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Si hoy apagáramos todos los aparatos electrónicos, los motores de los carros y las motos, cerráramos las fábricas y dejáramos de producir gases de carbono, no sería suficiente para evitar que el clima del mundo siga modificándose durante los próximos diez o quince años. Así lo sentencia el experto en cambio climático Stephen Kass.
El académico y abogado estadounidense, especializado en derecho ambiental, visita a Colombia desde el pasado miércoles para participar en el Tercer Congreso Internacional de Medio Ambiente, promovido por la Organización de Estudios para el Desarrollo Sostenible, varias universidades y ONG del país.
Aunque para Kass es importante que haya esfuerzos de prevención y mitigación, lo cierto es que el cambio climático es el presente y no el futuro. Por eso, “ahora que la sociedad es diferente, ya que la gran mayoría de la población vive en zonas urbanas, resulta fundamental que se trate el problema en estos lugares y se enseñe a sus habitantes a adaptarse a él”.
Las lluvias fuertes, que ahora son cada vez más comunes, traen consigo nefastas consecuencias como derrumbes en zonas altas e inundaciones en zonas bajas. Estas precipitaciones también generan efectos negativos en las grandes urbes, ya que interfieren con la movilidad e, incluso, con las fuentes de agua potable o las plantas de tratamiento de aguas residuales. Es inevitable hacer una asociación con Bogotá, que ya empieza a sufrir los duros golpes del cambio en el clima global.
El agua es para Kass un tema clave. Y en aras de protegerla, aconseja a los gobiernos municipales mejorar la infraestructura de su manejo para lidiar con inundaciones, pero también para que el agua de las casas no sea malgastada. “Aproximadamente el 20% del agua que se usa en las ciudades del mundo, se pierde en fugas del sistema de acueducto”. En este sentido, también recomienda el uso de electrodomésticos eficientes y que las tarifas de los servicios básicos desestimulen el desperdicio.
Además, Kass advierte que la única manera de estar preparados para los efectos del cambio climático —que ya se ven en eventos extremos como lluvias, derrumbes, nevadas, inundaciones, heladas y olas de calor— es apoyando el uso de un transporte masivo que funcione y sea accesible.
“Esto ayudará a disminuir la circulación de carros y por lo tanto las emisiones de gases de carbono”, concluye este académico, quien encuentra que el sistema de Transmilenio de Bogotá es un excelente ejemplo de cómo contribuir a mitigar el calentamiento global.