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Algo le está pasando al David Ortiz de esta postemporada. Algo malo pasa por su mente, quizás por su muñeca. ¿Será que extraña a Manny Ramírez? Sus números a la ofensiva en esta serie de campeonato dan miedo.
Las estadísticas no mienten y podemos ver como en 14 turnos al bate ha conectado un solo hit (triple). Ahora está de 31-5 en la postemporada y los lanzadores ya le perdieron el miedo y el respeto al Big Papi. Le están lanzando sin temor alguno y lo están ponchando. Además, Ortiz ya lleva 58 turnos al bate en la postemporada sin conectar jonrón.
Hipótesis sobre la actualidad del bateador designado de Boston salen a relucir. Una es que su muñeca no está al 100%.
Después de su lesión del 31 de mayo en Baltimore, Big Papi se perdió todo el mes de junio y parte de julio. Luego de su recuperación, Ortiz bateó para .277 y tuvo un porcentaje de slugging de .529. David lo único que ha dicho a los medios es que se siente muy bien.
Por otro lado, se dice que extraña mucho a su ex compañero Manny Ramírez. Ortiz siempre veía como en la caja de bateo detrás de él estaba Ramírez, listo para limpiar las bases. Dicen que ya no es el mismo, desde que su amigo fue cambiado a los Dodgers. Luego que Ramírez se fue y sin él, el Papi bateó para .262 con un slugging de .519. Eso sí. Kevin Youkilis o Jason Bay no han extrañado a Manny ya que los dos han actuado como cuarto bate y lo han hecho realmente bien.
Finalmente, una clara razón es que los Rays lo han anulado por completo. Los lanzadores no le están tirando nada por el centro, están buscando la parte alta del plato así como también las esquinas donde suele ser vulnerable. En nueve juegos frente a los pitcher de los Rays, Ortiz batea para un promedio de .243.
Apenas hasta el cuarto partido de la serie Big Papi conectó un triple. Sí, un triple para un hombre que se destaca por su gran cuerpo. Sin embargo, en la mayoría de la serie ha muerto por tímidos rodados a segunda base.