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Dieta y cáncer gástrico

El 20% de los cánceres está relacionado con factores alimentarios. En los tumores de estómago las sospechas recaen en el alto consumo de sal, carnes conservadas o ahumadas y posiblemente en alimentos como el haba y algunos tubérculos.

30 de septiembre de 2008 – 03:22 p. m.

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Cuando se habla de cáncer gástrico, Colombia inmediatamente aparece como uno de los países con más alto riesgo en todo el mundo. Entre los hombres se considera que sigue siendo el cáncer más frecuente y uno de los que más mortalidad produce a pesar de que existen medidas para detectarlo a tiempo y detener su avance.

Como en la mayoría de los casi 100 tipos de cánceres que se conocen, se cree que las causas que lo desencadenan son múltiples: genéticas y ambientales. La infección por la bacteria Helicobacter pylori es uno de los factores más claros y conocidos, aunque menos del 2% de las personas infectadas termina desarrollando la enfermedad.

El cigarrillo, el consumo de alcohol y la obesidad también se han establecido como factores de riesgo y todos los expertos coinciden en señalarlos como responsables de los altos índices de este tipo de cáncer.

¿Y la dieta?

Aunque hasta ahora no hay conclusiones determinantes, cada vez son más los médicos, gastroenterólogos y nutricionistas que recomiendan a sus pacientes tener cuidado con ciertos tipos de alimentos y, especialmente, con el consumo de sal.

“Tenga cuidado con  las carnes que se conservan con sal. También con los encurtidos y los embutidos, así como los alimentos ahumados y los fermentados”, advierte el gastroenterólogo Manuel Cadena, de la Fundación Santa Fe, recordando que para que algunos de éstos lleguen a afectar su salud tiene que consumirlos en muy altas cantidades y a lo largo de un tiempo prolongado.

Fernando Sierra, epidemiólogo de esta misma institución y quien realiza investigación en cáncer, considera que “el aumento desproporcionado de dietas en nitrosaminas y altas en sal, produce defectos en el material genético de las células. Si a esto se suma la baja ingesta de verduras y frutas que aportan vitaminas antioxidantes que combaten el deterioro celular, tenemos una combinación muy peligrosa”.

Entre los alimentos con gran contenido de nitrosaminas aparecen algunos tubérculos. Sin embargo, William Otero, gastroenterólogo y profesor de la Universidad Nacional, no cree que la evidencia que vincule el consumo de este tipo de alimentos con el cáncer tenga validez. Andrés Muñoz, cirujano especializado en cáncer de la Clínica del Country, no descarta el riesgo que representa el haba y algunos tubérculos con grandes porcentajes de nitrosaminas, pero acepta que se trata de teorías difíciles de corroborar.

Para Otero, la alerta entre la población debería concentrarse en el consumo de sal y la infección por Helicobacter pilory. Su advertencia es sencilla: “Creo que la alarma debe concentrarse en que todo el que tenga dispepsia, es decir, dolor o malestar en la boca del estómago, y más de 30 años, debe solicitar que le realicen una endoscopia”. Una medida preventiva que se debe extender a todo aquel que tenga familiares en primer grado que hayan sido víctimas de cáncer gástrico.

Para ver como se desarrolla en cáncer de estómago, haga clic AQUÍ

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