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Tener una mascota para el cuidado de la casa, la vigilancia de un negocio o como compañía se ha convertido no sólo en una necesidad para muchos, sino en una tendencia nacional desde hace algunos años. Por eso no es raro que perros y gatos duerman en sus propias camas —o en las de sus dueños—, coman alimentos especiales que les ayuden a la digestión, tomen agua purificada y hagan su siesta en cojines térmicos para evitar dolores musculares.
Una tendencia que sin lugar a dudas brinda bienestar, alegría y salud, además de promover cambios en las familias y en la industria que vela por mantener su buena imagen, pues además de contar con veterinarios, algunas mascotas tienen sus propios peluqueros, entrenadores, paseadores y cuidadores, factores que han originado una transformación en las clínicas de animales.
“La compañía nació hace 60 años con consultas de servicios generales y especializados, era lo único por lo que traían a las mascotas, pero desde 2004 la gente empezó a exigir variedad y querían actividades más personalizadas. Por eso nos tocó implementar espacios de recreación, descanso y belleza, así como servicios de neurología, ortopedia y fisioterapia”, explica Carmen Bonilla, coordinadora de la Clínica Veterinaria Dover, en Bogotá.
Así como ellos, varios negocios se han tenido que reinventar. Según la Cámara de Comercio de Bogotá, actualmente en la capital del país hay registradas 1.326 veterinarias, sin contar restaurantes, hoteles y colegios. Una industria que si bien tiene suficiente demanda, teniendo en cuenta que cerca del 35% de los bogotanos viven con una mascota, aún no goza de la oferta necesaria.
“Bogotá, Medellín y Cali son las ciudades donde más se está viviendo el boom animal. Nosotros decidimos crear la compañía porque vimos que la gente estaba pidiendo una serie de servicios que el mercado no suplía”, cuenta Juan José Rivera, médico veterinario y propietario del Gimnasio Canino Campestre, un colegio creado hace cuatro años en la capital del país, que además de ofrecer servicios de ruta para perros y enseñarles a socializar con otras mascotas, los cuida cuando sus amos se van de viaje.
“Tenemos un servicio de hotel donde les ofrecemos cursos básicos de convivencia, clases de piscina, lúdicas, juegos y terapias para casos especiales”, un conjunto de propuestas que parecen ser todavía escasas en Colombia. “Cuando fui a registrar el colegio sólo había cinco instituciones de este tipo legalmente constituidas. Creería que en el país hay cerca de 170, lo que muestra que la demanda es creciente”, agrega Rivera.
Según Eduardo del Castillo, gerente de Guau Pet Móvil, un spa a domicilio para perros, “todos los cambios que está viviendo la industria van relacionados con el ritmo de vida solitario de las personas, quienes encuentran en las mascotas una compañía permanente que les brinda tranquilidad, por eso la preocupación de cuidarlas como a un integrante más de la familia”.
Un nuevo escenario que también ha impactado el comportamiento de los animales. En palabras de Rivera, “los servicios novedosas y especializados han hecho que ellos se vuelvan más consentidos, exigentes y, en ciertos casos, agresivos. Por eso el sector no debe pensar en crear más oferta, sino en profesionalizarse”.
mdiaz@elespectador.com
@MarceDiaz20