarbón S.A.
“Para 2014 estas empresas deben haber sustituido estas modalidades de transporte por otras que generen menor impacto ambiental”, señaló el funcionario.
La preocupación por el impacto del polvillo del carbón sobre los ecosistemas costeros no es nueva. De hecho, un grupo de investigación de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, con el biólogo marino Andrés Franco a la cabeza, tomó muestras de arena en seis playas turísticas y evaluó 294 peces adquiridos en centros de acopio de pescadores artesanales.
“Efectivamente, en las playas de Santa Marta hay partículas de carbón. Porcentualmente estamos hablando de tasas del 20%”, explicó Franco. En otras playas del mundo donde se transporta carbón, los porcentajes varían entre el 4 y el 60%.
“Somos conscientes de la importancia económica del carbón. Creemos que las zonas costeras pueden tener actividades multidisciplinarias, pero hay estrategias adecuadas para proteger los ecosistemas”, concluye Franco. La Contraloría tiene ahora la palabra.