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Vivir en las ciudades nos hace asociarnos a diario con personas nuevas y diferentes y, sin embargo, nos ha hecho olvidar de una de nuestras relaciones más fundamentales: la que tenemos con el medio natural. Son incontables los bienes que nos proveen los bosques y, por eso, se hace necesario trabajar en iniciativas que, como Bibo, unen esfuerzos e invitan a diversos sectores a aportar en el manejo sostenible de los recursos.
Colombia es un país megabiodiverso y rico en agua, y a pesar de la enorme responsabilidad que significa tener y hacer un uso provechoso de esos recursos, cada día los damos por sentado. Estamos seguros de que el agua potable siempre saldrá de nuestros grifos y de que el aire puro siempre llegará a nuestros pulmones. Pero la escasez ya es palpable. Ante ese panorama, y para lograr que los esfuerzos sean robustos y tengan eco, deben pensarse y entretejerse maneras de trabajo que vayan desde lo local hasta lo global.
El agua, por ejemplo, es una de aquellas problemáticas locales cuyas causas y efectos resuenan en el ámbito global. Sea que hablemos de escasez del recurso o de grandes inundaciones, están directamente relacionadas con el cambio climático, un fenómeno que no entiende de límites geográficos. Cuando se comprende, además, que nuestros consumos y actividades diarias están teniendo un impacto en términos de agua, y que las cadenas de suministro, de consumo e incluso de huella hídrica pueden estar causando grandes impactos a miles de kilómetros de donde nos encontramos, dimensionamos por qué cada vez más somos ciudadanos del mundo.
Es ahí, en los puentes que son necesarios construir entre lo local y lo global, cuando entidades de la sociedad civil como WWF y todos los actores del Gobierno, del sector empresarial y las comunidades deben unirse para buscar soluciones a un problema local, con eco e incidencia desde lo global.
Bibo es una iniciativa que ha logrado, con éxito e impacto, unir esfuerzos para mandar mensajes claros tanto a los tomadores de decisión como al público en general. Es un ejemplo de que el cuidado de los bosques y, por lo tanto, del agua, requiere una gobernanza a todos los niveles que permita entender y actuar desde nuestra cotidianidad con la conciencia de que cada acción, por pequeña que sea, resonará más allá de nuestras fronteras.
* Directora WWF Colombia.